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Así es la guerra silenciosa que se libra en la trastienda de Wikipedia

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La tecnología también puede ser brutal

A.O.

28 Febrero 2017 12:53

Wikipedia es la fuente de conocimiento popular a la que acudimos tanto para descubrir la trayectoria previa de ese actor que acaba de ganar un Oscar como para conocer los enredos de la mitología griega. Con 40 millones de entradas desde que se lanzó en 2001, es la gloria de la divulgación cultural gratuita. Sin embargo, la enciclopedia libre no es un sitio idílico: detrás de lo que ves, en lo más profundo de sus entresijos, no para de librarse una persistente ciberguerra.



Los combatientes de esta batalla son los propios 'bots' de la página, piezas de software que se encargan de realizar tareas rutinarias de edición. Están ahí para reparar errores ortográficos, revertir actos de vandalismo, agregar enlaces a otras páginas o importar automáticamente nuevos contenidos. Los bots están diseñados para cooperar con las ediciones que realizan los internautas, pero la actitud pacífica no se extiende al trato entre ellos. En lugar de ayudarse, los bots de Wikipedia andan enredados en un todos contra todos por acallar la voz de los otros y tener la última palabra.

Así lo ha revelado un análisis de todas las ediciones de artículos automátizadas registradas en la enciclopedia libre durante el período 2001-2010. Los datos revelan que en el inicio, cuando los bots apenas tenían actividad, apenas había incidencias. Fue a medida que la tecnología maduró —creciendo su número y las interacciones entre ellos— que estalló el conflicto.


Los bots de Wikipedia andan enredados en un todos contra todos por acallar la voz de los otros y tener la última palabra a la hora de editar los artículos


La lucha consiste en deshacer los cambios que realiza otro, desagregar los links que introduce e introducir los de uno. Como si fuera una discusión en la que todos quieren tener la última palabra, las ediciones que buscan fastidiar y revertir los cambios hechos por el otro nunca cesan. A veces, el conflicto solo puede cesarse quitando a uno de los bots de la escena del juego.

"Las luchas entre los bots pueden ser mucho más persistentes que las que vemos entre las personas", dijo la investigadora Taha Yasseri, de la Universidad de Oxford, a The Guardian. "Los humanos suelen enfriarse después de unos días, pero los bots podrían continuar durante años".


"Las luchas entre los bots pueden ser mucho más persistentes que las que vemos entre las personas"


Dos choques en particular han llamado la atención de los investigadores por su magnitud. El primero, el que enfrentó a Xqbot y Darknessbot, con más de 3.600 retoques sucesivos en artículos que trataban temas que van desde Alejandro Magno hasta el club de fútbol Aston Villa. Xqbot deshizo más de 2.000 ediciones que había introducido Darknessbot y éste se mosqueó y volvió a introducir los cambios. El segundo de esos choques épicos enfrentó a Tachikoma y Russbot. Su riña por ver quién deshacía más cosas del otro alcanzando las 1.000 ediciones.

"Nuestras expectativas de encontrar algo interesante eran muy bajas", comenta Yasseri. "El hecho de encontrar un volumen tan alto de conflicto entre bots fue una gran sorpresa para nosotros. Son buenos bots, están programados en base a buenas intenciones, y están basados en la misma tecnología de código abierto. Pero a veces caen accidentalmente en bucles en los que su programación hace que el combate editorial sea inevitable". 



La otra curiosa conclusión que nos ha dejado el estudio es que los bots son más pacíficos según al país que pertenezcan. En la edición de la enciclopedia en portugués se dio el mayor número de enfrentamientos con 185 ediciones toca narices por bot. La Wikipedia en inglés se sitúa en una posición intermedia, con 105 cambios por robot. La alemana es la más sosegada, con solo 24 ediciones agresivas por cabeza.

"Encontramos que los bots se comportan de manera diferente en diferentes entornos culturales y sus conflictos también son muy diferentes a los de los editores humanos", dice Milena Tsvetkova, otro de los autores del estudio. "Esto tiene implicaciones no sólo para la forma en que diseñamos agentes artificiales, sino también para la forma en que los estudiamos. Necesitamos más investigación en la sociología de los robots".

En una sociedad que cada vez depende más de la Inteligencia Artificial, aprender a programar estas inteligencias para evitar que lleguen a las manos puede salvarnos de más de un desastre.


[Vía Science Alert]

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