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Con un escáner cerebral, estos investigadores creen poder predecir qué adolescentes acabarán abusando de las drogas

Un 'cerebro aburrido' podría ser la causa de todo

¿Y si los cerebros de los adolescentes dijeran con anticipación qué jóvenes acabarán coqueteando con las drogas? ¿Puede la neurociencia señalar el riesgo de que un chico de 14 años sea un toxicómano a los 16? ¿Existe un funcionamiento cerebral particular que advierte de una futura tendencia al abuso en materia de estupefacientes?

Para Brian Knutson, profesor de Psicología en la Universidad de Stanford, la respuesta es sí: existe un mecanismo que avisa de quiénes son los candidatos con más papeletas para acabar abusando de las drogas. Y el indicador es lo que llaman un 'cerebro aburrido'.

Aunque existen ciertos rasgos en la personalidad —como la impulsividad— que pueden ser un indicador de una futura inclinación hacia las sustancias estimulantes, no existe una manera sencilla y fiable de predecir el problema. O quizás habría que decir no existía. Porque según Knutson y su equipo, un simple escáner cerebral en combinación con una prueba que se base en una promesa de dinero fácil podrían servir de pista.

La clave está en lo que en psicología se conoce como la 'Búsqueda de la novedad' (NS, por las siglas en inglés de Novelty Seeking), un rasgo de la personalidad asociado con la actividad exploratoria en respuesta a una estimulación novedosa.

El NS enciende la mecha para explorar cosas nuevas, puede hacer que la impulsividad se traduzca tanto en innovar y crear como en actitudes peligrosas. En el segundo caso, el deseo de nuevas experiencias puede arrastrar a alguien a conducir con temeridad, coquetear con deportes de riesgo o empujarle a sustancias ilegales que alteren su estado.

El nuevo estudio, publicado en Nature Communications, se basa en una prueba que se conoce con el nombre de " tarea de retraso de incentivos monetarios" y se realizó a 144 jóvenes de 14 años. A grandes rasgos, una máquina de imagen por resonancia magnética permite medir las reacciones cerebrales ante la posibilidad de recompensas con un juego muy simple. A los participantes se les hace jugar a un videojuego en el que ganan puntos que luego pueden convertir en dinero.

Lo importante del juego es, sin embargo, este detalle: al comienzo de cada ronda, a cada jugador se le informa de cuántos puntos puede ganar. En ese punto los jugadores comienzan a anticipar mentalmente sus recompensas.

Para la mayoría de la gente, esa anticipación es suficiente para activar el sistema de recompensa del cerebro. Y a diferencia de los adultos, los cerebros de adolescentes suelen responder de forma menos intensa ante esa anticipación de recompensas, un hecho que es todavía mucho más pronunciado cuando los jóvenes consumen drogas, lo que sugiere dos cosas: o las drogas suprimen esa actividad cerebral, o la supresión de esa actividad cerebral lleva a los jóvenes a tomar drogas.

Knutson citó a los adolescentes de su experimento dos años después de hacer sus escáneres cerebrales y comprobó que, efectivamente, aquellos que habían demostrado una menor intensidad en su respuesta cerebral a la anticipación de recompensas había caído en mayor medida en el consumo de drogas.

"Esto es sólo un primer paso hacia algo más útil", afirmaba el psicólogo. Si se afina el "chequeo" cerebral, podría convertirse una herramienta para frenar el consumo antes incluso de que comience. No obstante, todavía queda por averiguar el misterio de qué regula o condiciona esa actividad cerebral que lleva luego a tomar las sustancias prohibidas.

[Vía Nature Communications]

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