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5 casos históricos de políticos metidos en líos de faldas

¿Debería la opinión pública estar interesada en la vida íntima de sus gobernantes? François Hollande ha vuelto a proponer esta pregunta

En principio, y mientras no afecten negativamente a su gestión pública ni sean delito, los escándalos sexuales de nuestros presidentes deberían ser un asunto de su vida privada. Al menos en Europa estaba extendida esta doctrina, hasta que François Hollande ha sido pillado.

Resulta que el mandatario francés se escapaba del Elíseo en moto a un piso en el número 20 de la Rue du Cirque en París, sobre el que incluso se ha llegado a especular que era propiedad de la mafia corsa. En ese nido de amor parisino se encontraba con la guapa actriz Julie Gayet para mantener un idilio que, según las revelaciones de la revista Closer, se remonta al otoño pasado.

Mientras, su pareja oficial y que ejerce como primera dama de Francia, la conocida periodista Valentine Trierweiler, está hospitalizada por una depresión repentina, fruto del descubrimiento de la infidelidad.

Aparte del debate sobre la relevancia o no de la vida privada del presidente, al menos el caso ha puesto sobre la mesa la conveniencia de la figura de Primera Dama, para cuyas actividades de representación hay una partida presupuestaria.

Hollande se une así a sus predecesores que, al frente de la República, han dado que hablar de sus relaciones amorosas. Tanto es así, que hasta la agencia de infidelidades matrimoniales Ashley Madison se anunció con una campaña en donde los presidentes Mitterrand, Chirac, Sarkozy y Hollande recomiendand usar sus servicios la próxima vez.

El presidente francés no ha sido el primero, ni será el último representante público en esgrimir una torpeza especial para ocultar sus aventuras amorosas. Sin embargo tiene la suerte de que en Francia, posiblemente, nunca caerá por un hecho así, aunque sea el tema de conversación de todos los cafés del país.

El otro extremo se halla en Estados Unidos, donde un mínimo desliz puede costarle la carrera a todo un presidente. ¿Por qué nos acordamos de Bill Clinton, si no? A continuación, una lista de los escándalos públicos más sonados:

1. Bill Clinton. “La becaria”

1. Bill Clinton. “La becaria”

El presidente estadounidense mantuvo una relación con una becaria de la Casa Blanca, Monica Lewinski. Clinton sufrió un verdadero calvario a partir de una acusación particular de haber mantenido relaciones íntimas con Lewinski. Un fiscal llegó a acusarle de hasta 11 delitos de perjurio, abuso de poder y obstrucción a la labor de justicia. El presidente finalmente reconoció sus actos y no fue imputado por no contar la cámara con la mayoría de los votos para ello. Lewinski pasó a la fama por haber declarado que su relación con el presidente se limitó a la práctica de sexo oral en el despacho oval. Algo es algo.

2. David Petraeus. “Líos con la biógrafa”

David Petraeus.

Otro caso reciente de la intransigencia política en Estados Unidos con la vida personal de los representantes públicos es el del supergeneral David Petraeus. El exdirector de la CIA, encumbrado al estatus de héroe por su dirección de las operaciones militares en Irak y Afganistán, cayó en desgracia cuando se descubrió su relación amorosa con su biógrafa Paula Broadwell. Fue el mismo Petraeus que ante la publicidad del escándalo, tomó la iniciativa: "Después de estar casado durante más de 37 años, he demostrado (tener) un criterio extremadamente pobre al tener una aventura extramarital. Un comportamiento inaceptable como esposo y como líder de una organización como la nuestra". Ante todo, honestidad.

3. Silvio Berlusconi. “Putas y modelos en Villa Certosa”.

Silvio Berlusconi. “Putas y modelos en Villa Certosa”

Volviendo a la vieja Europa, otro de los que ha protagonizado los mayores escándalos sexuales por su grandiosidad no es otro que Silvio Berlusconi. Para siempre quedarán grabadas en la memoria colectiva sus fiestas "bunga-bunga" en su mansión de Villa Certosa o de Arcore, donde modelos y prostitutas de todo el mundo actuaban para goce de "il Cavaliere". En este caso fue la prensa socialdemócrata la que atizó al exprimer ministro italiano por la dudosa moralidad —y también ilegalidad— de sus fiestas, sobre todo por las relaciones con alguna de las chicas menores. De hecho fue el caso de Ruby, la chica marroquí menor de edad, el que ha hecho caer definitivamente al exmandatario. Un tribunal de Milán le condenaba en junio del año pasado a siete años de cárcel y a la inhabilitación de por vida del ejercicio de un cargo público por los delitos de abuso de poder e incitación a la prostitución de menores.

4. Dominique Strauss Khan. “El financiero y la empleada del hotel”.

Dominique Strauss Khan

El caso del Sofitel de Nueva York también quedará entre los grandes de los escándalos sexuales de representantes públicos. Al exdirector gerente del FMI una empleada de servicio del hotel le acusó de agresión sexual. La justicia neoyorquina confirmó los cargos y tuvo que arrastrar el caso durante 20 meses, además de renunciar a su cargo al frente de la institución financiera.

5. Fernando Lugo. “El Papá Obispo”.

Fernando Lugo

Al depuesto presidente de Paraguay le han salido hijos por todos lados. Su condición de obispo, además, agravó la situación en un país de cultura eminentemente católica. Aunque los escándalos sexuales salpicaron su popularidad no fue sino por un juicio político del propio Congreso por lo que fue depuesto. Otros casos en Latinoamérica afectan al mexicano Enrique Peña Nieto, que confesó haber sido infiel a su ya fallecida mujer, cuando no era presidente, o el caso de Daniel Ortega, acusado de haber abusado sexualmente de su hijastra.

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