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Amsterdam está a punto de abrir un burdel íntegramente gestionado por prostitutas

"Todo en este proyecto, desde los estatutos hasta la decoración de las habitaciones está pensado por las trabajadoras sexuales",

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14 nuevas ventanas para 40 trabajadoras sexuales se abrirán este mismo mes en el distrito Wallen del Barrio Rojo de Amsterdam. Detrás de este nuevo local no hay un tipo repeinado para atrás dispuesto a llenar se los bolsillos con el dinero de las chicas, sino una fundación llamada My Red Light en la que las prostitutas tienen voz y voto.

"Todo en este proyecto, desde los estatutos hasta la decoración de las habitaciones está pensado por las trabajadoras sexuales", dijo una de las prostitutas implicadas en el proyecto, que prefirió mantenerse anónima, a The Guardian. "Mi esperanza es que My Red Light ofrezca espacios de trabajo agradables donde las trabajadores sexuales puedan ser quienes son y sentirse bienvenidas".

Con la legalización de la prostitución que tuvo lugar en el año 2000 los holandeses creían que iban a lograr una industria del sexo libre de explotación, pero no fue así. Las bandas criminales de Europa del este siguen teniendo esta capital como un destino habitual para la trata de blancas.

Los cuatro edificios en los que se ha construido el nuevo prostíbulo fueron adquiridos en 2007 al famoso proxeneta Charles Geerts, alias "el Gordo", con la intención de echarlo del distrito.

En este local las cosas serán muy distintas a cuando los regentaba "el Gordo". Así lo explica Marieke de Ridder, miembro del consejo de supervisión de My Red Light:

" Las trabajadoras determinaran sus términos de alquiler y horas de trabajo. También habrá más control social porque las trabajadoras en My Red Light estarán más implicadas unas con otras. Habrá una sala de estar especial donde podrá beber té y socializar las unas con las otras, y en la que los clientes no estarán permitidos. Esperamos que se eduquen las unas a las otras en cosas como negociar o lidiar con clientes desagradables. Estamos muy emocionados con este experimento porque si lo hace tendremos todo un nuevo modelo de prostitución".

Pero no todo el mundo en Holanda cree que este nuevo espacio vaya a solucionar nada. "Uno simplemente no puede saber si una mujer que está alquilando una ventana le da o no le da sus beneficios a un chulo. La prostitución es una forma de explotación sexual, e incluso en un entorno controlado no se puede garantizar el prostitución limpia. Los únicos beneficiados con esto son los compradores de sexo que podrán decirse a sí mismos que yendo a este sitio están haciendo uso de prostitución limpia, pero eso es realmente una ilusión", ha dicho Karin Werkman, investigadora sobre la prostitución.

[Vía The Guardian]

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