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Romperse las medias, devorar helado y otros dramas de ser una chica

En un minuto y medio, la directora mexicana Magaly Ugarte nos enseña las luces y sombras de las chicas de hoy

Las chicas llevan anillos bonitos.

A las chicas se les atascan los anillos bonitos en sus dedos enrojecidos.

Las chicas tienen piernas preciosas.

A las chicas se les rompen todas las medias cuando llega el otoño.

Las chicas saben mucho de amor.

A las chicas se les abandona, y sus corazones se consuelan con helado.

Las chicas son preciosas.

A las chicas les gusta ser malas y poner la cara fea.

Luces y sombras de una misma vida es lo que retrata la joven directora mexicana Magaly Ugarte, quien en su último corto titulado Haiku —quizá por esa brevedad, por esa levedad que tiembla a cada segundo— se ha lanzado a retratar la contradicciones de la feminidad.

Ser una chica es ser muchas chicas, o al menos eso es lo que dice la poeta Gabby Bess en uno de sus versos.

No es extraño que en este corto la poesía recorra cada palpitación, pues hasta la actriz que lo interpreta y que engulle helado y que se rocía la piel de mostaza se llama Citlali Sandoval y también es otra joven poeta mexicana.

Porque ser chica es ser muchas chicas a la vez.

A las chicas les gusta sentirse solas y acompañadas.

Ser chica es ser una chica única.

A las chicas se les atasca la personalidad cuando tienen dudas.

Ser chica es ser todas las chicas...

Todas y ninguna

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