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La caza de Woody Allen: cuando todos son víctimas

Cinco claves para acercarse a la problemática moral del caso

1. Muchas veces internet funciona exactamente igual que un pequeño pueblo: los rumores crecen hasta tomar dimensiones estratosféricas. El arte del gossip, como en las pequeñas comunidades, está muy desarrollado y tiene sus vías oficiales. En este sentido, quizá no haya una película más significativa que 'La caza', de Thomas Vinterberg, estrenada en 2012. En ella vemos como la pequeña mentira de una niña, creada a partir de un malentendido, y azuzada inconscientemente por las buenas intenciones de una maestra de escuela, acaba creando una hidra de infinitas cabezas que no paran de bifurcarse, hasta que todo un pueblo está convencido hasta las trancas de que se ha abusado sexualmente de la niña. Lucas, un hombre inocente, es acusado de haber violado a la niña en un sótano que ni tan siquiera existe.

2. En el caso de Woody Allen, internet ha sido la plataforma en la cual se ha desatado la furia. Ya no sólo se trata de Dylan Farrow, una niña pequeña que cree sinceramente haber sido acosada por su padre adoptivo. Lo que existe ahora es un relato pormenorizado del modo en que Allen violó a la niña, contado por ella misma: una historia llena de detalles, centrada en la visión perversamente inocente del trenecito con que se distraía mientras estaba siendo forzada. Un texto que no puede no conmover nuestra alma. Un relato turbador que se publica muchos años después, cuando la verdad ya no está en juego.

3. El monstruo del descrédito ya se ha apoderado de Woody Allen. Siguiendo el hilo que lanzó Dylan Farrow al empezar su carta con la interrogación ' ¿qué película de Allen es vuestra preferida?', la gente se ha lanzado al debate acerca de si podremos (o no) volver a reírnos con sus películas, a preguntarse si es moral que sus films sigan apareciendo en público, o si debe homenajearse a alguien así.

No debe olvidarse que esta vereda crítica la abrieron Mia Farrow y Ronan Farrow con sus twits, después de que en la gala de los Globos de Oro se concediera un premio a la trayectoria del director de "Annie Hall". La perfidia de este debate es que presupone lo que aún está por demostrar: que Woody Allen abusó de Dylan cuando esta tenía tan sólo siete años.

4. Robert W. Weide, autor de 'Woody Allen: A Documentary", ha escrito un extenso artículo en The Daily Beast donde no sólo defiende la presunción de inocencia de Allen, sino que recurriendo a los hechos —exámenes médicos, casos judiciales, informes policiales— se atrave a asegurar que Allen no abusó de Dylan Farrow. La niña no mostraba signos de violación, y la única prueba tangible del caso era el video que Mia Farrow filmó con la confesión de la niña: una cinta que está editada (hay muchos cortes) y en la que, según el testimonio del personal de servicio de la casa de los Farrow, era la propia madre quien iba guiando a la niña con sus preguntas. El caso no pudo ni llegar a los tribunales: para todos los expertos estaba claro que Woody Allen era inocente. Sin embargo, la duda pesaba sobre su persona, del mismo modo que pesó sobre Lucas, el protagonista de 'La caza', incluso cuando su inocencia ya había sido probada.

5. Nadie duda de la veracidad de las palabras de Dylan, ni se niega que ella sea la víctima. Existiera o no el abuso, el trauma es el mismo, y las dificultades a las que se ha tenido que enfrentar han sido igual de reales. La cuestión relevante aquí es si con este tipo de declaraciones, y la publicación de una carta como la suya, no se está generando otra víctima inocente. El relato hiriente de cómo Dylan fue violada ejercerá su poder independientemente de lo que pasara, y la creación de una burbuja de opinión acerca del caso Allen no hace sino acrecentar el poder de la duda que pesa sobre su cabeza.

Tanto es así que el comunicado que hoy se publica, donde Woody Allen tilda las acusaciones de falsas y vergonzosas, está pasando sin pena ni gloria. Ya no importa lo que pueda decir: el problema está más allá de él, como si fuéramos nosotros, jueces de la moralidad universal, quien entre clic y clic tuviéramos que decidir qué hacemos con el penoso criminal de las gafas. Las palabras 'pederasta', 'abuso sexual' y 'violación' pesan demasiado sobre nuestra consciencia. No es extraño que el protagonista de 'La caza' acabe siendo asesinado, incluso cuando en el pueblo todo el mundo parece haber aceptado su inocencia.

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