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El cantautor transgénero que lamía sus heridas a través de la música

El documental 'My Prairie Home' narra la fascinante historia de este artista que no se siente ni hombre ni mujer

Cuando en 2007 la directora Chelsea Mcmullan conoció al cantautor Rae Spoon no esperaba encontrar en él la historia que cambiaría su vida para siempre. McMullan necesitaba una canción folk fuera de las convencionales para la banda sonora de su documental Deadman. Un amigo le recomendó la música de Spoon. Un sonido que, ciertamente, era de todo menos convencional.

Rae Spoon canta a su padre esquizofrénico, a su educación en una familia de cristianos fervorosos y a la sensación de ser radicalmente diferente, sin sentirse ni hombre ni mujer.

En una de las muchas conversaciones que mantuvieron Spoon y McMullan, salió a colación el tema de la poca vocación comercial que tenía su música. Spoon viajaba con una pequeña maleta y una guitarra por todo Canadá y Estados Unidos, utilizando el autobús como medio de transporte y actuando para pequeñas audiencias en salas minúsculas."Tal vez sea poco comercial", le contestó a McMullan, "pero eso también tiene que ver con la fobia a lo trans que hay ahí fuera".

A Mcmullan se le ocurrió poner en marcha My Prairie Home, el documental que logra retratar la vida de Rae Spoon de manera intimista y sin caer en juicios morales. Al fin y al cabo, nada sería más contradictorio que el relato de un cantautor que no se siente identificado con ningún género cayendo en arquetipo preestablecidos.

"Cuando tenía catorce años el diablo vino a por mí, me enseñó que el infierno también puede ser bonito. Tenía al lado de mi cama un poster de Kurt Cobain llevando un vestido de novia", canta Spoon en una de las escenas. Vivió atemorizada por los maltratos de su padre y su visión fanática de la religión. Oía las trompetas en su mente del Juicio Final a cada momento y sabía que ella no sería salvada porque no era como lo demás.

Logró escapar de su casa e irse a vivir a casa de su abuela. Se enamoró de su mejor amiga del instituto, pero nunca pudieron asistir al baile de graduación por miedo a las amenazas de sus compañeros. El documental supone la excusa perfecta para que Spoon y su ex novia puedan bailar durante unos minutos la canción que antes no se atrevieron a bailar.

Comenzó a usar la música como terapia y como canal para expresar su propia identidad. Spoon, que nació chica, comenzó a vestirse como un hombre y a cantar música country tradicional, hasta que sintió que tampoco se identificaba con el género masculino. Sencillamente, no sabía por qué tenía que decantarse por algún género.

"Tras años de luchar por que me llamaran con el pronombre 'él', la idea de volver a tener que definirme públicamente de nuevo me agotaba. Pero ahora me siento rejuvenecida, preparada para volver a luchar. Creo que el pronombre 'ellos' (en inglés 'they' es un término neutro) es genial, porque sirve para toda esa gente que no se identifica ni con los hombres ni con las mujeres", explicaba Spoon en la revista canadiense Now. Sabe, sin embargo, que es una tarea complicada, casi imposible. Por eso, al final, confiesa que le divierte ver cómo su aspecto masculino y su voz y rasgos femeninos llevan a sus interlocutores a llamarle "él" o "ella" dependiendo de las circunstancias.

Las personas que no se sienten formando parte de ningún género apenas reciben visibilidad social . Ni los medios, ni su entorno más inmediato aceptan su condición. Como contaba en una ocasión al diario Independent Antony Hegarty, el que quizá sea el músico transgénero más conocido: "A veces he querido creer que el periodista quiere ponerse de mi parte para decir algo interesante y profundo. Pero normalmente, cuando tú estás intentando sincerarte, ellos están más interesados en ponerte como ejemplo de excentricidad".

Tras el estreno de My Prairie Home y su paso por Sundance, muchos se han hecho eco de la historia de Rae Spoon. La película pudo verse en la pasada edición de Fire, el Festival de cine gay y lésbico de Barcelona.

En aquel momento, Spoon tuvo que escribir sus recuerdos antes de enfrentarse a las cámaras de McMullan. Hoy no tiene miedo. Sabe que su vida sirve como ejemplo a los jóvenes que, como ella, tienen que soportar ser como son dentro de un ámbito represor y conflictivo. Por eso, junto al escritor transgénero Ivan E. Coyote acaba de lanzar el libro Gender Failure, en el que ambos explican, mediante historias íntimas y letras de canciones, que hay un mundo ahí fuera poblado por personas que no se sienten sujetas a las constricciones culturales de lo masculino y lo femenino.

El volumen vio la luz el pasado febrero, casi a la vez que " The Shadow Sex", el reportaje que La periodista Rachele Kanigel y la fotógrafa Chloe Aftel publicaron sobre los niños sin género de San Francisco. Quizá las vivencias que Spoon plasma a través de sus canciones contribuyan a que muchos otros comiencen a escribir su propia historia sin recurrir a las etiquetas binarias.

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