Actualidad

La científica que podría acabar con la tristeza

Tiene 33 años y acaba de ser nombrada una de las científicas más relevantes del momento

A sus 33 años, Kay Tye tiene una de esas biografías ante las cuales es difícil decidirse. Ella podría ser la excepción que confirma esa norma por la cual nuestro mundo no está pensado para los más jóvenes, pero también es la clase de perfil absolutamente esperanzador.

Tye es neurocientífica y trabaja en una facultad donde el 80% de la gente son varones. Se describe fanática del break dance, aunque su maternidad detuvo la práctica del ejercicio. Antes, al acabar la universidad, voló a Australia. Y como recogía Nature el año pasado, allí “vivió en un rancho, en un monasterio de yoga y finalmente en una comuna”.

Intentó ser escritora: fracasó. Después encontró a la científica que hizo de ella lo que es hoy. Es decir, uno de los nombres más prometedores de la ciencia. En concreto, uno de los nombres que conforman la lista de los pioneros más jóvenes que cada año selecciona el MIT.

Cómo acabar de una vez por todas con la tristeza

¿Su mérito? En un experimento con ratones, Tye consiguió modificar distintos comportamientos vinculados con la ansiedad y la interacción social. Y lo hizo mediante la optogenética, una tecnología de vanguardia que permite activar y desactivar neuronas específicas modificadas genéticamente.

En palabras del laboratorio de Tye: “las emociones son motivadas por dos valencias: encontrar placer y evitar el dolor. La capacidad para seleccionar respuestas adecuadas a los estímulos ambientales, como evitar a un depredador o acercarnos a una fuente alimenticia, es crucial para la supervivencia. Y aunque la mayor parte de los animales son capaces de aprender a asignar asociaciones positivas o negativas a las señales ambientales, lo cierto es que sólo estamos empezando a comprender los circuitos neuronales”.

Las investigaciones del laboratorio Tye se encaminan a hallar una solución más óptima frente a aquellos medicamentos que “se dirigen a todo el cuerpo y afectan a todo el cerebro”. Su proyecto llega en un tiempo en que las máquinas son cada vez más humanas, y los humanos cada vez más máquina. Y junto a profesionales como Parisa Tabriz y Maryam Mirzahkani, Kay Tye es uno de esos nombres de mujer que viene a sacudir los cimientos de disciplinas gobernadas por hombres.

[Vía MIT, Nature]

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar