PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Now

“Un campeón ciclista no tiene piedad, es un poco caníbal, un hijoputa”

H

 

6 reflexiones en torno a las luces y sombras del ciclismo

Ignacio Pato

05 Julio 2016 06:00

El detalle pasa desapercibido, pero una bicicleta seguramente sea el objeto deportivo más presente en cada casa. Sus dos usos más cotidianos hablan de ese proceso de adaptación a todo aquello que es obligatorio que llamamos madurez. De pequeños jugamos con ella, de mayores la usamos para ir al trabajo.

Pero, ¿y cuándo se coge la bici para competir con unos, para divertir a otros? Hemos hablado sobre algunas cuestiones relativas al ciclismo con Bernat López, —ciclista aficionado y responsable de la editorial Cultura Ciclista—, Olga Àbalos —editora de la revista especializada Volata— y Ander Izagirre —escritor y autor de Plomo en los bolsillos (Libros del KO).



1. "VIVIMOS UN REVIVAL DEL CICLISMO ROMÁNTICO"

Nuestros tres interlocutores, además de aficionados a las dos ruedas, escriben o publican sobre ciclismo con éxito. ¿Son tiempos de revival?

"Hay un revival por el ciclismo romántico, el de las sensaciones, el de cuando la gente arrancaba 'a la brava'. También un revival estético, ahora no se les ve ni los ojos a los corredores, cuando el ciclismo siempre ha sido un deporte de brutos", dice Àbalos desde la redacción de Volata.

"Lo vintage siempre genera mucha atracción. Idealizamos lo que no hemos vivido y el blanco y negro ayuda. Creo que el ciclismo pasó por una crisis a raíz de la retirada de Indurain, pero hay un retorno de los aficionados a la práctica, yo nunca he visto tantos ciclistas por las carreteras", apunta López.



2. UNA ESENCIA QUE NO CAMBIA

"Es un deporte que se alimenta de la nostalgia y la leyenda", señala Izagirre, "pero yo no odio el ciclismo moderno". Para López, el ciclismo cuenta con una característica que lo hace especial. "Hay una esencia que no cambia: una persona dando pedales es lo mismo en el siglo XIX que ahora".

Las bicis pesan menos. Han mejorado las carreteras. Y sobre todo la tecnología. "Los pinganillos no me gustan. Los directores dan más órdenes y los ciclistas improvisan menos", en opinión de Izagirre, que matiza que la nostalgia por el ciclismo antiguo es "tramposa". "Eran otras sociedades, querer recrear hoy el ciclismo de hace 80 años es imposible".

Todos coinciden en que, aunque la esencia sigue siendo el sufrimiento, el ciclismo actual de élite está "supercalculado", en palabras de Àbalos. El bicampeón del Tour Chris Froome es para ella "paradigmático de esta forma moderna de correr". La editora también relativiza el atractivo del ciclismo de antes. "Yo me crié con Perico, Induráin, Jalabert o la ONCE. Es verdad que los treintañeros no hemos visto las grandes gestas clásicas. Y también es verdad que no todas las etapas antes eran maravillosas, había auténticos tostones, doscientos y pico kilómetros que no pasaba absolutamente nada".



3. AFICIÓN: DE LA FÁBRICA DE ARMAS AL TUIT

Ningún deporte sería lo que es sin  sus aficionados. Izagirre, López y Àbalos nos hablan de la conjunción entre tradición, show e intimidad entre los seguidores del ciclismo.

"Cuando nace el ciclismo, el País Vasco era una región industrial, bastante próspera, con una cierta cantidad de gente abierta a influencias europeas, con dinero y cada vez más tiempo libre. Se empiezan a organizar carreras muy pronto. Además de patrocinadores hay grandes fábricas vascas de bicicletas, algunas antiguas fábricas de armas reconvertidas", señala el donostiarra.

"Hay una cosa que me gusta de la afición vasca: se disparó en ciertos momentos de grandes glorias, como la época de Induráin o los años dorados de Euskaltel, pero se mantiene fuerte casi siempre, aprecia el ciclismo por sí mismo, aprecia a los ciclistas en general. Me alegro de que la afición dependa poco de idolatrías, hooliganismos o sentimientos patrióticos", remata.

Para Bernat López, "la gente consume ciclismo porque es imprevisible. Recuerdo el Tour de hace dos años que se cayó Froome, y al cabo de dos días se cayó Contador. Cambió radicalmente el escenario, porque la carrera pasó de ser un mano a mano entre esos dos a ganarlo Nibali".

Para el editor de Cultura Ciclista, carreras como el Tour son "un espectáculo, una novela que se escribe día a día, con un montón de protagonistas, de secundarios, de buenos y malos". Su diagnóstico es que el ciclismo tiene "un futuro brillante como deporte televisivo".

Preguntada por las mujeres aficionadas al ciclismo, Àbalos responde que "es verdad que si te gusta el deporte siempre vas a acabar rodeada de más hombres que mujeres, pero hay más seguidoras de las que parece". La estadística no es fácil, argumenta, porque el ciclismo se vive en redes sociales como Twitter, pero también mucho en la intimidad. No acabas de saber si tu vecino o vecina lo siguen".



4. 50% CONDICIONES FÍSICAS EXTRAORDINARIAS, 50% PERSONALIDAD

Las grandes pruebas ciclistas son, en palabras de Izagirre, una "batalla simbólica". Pero no tan simbólica, continúa el escritor, "para el que le revienta el corazón o se cae por un barranco".

Tales fueron los casos de Tom Simpson o del eibarrés Pedro Horrillo, que en el Giro de 2009 cayó desde una altura de 60 metros quedando en coma, aunque recuperándose posteriormente. Y no hay que ser muy viejo para acordarse de Fabio Casartelli, desangrado e inerte en una curva del descenso del col de Portet d'Aspet del 95.

No hay nada más superlativo que la muerte, pero tampoco mucho más exagerado que un coloso ciclista. De Induráin se hablaba con admiración de sus 28 latidos en reposo.

"Un gran campeón tiene unas condiciones físicas extraordinarias, pero eso es solo el 50%", matiza López. "La otra mitad es la personalidad. En el pelotón hay 50 superdotados, pero solo uno o dos campeones, y para serlo es determinante no tener piedad, ser un poco caníbal, un poco hijoputa. Un campeón no es precisamente un modelo ético. Es una personalidad dominadora".



5. CUANTA MÁS ANARQUÍA, MÁS DIVERTIDA

Decía el profesional Jean Bobet que el ciclismo es un deporte individual que se practica en equipo.

En efecto, quizá el equilibrio más precario que guardia el ciclismo es el de tensión entre ambición individual, colectivo y jerarquía. Lo explica mejor la imagen de René Vietto llorando junto a una bici huérfana de rueda delantera en el Tour del 34. Hasta poco antes, marchaba escapado en solitario por delante de su líder, a quien tuvo que esperar y cederle el neumático.

"Es un deporte muy de equipo y a la vez muy jerárquico. Hay tiranos y también hay campeones mitificados, como Coppi, que parecía Jesucristo y sus gregarios los apóstoles. Uno de ellos llevó en una etapa el maillot amarillo de líder y le pidió perdón a Coppi, incluso", cuenta Izagirre.

"A los espectadores nos gusta más cuanto más individual es. Cuanta más anarquía hay en la carrera, es más divertida. Pero también apreciamos a ciclistas que son muy buenos trabajando", indica Izagirre. "Un sprint es una obra de arte en la que solo gana uno, pero las batallas que hay 5 kilómetros antes entre colocadores y lanzadores... Son tíos que están preparándose todo el año prácticamente para ese momento".

"Yo lo comparo con los castells", apunta López. "El enxaneta es el que está en la punta, el que levanta la mano, pero debajo hay 200 personas. Pues para ganar un Tour hacen falta a lo mejor 70 personas".



6. "LOS CONTROLES ANTIDÓPING NACIERON PARA QUE LA GENTE NO SE MURIERA, NO PARA QUE NO HICIERAN TRAMPAS"

El dopaje ha emergido como el gran fantasma del ciclismo del siglo XXI. Sin embargo, señala Àbalos, "en cada época ha habido las ayudas correspondientes. Pero claro, si los análisis de sangre te dicen que el que ha ganado no ha ganado, no sabes qué estás viendo, si una peli de ficción, un circo televisivo o qué. Hay un punto de decepción ahí".

"Los controles antidoping nacieron para que la gente no se muriera, no para que la gente no hiciera trampas", recuerda la editora. Para Izagirre, se trata de un equilibrio complicado porque "es también el atractivo del ciclismo, ese 'vamos a verlo porque hay unos tíos sufriendo al límite para ganar'". 

El arreglo, según Àbalos, debería ser integral. "No afrontarlo solo con controles, vigilarlo en los no profesionales también. Y esto no es justificar el dopaje, pero es importante recordar que los ciclistas están presionados".

"El corredor no deja de ser un hombre anuncio", continúa.

"Trabajas para unas marcas que te pagan el sueldo y para ello tienes que hacer escapadas imposibles solo para ganar unos minutos de visibilidad en TV".


share