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Ni chandaleros ni zareros: llega el heritage core

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La útima tendencia de la moda rescata los básicos de la aristocracia y los colores sobrios donde la esencia la pone tu herencia multimillonaria

Helena Moreno Mata

18 Noviembre 2015 00:22

¿Te imaginas vestir en la anti-tendencia? La moda nos vuelve a demostrar que es posible dejarse arrastrar por la despreocupación. Si hace un año el normcore irrumpía en el sector, ahora es el turno de la primera y, quizás última, de sus vertientes: el heritage core.

Aquellas Reebok classic de los ochenta que triunfaban con unos mum y una básica en tonos sobrios eran tan sólo el inicio de ese proceso de despersonalización. Porque si algo caracteriza este estilo es el juego del eterno pasar desapercibido.  

Lo normcore no necesitaba artilugios, ni bolsos extravagantes, tan sólo querer salir de la estrepitosa órbita de la moda y apostar por los clásicos.

Heritage core

Eso sí, siempre y cuando le des un toque clásico, tradicional y si quieres hasta un poco retrógrado porque este nuevo normcore va de sacar a relucir al rico rancio que llevas dentro. 

Fiona Duncan inauguraba, sin querer, el concepto de normcore al observar que muchos neoyorquinos parecían turistas con sus jeans de aspecto envejecido, los suéters con cremallera y cómodas sneakers. A raíz de aquello se publicó un artículo en el New York Magazine y el asunto se convirtió en revolución.

Sin embargo, ser heritage core va mucho más allá... se trata en parte, de dejar de lado la nostalgia por estar entre la gran masa y sentirnos como niñas de papá que viven acomodadas en palacetes de la zona alta de la capital y dedican sus ratos libres a la hípica. ¿La hípica? Sí, por eso llevan botas de caña alta y pantalones ajustados de color beige.

Normcore

Ya no se necesita destacar con exuberancias para ser el más cool de la faz de la Tierra e inspirar a los apáticos sin estilo propio, ahora la sencillez triunfa por sí sola. Eso sí, sencillez refinada. No se acepta una camisa de cuadros de leñador de toda la vida sino que hay que mantener una estética limpia, pulida y burguesa.

Ya son muchas las jóvenes que han empezado a pasearse por la Gran Manzana vestidas como si fueran las herederas del mismísimo Amancio Ortega.

Aunque si hay un concepto que está en la base de todas estas dos vertientes estilísticas, aunque parezca lo contrario, es la personalidad. Sean Monahan, miembro del grupo neoyorquino de tendencias K-Hole, ya nos aproximaba al concepto normcore definiéndolo como "el deseo de ser”.



También añade: “fundamentalmente, en K-Hole pensamos que todo se debe a que la gente acostumbraba a nacer en comunidades donde tenían que encontrar su propia individualidad. Sin embargo, hoy en día la gente nace de forma individual y trata encontrar su propia comunidad”.

El heritage core es la preocupación por ese deseo pomposo de aspirar a ser ricachones o, al menos, de aparentarlo. El querer jugar todos en la misma liga: la del poder.

Es, en parte, el último intento desesperado de nuestros egos por sentir que pertenecemos a una comunidad o colectivo privilegiado.


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