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Las chicas que escaparon de las zarpas de Boko Haram

La fotógrafa Ruth McDowall recoge las declaraciones de mujeres que han visto la cara de la muerte

Boko Haram ha aterrorizado a Nigeria. En enero de 2015, su atentado más letal mató a más de 2.000 personas, pero son muchas más las víctimas que se han cobrado desde su fundación en 2002.

Nacido como un grupo fundamentalista islámico, defiende la cultura más arraigada al islamismo y “combate” contra la educación occidental que algunos de los niños nigerianos reciben. Sus miembros no dudan en asaltar poblados, secuestrar jóvenes, violar niñas y matar a sus padres.

Los miembros del Boko Haram no dudan en asaltar poblados, secuestrar jóvenes, violar niñas y matar a sus padres

Pero algunas jóvenes secuestradas consiguen escapar de las zarpas de Boko Haram. Muchas consiguen salir ilesas físicamente, pero ninguna sin el recuerdo de haber estado en el mismísimo infierno.

La fotógrafa Ruth McDowall acaba de estrenar una exposición sobre los supervivientes de Boko Haram. Sobre las víctimas que una vez vieron la cara de la muerte y vivieron para contarlo.

Hauwa, 15 años.

“En 2009, durante la crisis de la ciudad de Maiduguri, una mujer nos raptó a un amigo mío y a mí. La mujer que lo hizo y su marido eran miembros de Boko Haram. Nos encerró en su casa y nos pidió que nos convirtiéramos en sus 'hijos musulmanes'. Trataron de convertirme al Islam y de cambiar mi nombre, pero al negarme fui golpeada una vez tras otra”.

“Gracias a mi amigo, conseguimos escaparnos de allí. Pero cuando llegué a casa encontré a mi padre asesinado”.

Martha, 14 años.

"Mataron a mi cuñado y a los prometidos de mis hermanas"

“El 7 de septiembre de 2014, iba a una boda cuando fui capturada por el Boko Haram. Ellos mataron a mi cuñado y a los prometidos de mis hermanas. Me llevaron junto a mis hermanas a un campamento en Gulak, donde estuve 4 meses”.

“Sufrí muchísimo. Intentaron que asesinara a gente, pero nunca lo hice. Una mujer mayor que había allí me explicó cómo podía escaparme por un monte cercano, y eso es lo que hice aquella misma noche junto a una chica que había conmigo”.

Bessing, 19 años.

“En septiembre de 2013, varios miembros del Boko Haram entraron a la habitación de mis hermanos y los asesinaron. A mi me pusieron una pistola en la cabeza y me raptaron junto a mi hermana y mi cuñada. En cuanto llegué al campamento del grupo, me pidieron renunciar a Cristo y aceptar el Islam, sino me matarían”.

“Estuve 3 semanas en ese campo, pero conseguí escapar junto a otras dos chicas”.

Hannah, 15 años.

"Me obligaron a unirme al Islam, me dieron un nuevo nombre y me forzaron a casarme con un hombre"

“Un grupo del Boko Haram irrumpió en mi casa el 28 de septiembre de 2013. Era hija de un cura, así que se encargaron de que viera cómo quemaban una iglesia antes de llevarme a un campamento en las colinas Gwoza. Fue un viaje de 2 días, largo y difícil. Una vez llegué, me obligaron a unirme al Islam, me dieron un nuevo nombre y me forzaron a casarme con un hombre".

“Me las arreglé para escapar una noche junto a otras 2 chicas. Todavía lucho con los recuerdos, pero trato de no pensar en ello y seguir con mis estudios para convertirme en una mujer de negocios”.

Lydia, 21 años.

“Viajaba en autobús el 7 de mayo de 2013, cuando un miembro de Boko Haram detuvo el vehículo y entró en él. Todo el mundo me decía que yo tenía que explicar que era musulma, de lo contrario me matarían. Pero no sirvió. Me llevaron a uno de sus campamentos, donde estuve 3 días. Veía a chicos jóvenes con armas; algunos no tendrían más de 10 años. No quise comer nada allí, ya que hay rumores de que en Boko Haram comen carne humana y yo no quería ni imaginármelo”.

“Unos insurgentes se dieron cuenta de que era del poblado, de que era musulmana, por lo que me dejaron irme. Sin embargo, en cuanto me fui quemé mi hijab”.

Estos son solo algunos de los casos recogidos en el reportaje de la neocelandesa Ruth McDowall, que explica por qué decidió tomar sus fotografías de esa forma:

“Quería fotografiarles mirando a cámara, como fuertes supervivientes que son. Pero cuando les conocí, cuando les miré a los ojos, noté sus corazones rotos. Observé cómo, a una edad tan temprana, estas hermosas jóvenes perdieron su inocencia y experimentaron lo peor de la humanidad”.

A una edad tan temprana, estas hermosas jóvenes perdieron su inocencia y experimentaron lo peor de la humanidad

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