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La poderosa carta abierta de una mujer al hombre que intentó violarla

Sara Roebuck sufrió un intento de violación hace más de un año. Ahora se ha plantado frente a su agresor en el juicio para denunciar en voz alta todas las situaciones violentas que tenemos que soportar cada día las mujeres

Sara Roebuck es una joven estadounidense que hace aproximadamente año y medio fue víctima de una situación traumática: un hombre la intentó violar de noche en un bar mientras estaba de intercambio en París.

Ahora esta mujer ha reunido las fuerzas para escribir una carta titulada “Carta al hombre que intentó violarme”, donde detalla todo lo que ocurrió esa noche y cómo se ha sentido a resultas de aquel evento.

"Te escribo en esta fría tarde de diciembre, casi un año después de que intentaras violarme, porque es la primera vez que me siento lo suficientemente fuerte para ponerlo por escrito”, comienza la misiva.

Sara, que leyó la carta delante de su agresor durante el juicio con la intención de desmontar sus argumentos, espera con ella animar a más mujeres a denunciar este tipo de situaciones.

La carta se ha hecho tan viral que muchos la definen ya como “El Manifiesto contra la violación”. De hecho, ha sido traducida a diversos idiomas, entre los que se encuentra el Urdu, la lengua que se habla en Pakistan, un país donde los derechos de las mujeres son casi inexistentes y las agresiones sexuales, cotidianas.

Estos son algunos de los fragmentos más destacados de la carta. Podéis leerla completa aquí.

"Escribo esto porque estoy cansada. Estoy agotada de historias como esta. Quiero que la gente comprenda cómo y por qué como sociedad todavía seguimos luchando contra la realidad venenosa y violenta de la violación, la gravedad del asalto sexual, la complejidad de la misoginia y el peso del patriarcado que continúa reduciendo al mínimo el papel del violador y culpa a las mujeres cuyo cuerpo fue secuestrado. Quiero que los hombres lean esto y se sientan tan enfermos como las mujeres que han tenido que pasar por esto. Quiero que las cosas cambien. Insisto en que las cosas cambien".

" Has intentado abusar de mi, socavar mi sexualidad, encerrarme en un caja como a un animal, pero no podrás socavar mi inteligencia, mi integridad o mi fuerza para gritarte en un idioma que no es el mio, enfrente de un jurado compuesto por tres jueces, en un país que no es el mío, por tus mentiras débiles y patéticas que cuentan cosas que simplemente no sucedieron. Me importa una mierda".

"Dijiste que lo que hiciste duró pocos minutos, no que me encerraste en una habitación durante 20 minutos, pese a que intentaste quitarme la ropa, pese a que lanzaste mi cuerpo al lavabo, pese a que intentaste raptarme. Tú dijiste que estabas encima de mí en el suelo porque vertí mi bebida y se derramó, no porque, después de conseguir sacarte de entre mis piernas, tú retorciste mi cuerpo y me tiraste al suelo, sujetándome y agarrándome con tu peso encima de mí. Dijiste que pese a que me tiraste al lavabo, abriéndome de piernas y entrando entre ellas, pese a que lloré y grité, apartando mi vestido del pecho y dejando ver la parte mas íntima y vulnerable de mi ser, todo lo que hiciste fue tocarme "una o dos veces". Pero que cuando te diste cuenta, viste y sentiste que tenía el periodo, y que de hecho tenía un tampón dentro, después de las múltiples ocasiones que me metiste tus sucias manos dentro de mi cuerpo, tú decidiste parar . Los dos sabemos que eso no fue así. Todo el mundo aquí en el juzgado lo sabe". 

"No fue fácil hacer lo que hice hoy. Mi abogado me dijo que no necesitaba estar presente. Pero yo quise levantarme y responder cuando los jueces me preguntaron si tenía algo que decir, porque lo hice. Me puse de pie con cada onza de fuerza dentro de mí, alimentada por una furia ciega, furiosa contra tus mentiras, contra la ausencia de reconocimiento de lo que me hiciste, furiosa contra el hecho de que pensabas que podías tomar lo que no estaba allí para ti". 

"En ese momento, me paré y hablé por cada mujer en el mundo que ha sufrido a manos de hombres como tú. Me puse en pie por cada mujer que camina a casa con las llaves entrelazadas entre sus dedos. Me puse en pie por cada mujer que ha cambiado de vagón de tren debido a que un hombre no ha roto el contacto visual. Me puse en pie por cada mujer a la que sus padres insisten en que mande un mensaje después de una noche de fiesta, incluso con 24 años, porque se preocupan por la seguridad de sus hijas. Me puse en pie por cada mujer que ha sentido su sexualidad expuesta cuando camina delante de un grupo de hombres". 

" Represento a cada mujer que recuerda cómo por primera vez su cuerpo infantil ya no era tan inocente para viejos hombres horribles. Me levanté por cada mujer que sabe lo que se siente cuando sufre una mirada no deseada que envuelve su cuerpo, una mirada enfermiza, incómoda que no se puede retratar con palabras pero todas sabemos tan bien. Me levanté por cada mujer a la que han llamado puta, zorra o perra por rechazar los avances no deseados. Yo represento a cada mujer que se ha sentido inútil, usada y juzgada por tener relaciones sexuales cuando, en el caso de los hombres, ellos se han sentido empoderados, libres y fortalecidos al hacer exactamente lo mismo . Me puse en pie por cada mujer que se ha sentido furiosa cuando le han dicho que el sexismo descarado era una broma y 'debes aprender a relajarte y a reírte un poco'. Me puse en pie por cada mujer que fue doblemente cuestionada ante un abuso por parecer “demasiado zorra” e ir “pidiéndolo”".

"Me puse en pie por cada mujer que ha sufrido el pensamiento autodestructivo de “si no lo hubiera hecho, si no hubiera pasado esto y lo otro, no me habría ocurrido a mí”. Me puse en pie por cada mujer que ha sentido esa vergüenza cuando otras mujeres, amigos o compañeros de trabajo se creen con el derecho de hablar de tu ataque como si tuvieran alguna idea de lo que se siente, como si tuvieran el derecho a comentar y a juzgarte diciéndote que las cosas pasan y que “no deberías haber salido, deberías haber cuidado mejor de ti mismo. ¿No sabes que los hombres solo quieren una cosa? No deberías haberte puesto en esa situación”.

"Yo represento a todas las mujeres que han sido acosadas, agredidas, violadas, grabadas, fotografiadas, acosadas, perseguidas, tocadas sin su consentimiento, que han sufrido insultos, observaciones obscenas, gestos repugnantes o, peor aún, que han sufrido a una sociedad que permite este tipo de comportamientos".

"Otras mujeres que alimentan la culpa, hombres que supuestamente son progresistas o modernos pero que se mantienen en silencio".

"Me dirijo a todas estas mujeres porque yo soy todas y cada una de ellas. Porque esto es lo que sucede a todas las mujeres que usted, estimado lector, conoce y ama. Quiero que la gente abra los ojos". 

 

"Pero créeme. Esto no es el fin. No. Esto no te define. Esto no te delinea. Esto no hace nada más que saber que sobreviviste a esto. Mereces saber que eres querida, hermosa y que mereces cada gramo de felicidad en tu vida. Mereces saber que eres fuerte. Increíblemente fuerte. Que puedes y podrás lograr cosas que parecen imposibles, aunque a veces no seas capaz de dormir, mires por la ventana y fumes a todas horas".

"Eres una leona. No tienes miedo. Eres imparable. Eres increíble y lograrás grandes cosas. Eres hermosa y quiero cubrirte de amor, porque te mereces eso y mucho más. Vas a sobrevivir a esto. Volverás andando a casa de noche, como lo hago yo todos los días, con la cabeza en alto, sin miedo a nada, sin miedo a nadie".

"Tendrás toda una vida por delante de relaciones preciosas, íntimas y amorosas. Harás el amor, gozarás y apreciarás tu sexualidad y conectarás con alguien que cuide profundamente de ti y que te llenará de amor".

"Pero antes de eso, serás genial por tu cuenta. Harás lo que quieras, como quieras, vas a comer sola, beber sola, leer sola, caminar sola. Descubrirás el mundo sin restricciones, sin opresión, vivirás. Mi vida no ha sido destruida, y la tuya tampoco".

"No voy a dejar que esto que me ha pasado designe quien soy o altere la forma en la que me siento respecto a mí misma. Y tú tampoco debes. Estoy orgullosa y, a veces, me siento asombrada de cómo encontré la fuerza dentro de mí para luchar: luchar contra él, luchar contra la discriminación sexual, alzar la voz delante de los jueces y aprender sobre esto que me ha sucedido. Debo aprender a amarme y apreciar todo lo que hecho".

"Me niego a dejar que mi vida sea destruida por esto. Me niego a ser definido por esto, porque soy mucho más que eso, París significa mucho más para mí que un intento de violación, y seguiré hablando y luchando por todo lo que creo que es correcto. Y tú también".

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