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Cámaras ultra-rápidas para descubrir por qué amamos el olor a tierra mojada

Científicos del MIT se embarcan en esta fascinante tarea

El olor de la tierra después de llover es uno de los más reconfortantes que existen. A la sensación de ver el sol salir por detrás de las nubes y al frescor del ambiente se suma ese aroma que parece decirte "todo va a salir bien" o "después de la tormenta siempre llega la calma". Y aunque es un olor que todos conocemos, hasta el momento ha estado rodeado de misterio. No sabemos exactamente qué lo causa, ni por qué fenómeno se produce esa exhuberancia para el olfato.

No lo sabemos... hasta ahora, ya que investigadores del MIT se han armado con cámaras ultra-rápidas para capturar el contacto de la lluvia con la tierra de una forma nunca vista antes. Y aunque de momento no saben exactamente qué clase de organismos o sustancias provocan que el ambiente huela como huele, sí que han llegado a una serie de conclusiones para saber por qué se produce el fenómeno.

Para ello investigaron la forma en la que el agua choca contra 28 tipos distintos de superficie, desde madera hasta aluminio, pasando, claro, por tierra común. Y percibieron que cuando se produce el impacto, que es siempre violento ya que la gota alcanza grandes velocidades, nacen numerosas microburbujas, que suben hasta estallar y se mezclan con el aire a su alrededor, dispersándolo. Es un mecanismo muy similar al de las burbujas de gas en cualquier bebida carbonatada, solo que más fugaz, espontáneo y descontrolado. Y en esa danza de burbujas se esparcen las sustancias que pueblan la superficie.

Es en ese impacto donde se produce la magia. Y aunque, como decíamos, todavía estamos en camino de averiguar el ingrediente secreto que hace del petrichor (palabra inglesa para definir este aroma concreto) un fenómeno tan atractivo, ni sabemos qué mecanismos desencadena en nuestro sistema nervioso, ya estamos un poco más cerca de desentrañar los misterios de algo tan poético.

Los investigadores del MIT, de paso, han encontrado una nueva herramienta útil para estudiar la propagación de sustancias a través de la lluvia, ya sean tóxicos, químicos o simples bacterias patógenas. Y es que en lo más microscópico, en aquello a lo que apenas prestamos atención, todavía se esconden muchas preguntas que pueden arrojar luz sobre el alucinante universo en que vivimos.

Aunque a veces lo olvidemos, la naturaleza nos recuerda que vivimos rodeados de misterio

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