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En la cara oculta de la filtración más masiva de la historia

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Hablamos con dos periodistas que están trabajando con los #PanamaPapers

Rafa Martí

06 Abril 2016 06:00

Bastian Obermayer y Frederik Obermaier, del Süddeutsche Zeitung

—Hola, soy John Doe. ¿Estáis interesados en información?

—Estamos muy interesados.

—Hay un par de condiciones. Mi vida está en peligro. Solo hablaremos por sistema encriptado. No habrá reuniones. La elección de las historias es vuestra, obviamente.

—¿Por qué haces esto?

—Quiero que estos crímenes sean públicos.

—¿De qué volumen de datos estaríamos hablando?

—De nada que hayas visto antes: 2,6 terabytes de información.

Más o menos, esta es la primera conversación que mantuvieron el periodista del Süddeutsche Zeitung Bastian Obermayer con la fuente anónima responsable de la mayor filtración de la historia, los papeles de Panamá: 11,5 millones de documentos de la firma panameña Mossback Fonseca sobre la creación de sociedades offshore usadas para la evasión fiscal en todo el mundo.

Al periodista italiano Daniele Grasso no le entró ese suculento mensaje de chat. Pero sí una llamada del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ por sus siglas en inglés).

Querían que fuera él quien liderara el equipo de periodistas españoles en El Confidencial para que, en coordinación con La Sexta, sacaran brillo de los datos que vinculan a miles de personajes con la fuga de capitales.

El periodismo será colaborativo o no será

Una exclusiva para un periodista es como un hueso para un perro. Y esa exclusiva se vuelve un objeto de codicia y de protección obsesiva. Como los apuntes que el empollón de la clase no quiere dejar, para disfrutar de su buena nota mientras el resto de la clase suspende.

Sin embargo, ante el volumen de información y viendo que afectaba a 200 países, el Süddeutsche decidió compartir la filtración con el ICIJ.

“Desde que los periodistas de Le Monde pasaron la lista Falciani al ICIJ, ha habido un cambio de chip. Ahora, el periodismo será colaborativo o no será. No tiene ningún sentido que datos que afectan a todo el mundo salgan solo en un periódico alemán. El ICIJ tiene esa capacidad de coordinación para poner a trabajar juntas a 376 periodistas”, dice Grasso.

En un año que ha durado la investigación, ni un solo dato ha trascendido a la opinión pública hasta el día en que todos se pusieron de acuerdo para dar la exclusiva.

Trabajaron 376 personas en la filtración y ni un solo dato ha trascendido a la opinión pública hasta el día de la publicación

Por su parte, Verónica Ramírez, del equipo que ha trabajado los datos desde La Sexta, dice: “La evasión de impuestos no se puede tratar como un tema aislado que afecta a algunos personajes en determinados países, sino que es un sistema instaurado a escala global. Por eso la actuación y coordinación del ICIJ para algo de esta envergadura ha sido clave”.

Ramírez asegura que la clave para convivir con un secreto así de grande a lo largo de un año se fundamenta en la responsabilidad periodística: “Todos los que lo sabíamos teníamos un acuerdo tácito. Si el ICIJ nos contactó para trabajar este tema es porque somos medios en los que podía confiar”.

Según cuenta Grasso, los periodistas que participaban en el proyecto estaban en constante contacto a través de una plataforma social con código encriptado: Ahí lo puedo ver todo: “Podía ver que Le Monde sacaría lo de Le Pen hoy y si fuera un cabrón podría adelantarme a ellos. Pero no, todos los que estamos ahí cumplimos”.

La discreción ha sido tal que el silencio de ciertos medios excluidos de la lista del ICIJ, como el prestigioso The New York Times, ha sonado como un gran ridículo. El periódico pionero en la publicación de las filtraciones de Wikileaks en 2010 ha llegado reconocer en una nota de su defensora del lector que los editores no tenían ni idea de la existencia de los papeles hasta que fueron publicados por los demás.

¿Una filtración interesada?



En las primeras 48 horas después de la filtración ya habían aparecido voces críticas con el procedimiento del Süddeutcshe y el ICIJ. Activistas por el decrecimiento como Enric Durán o el exembajador británico Craig Murray señalaban que la información que los medios habían dado sobre la filtración masiva estaba seleccionada y publicada con intereses particulares. "Las corporaciones mediáticas protegen al 1% occidental de los Panama Leaks", titulaba Murray en una entrada en su página.

El post decía que los medios del establishment se habían ocupado de ocultar las informaciones que afectaban directamente a Alemania o a EEUU para centrar el peso de las acusaciones en los sospechosos habituales: Putin, Bachar al-Assad y compañía. Incluso con el objetivo de influir en movimientos geopolíticos.

Sin embargo, Grasso disiente enérgicamente: “No han pasado ni 48 horas. Ahora han salido cosas pero seguirán saliendo más a lo largo del mes. El ICIJ tiene la intención de publicar todos los documentos a principios de mayo.”

No conseguiremos tumbar al Gobierno de EEUU, pero todavía quedan muchas cosas por salir, y hay varias que implican seriamente a EEUU

Grasso añade una anécdota. Cuando hace un año llegó la filtración al Süddeutcshe, el periódico alemán publicó una potente portada en la que sacaba los datos que vinculaban a evasores fiscales alemanes del Commerzbank. La agencia tributaria Alemana llegó a comprar la información al periódico. “No sería justo que no han dicho nada de Alemania, porque fue lo primero que hicieron. Tenemos muy poca memoria”, dice Grasso.

Un blog del grupo mediático McClatchy en EEUU —el único al que el ICIJ ha dado acceso a la investigación— publica en uno de sus artículos la lista de norteamericanos implicados. Dicen que el número puede ser reducido al principio porque los datos son confusos: muchos evasores fiscales estadounidenses utilizan otros pasaportes o no evaden en Panamá, sino en Delaware, en territorio estadounidense, como también coincide Grasso.

“No conseguiremos tumbar al Gobierno de EEUU, pero todavía quedan muchas cosas por salir, y hay varias que implican seriamente a EEUU”, asegura Grasso

¿Consigue algo el periodismo de investigación?



La repercusión mediática de los papeles de Panamá ha sido muy generosa. Ha salido en la apertura de todos los telediarios. Todos los medios del mundo estamos hablando de ello. Sin embargo, algo parecido ocurrió con Wikileaks o con las filtraciones de Snowden. Y al final, ¿en qué ha cambiado para el ciudadano?

“La función del periodismo es precisamente romper con el rumor. Hasta ahora solo teníamos especulaciones. Ahora tenemos datos que las respaldan. Entiendo que la gente pueda estar impermeabilizada ante estos hechos. Yo prefiero no tener un solo crlick con tal de revelar cosas para que cambien leyes”, asegura Grasso.

Prefiero no tener un solo click y que cambie una ley después de tres meses

Ramírez, por su parte, dice: “Por mucho que a la gente no le afecte en su día a día de manera inmediata, cuando algo es noticia, es noticia. Y hay una responsabildiad periodística de dar esa información".

Grasso recuerda que cuando publicaron los LuxLeak, el impacto en la opinión pública fue bajo. Sin embargo, la Comisión Europea cambió una directiva comunitaria e investigó a 12 empresas.

Sin ir más lejos, el presidente de Islandia, Sigmundur David, ha dimitido tras las actividades a las que le vinculan los Panama Papers. El director de cine Pedro Almodóvar ha parado la promoción de su última película... Como ha dicho Bastian Obermayer en una entrevista a Politico, la filtración ha puesto el miedo en el cuerpo a todos los evasores fiscales del mundo: “Nadie que esconda dinero offshore está seguro”.

Nadie que esconda dinero offshore está seguro



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