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Sexo, fotografía y vouyerismo: retratando a los mirones de los Camera Clubs

El fotógrafo Chris Verene rememora la actividad de los 'Camera Clubs' de 90, grupos de erotómanos que se hacían pasar por profesionales de la fotografía para lograr que mujeres posaran para ellos desnudas

El voyeurismo, el engaño y las fotografías sexuales como trofeo no solo son una constante del siglo XXI. Mucho antes de que surgieran las redes sociales, los teléfonos inteligentes, el sexting y el 'revenge porn', existieron los llamados "camera clubs".

Chris Verene acompañó a los miembros de estos “clubs fotográficos” con el objetivo de conocer más de cerca cómo era el negocio del sexo fotográfico en los años noventa.

Los camera clubs consistían en grupos de hombres aficionados al mundo erótico que engañaban a mujeres para que posaran para ellos desnudas o semidesnudas. Estos hombres se hacían pasar por fotógrafos profesionales para contactar con las mujeres a través de anuncios en los periódicos.

La realidad tenía poco que ver con lo que ofecían en esos anuncios. Ellos solo querían mirar.

Los miembros de los Camera Club eran a menudo artistas amateurs que usaban las imágenes para su propio beneficio, sin ofrecer nada a cambio a las mujeres que posaban para ellos.

“Los fotógrafos podían decir un montón de cosas sobre su fama sin ser googleados o legitimizados”, explica Verene. “Las imágenes resultantes probablemente no fueran vistas por nadie más que el fotógrafo”.

Verene recayó en uno de estos clubs por accidente. "Un amigo me convenció para aceptar una invitación de uno de los eventos del camera club", explica Chris. "Rápidamente me di cuenta de que había mucho revuelo en torno a las modelos desnudas, por lo que nadie se daría cuenta si daba un paso atrás para incluir a la modelo fuera del foco y los cuerpos de los fotógrafos en primer plano”, comenta el fotógrafo en la descripción de la serie.

Las imágenes componen un retrato en cierta medida vouyerista, donde el público se convierte en el observador de la relación desequilibrada entre la módelo y el fotógrafo.

“Desde mi adolescencia había sido activista feminista. Esta situación me parecía perfecta para hablar acerca de los problemas y las relaciones de poder que se establecían entre los hombres y las mujeres”, comenta el fotógrafo.

Verene decidió ir aún más lejos en su investigación. Con la ayuda de una amiga que se hizo pasar por modelo aspirante, pudo conocer las dos caras de los Camera Clubs.

Los hombres prometían fantasías irrealizables y las mujeres cada vez se quitaban más ropa. Verene escuchó promesas de fama y estrellato por parte de los fotógrafos. La mujer, su cómplice en secreto, en ningún momento recibió nada de dinero y nunca tuvo perspectivas reales de lograr ninguna fama por aquellas fotos.

Las imágenes de la serie colocan el punto de mira en la mirada del fotógrafo, haciendo hincapié en la naturaleza depredadora de la fotografía.

Las composiciones de Verene reflejan la dinámica de poder de la situación: las espaldas de los hombres, las piernas peludas, y las cabezas calvas dominan el plano del cuadro y su postura revela su avidez. Por el contrario, las mujeres en el fondo se encuentran a pequeña escala. Verene protege sus identidades manteniendo a los protagonistas, en general, fuera de foco.

Estas imágenes de los años noventa nos recuerdan que las situaciones de acoso para lograr fotos de desnudos ya existían en los años noventa. Solo han cambiado las formas, los códigos. Las redes sociales y los smartphones han creado una nueva versión mejorada de los Camera Club. Una versión mucho más peligrosa en la que las fotografías obtenidas podrían llegar a tener un alcance mundial. 

[Vía It's nice that, Feature shoot]

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