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Aisha era cazadora de antílopes. Ahora, caza miembros de Boko Haram

"Boko Haram me conoce y me teme"

Cuando era una niña, Aisha Bakari Gombi solía cazar con su abuelo. Al crecer, se convirtió en cazadora de antílopes. Y, ahora, caza miembros del grupo terrorista Boko Haram.

Gracias a ello, se ha convertido en una heroína a la que se conoce como la "reina cazadora". Para conocer su realidad, la reportera de The Guardian, Rosie Collyer, ha hablado con ella y con otros involucrados en la lucha contra el grupo armado.

Ante las atrocidades cometidas por el grupo en el noroeste de Nigeria, el ejército decidió reclutar a miles de cazadores de la región que estuviesen dispuestos a hacer frente a la amenaza que representan.

Aisha, de 38 años, es una de las pocas mujeres que se encuentran entre sus filas. Dirige un comando de hombres cazadores, de entre 15 y 30 años, que se comunican mediante un lenguaje de signos y sonidos de animales. Juntos han conseguido rescatar a cientos de hombres, mujeres y niños.

Hunter Hamsat Hassan and her colleagues

"Boko Haram me conoce y me teme", dice Aisha.

El ejército nigeriano empezó a reclutar mujeres en 2011 y, en esta parte del país, la mayoría tiene motivaciones personales para hacerlo. Esto se ve reflejado en el caso de Hamsat Hassan, quien perdió a su hermana 2 años atrás después que Boko Haram la secuestrara. No la ha visto desde entonces.

Aisha dirige un comando de hombres cazadores de entre 15 y 30 años con quienes ha conseguido rescatar a cientos de hombres, mujeres y niños

 "No podía disparar un arma cuando me uní a la Asociación de Cazadores, pero sabía que quería vengarme de las personas que secuestraron a mi hermana".

Gran parte de los cazadores y cazadoras que combaten a Boko Haram junto al ejército son voluntarios, por lo que tienen que compaginar su lucha con otros empleos. Pero Aisha y Hassan forman parte de los 228 que, el año pasado, fueron contratados por el gobierno local.

Resultado de imagen de boko haram

Sin embargo, se están debilitando. El pasado octubre dejaron de pagarles los casi 30 euros en dietas que antes recibían por su trabajo , lo cual provocó que la mayor parte abandonara el programa.

"No podía disparar un arma cuando me uní a la Asociación de Cazadores, pero sabía que quería vengarme de las personas que secuestraron a mi hermana"

Pero, afortunadamente, aún hay algunos, como Aisha y Hassan, que siguen firmes a su compromiso de acabar con el grupo terrorista. Aunque ahora sea más difícil.

Como reconoció el comandante de la Asociación de Cazadores de Gombi, Burkam Jimeta, la falta de fondos y la pérdida de cazadores está provocando que les resulte imposible hacer frente a la creciente amenaza de Boko Haram.

A pair of Boko Haram hunters

Una consecuencia que se ve reflejada en el caso de 7 mujeres y 4 niños a los que, recientemente, secuestraron después de atacar su pueblo, Daggu. Aisha y su comando se dirigieron al lugar para rescatarles, pero fracasaron "porque los miembros de Boko Haram, estaban fuertemente armados. Aunque, al menos, vimos donde están retenidos" dijo Bakari Gombi.

La falta de fondos y la pérdida de cazadores está provocando que les resulte imposible hacer frente a la creciente amenaza de Boko Haram

Una derrota que, como ella asegura, se hubiese evitado si los militares les hubiesen dado armas más potentes. Ahora, solo espera tener una segunda oportunidad para sacarles de donde están retenidos, el bosque de Sambisa. Lugar que conoce muy bien porque creció allí.

"Estoy esperando una llamada que me autorice volver a rescatar a esas mujeres y niños de Daggu, pero no sé si nos darán más armas".

[Vía The Guardian]

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