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Ácido, odio y cisnes negros: la cara más brutal del Bolshoi Ballet

El documental ‘Bolshoi Babylon’ retrata la cara más oscura de la célebre compañía rusa de danza clásica

El 17 de enero de 2013 Sergei Filin se encontraba a pocos pasos de la puerta de su casa cuando oyó que alguien le llamaba por su nombre. Al darse la vuelta, un hombre enmascarado le disparó un chorro de ácido a la cara.

El coreógrafo y director artístico del ballet del Teatro Bolshoi cayó en la nieve, su rostro se abrasaba en un escenario vacío y todas las amenazas recibidas hasta entonces se hacían realidad.

Filin, que tenía 43 años la noche del ataque, ha dedicado toda su vida a la danza clásica. Empezó a formarse a los siete años y en 1988 ya pasó a formar parte del enorme elenco del Teatro Bolshoi. Pronto obtuvo reconocimientos, galardones y papeles protagonistas en obras tan emblemáticas como El Lago de los Cisnes. Pronto empezaron también las envidias hacia su figura.

Sergei Filin y Anna Antonicheva en 2001.

El nombramiento de Sergei Filin como director del ballet no fue aplaudido por la mayoría. Sus decisiones sobre el nuevo repertorio no gustaron a algunas estrellas como Natalia Osipova e Ivan Vasiliev, que abandonaron su prestigioso puesto como acto de protesta. Incluso el director ejecutivo del teatro llegó a afirmar que Filin "no estaba comprometido" con su estilo de dirección.

Las amenazas al nuevo líder empezaron a sucederse en forma de llamadas telefónicas, de ruedas de su coche rajadas. La cuenta de Facebook del coreógrafo fue hackeada.

Nadie, excepto los propios bailarines, podía predecir la violencia de la que estos delicados cisnes eran capaces

Lo que hasta ese momento había sido percibido como una rivalidad sana y lógica en una disciplina tan exigente, pasó a conmocionar a la sociedad rusa.

Las pugnas entre estos populares artistas siempre han sido pasto de los comentarios y los rumores, forman parte de la vida cultural del país, pero nadie esperaba un ataque con ácido. Nadie, excepto los propios bailarines, podía predecir la violencia de la que estos delicados cisnes eran capaces.

Sergei Filin horas después del ataque.

Ahora el documental Bolshoi Babylon, que se estreará el próximo 8 de enero en Reino Unido, se ha propuesto retratar las oscuras bambalinas de la que es, probablemente, la institución cultural más importante de Rusia.

Sus directores, Nick Read y Mark Franchetti, consiguieron rodar en el Teatro Bolshoi entre 2013 y 2014, bajo una nueva dirección más cercana a los círculos de Vladimir Putin. 

Con el nuevo director, se pretendía restaurar la reputación del ballet y aumentar la del presidente. Pero el ataque a Sergei Filin aún pesaba en la atmósfera.

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¿Quién lo hizo? El autor intelectual del atentado fue nada menos que Pável Dmitrichenko, el solista del ballet Bolshoi. La policía no tardó en descubirle gracias a las llamadas que le hizo el hombre enmascarado, un matón con un extenso historial delictivo contratado por el bailarín. 

¿Por qué lo hizo? El móvil oficial de Dmitrichenko fue la venganza. Sentía que el nuevo director no trataba bien a su pareja, la también bailarina Angelina Vorontsova. Testimonios internos indicaron que Vorontsova habría solicitado el papel de solista en El Lago de los Cisnes pero Filin se lo negó.

El exitoso Pável Dmitrichenko, bailarín solista, fue quien encargó el antentado. Su móvil fue la venganza

El maestro de Vorontsova, el veterano Nikolai Tsiskaridze, también estaba amargado por haber perdido poder desde el ascenso de Filin. En definitiva, el atentado fue consecuencia de la mucha rabia acumulada entre bambalinas: Dmitrichenko fue la chispa que hizo estallar una montaña de pólvora.

Sergei Filin se recuperó de sus quemaduras de tercer grado en Alemania, y pudo conservar la vista.

Pável Dmitrichenko.

Para los directores del documental, el legendario teatro es, junto a los fusiles de asalto Kalasnikov, la marca que define la Rusia moderna.

"La forma en que los bailarines son elegidos no siempre se basa en el mérito. Se trata de a quién eres leal, quién te ayuda y patrocina. Este es el legado de un pasado comunista", dijo hace poco Nick Read en el festival de cine de Copenhague. "La gente se ve forzada a hacer cosas para destacar, y surgen otras tácticas, las denuncias, los favores sexuales, la corrupción".

La ex primera bailarina Anastasia Volochkova denunció que el Bolshoi enviaba compañeras suyas a fiestas de millonarios rusos, y que acostarse con ellos formaba parte del trabajo

En 2003 la primera bailarina Anastasia Volochkova fue despedida del ballet por ser demasiado "voluminosa". Diez años más tarde denunció ante la prensa que el ballet Bolshoi era un "burdel gigantesco".

Afirmó que la compañía enviaba a compañeras suyas a fiestas de millonarios rusos, y que acostarse con ellos formaba parte del trabajo. Algo que fue tachado de "desvaríos" por parte del director ejecutivo del teatro.

Anastasia Volochkova.

Más allá de ser un reflejo de la sociedad rusa, el Ballet Bolshoi ha sido un instrumento político de primer orden. Durante la Guerra Fría sus bailarines fueron encargados de glorificar a su patria y representar la cara más esplendorosa del comunismo en escenarios de todo el mundo.

En los últimos tiempos, sin embargo, el Bolshoi se ha convertido en una máquina capitalista. Los bailarines son freelance y a menudo se ven obligados a buscar trabajos extra para complementar su sueldo. La competencia es aún más feroz.

Hay 3.000 personas trabajando dentro de ese teatro. Es francamente intimidante

"Hay 3.000 personas trabajando dentro de ese teatro. Es francamente intimidante", dijo Nick Read en Copenhague.  Aunque los dos directores tuvieron acceso físico al teatro, aseguran que la institución es un libro cerrado.

"Ha sido utilizado como un peón por el régimen y sigue siendo intensamente político, pero al mismo tiempo es una burbuja de realidad. Las paredes del Bolshoi son muy gruesas".

Cisnes negros

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