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El chaval de 22 años que destapó las vergüenzas de Silicon Valley

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¿Es Clinkle una estafa de 18 millones de euros?

Jordi Berrocal

21 Marzo 2014 11:00

La tarde del 26 de septiembre, Lucas Duplan estaba eufórico. Su aplicación Clinkle, un sistema de pago móvil especialmente orientado a los universitarios, había recibido más de 100.000 peticiones de personas interesadas en probarla. Para celebrarlo, decidió organizar un fiesta para su equipo. Alquiló un autobús, lo llenó del alcohol y lo convirtió en una discoteca ambulante. Unos días más tarde, una docena de los ocupantes del autobús fueron despedidos de manera fulminante. La empresa alegó reducción de costes.

Lucas Duplan tiene 22 años y mofletes de niño. El año pasado, logró recaudar 18 millones de euros para su start-up Clinkle. Nadie había visto la aplicación, pero esto no impidió que batiera un nuevo récord de financiación inicial en Silicon Valley. A primera vista, Duplan parecía estar viviendo la versión 2.0 del sueño americano. Ese que tan bien han encarnado recientemente los propietarios de WhatsApp. Pero, en los últimos meses, las cosas se han empezado a torcer.

El capital se está esfumando sin que todavía se haya encontrado la manera de generar beneficios, los despidos y renuncias de trabajadores se suceden y la aplicación ya ha sufrido su primera crisis de seguridad. Todo ello sin ni siquiera haber salido al mercado. Sin que nadie la haya probado, corre el peligro de convertirse en un descalabro.

Duplan creó la aplicación cuando aún era un estudiante en Stanford. Gracias al asesoramiento de John Hennessy, presidente de Stanford y conocido como “el Padrino de Silicon Valley”, logró atraer una envidiable cartera de inversores de elite, entre los que se encuentran Richard Branson o Peter Thiel, co-fundador de PayPal. Su capacidad para captar celebridades tecnológicas y el secretismo que rodeaba la app disparó el hype entre los medios, deseosos de encontrar al nuevo Mark Zuckerberg.

Pero Clinkle no es Facebook. A pesar de los escasos detalles que han trascendido, la aplicación parece ser un sistema de pago que permite hacer reembolsos rápidos a tu círculo de amigos. Es decir, suena muy parecida a Venmo, que recientemente ha sido adquirida por PayPal (y que ayer reseñábamos aquí). En el caso de que finalmente llegue al mercado, Venmo no será su única competencia; PayPal, Google, AT& T y Verizon llevan tiempo intentando entrar en el segmento de pagos con móvil. Incluso Apple parece estar experimentando con un sistema para pagar en comercios tradicionales.

Clinkle El chaval de 22 años que destapó las vergüenzas de Silicon Valley

El otro gran problema de Clinkle es, según los ex-empleados de la compañía, la personalidad del propio Duplan. Los que han trabajado con él le definen como un líder imprevisible. Es listo y un gran orador, pero su visión del producto es volátil y cambia constantemente. Aquellos que rebaten sus opiniones, por otra parte, suelen durar poco en la empresa.

Más allá de sus errores estratégicos, su figura también presenta ciertos conflictos morales. Cuando en enero de este año la seguridad de la compañía fue vulnerada, la web PasteBin posteó una fotografía de Duplan con la boca abierta sosteniendo lo que parecen ser 30.000 dólares en metálico. Al mismo tiempo, sus empleados protestaban por los bajos salarios y la falta de equidad. Podría parecer una simple fantochada. Pero recordemos que, unos meses antes, había despedido a 12 empleados por recortes.

El nombre de la aplicación está inspirado en el sonido que hacen las monedas en una cartera. Un paralelismo que puede acabar convirtiéndose en una cruel alegoría del relato que se desprende de su historia. Duplan podría convertirse en la primera gran prueba de que la fascinación de Silicon Valley por los jóvenes emprendedores ha ido demasiado lejos.

En los años previos a la fiebre de las start-ups, probablemente Duplan seguiría en Stanford intentando perfeccionar su idea para convencer a los inversores. Pero, ¿quién quiere seguir trabajando en la sombra si algunos de los más reputados empresarios del mundo están dispuestos a bañarte en millones por una idea sin contrastar? Tiene mofletes de niño y 18 millones de euros que gestionar. Por muy reluciente que sea el espejo de Facebook, esta conjunción de factores sigue sonando contradictoria.

Clinkle

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