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Estos blogueros podrían arruinarte

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Una bloguera francesa ha sido condenada a pagar 2.500 euros de multa por criticar a un restaurante. No es la única que ha tenido que acudir a los tribunales por opinar en su página web.

Leticia García

20 Julio 2014 13:47

¿Puede una opinión escrita en un blog ser considerada un delito? Al parecer, sí. Caroline Doudet escribió el verano pasado en su página sobre una Pizzería de Cabo Ferret. No hubo difamaciones ni insultos, simplemente habló del trato poco educado de su dueña y de la cuestionable calidad del servicio. Meses después, recibió una citación judicial en su casa. Hace unos días, el Tribunal de Budeos dictaminó que tiene que pagar 1.500 euros a la dueña de la pizzería y otros 1.000 en concepto de costas del proceso judicial. Además, ha tenido que retirar la polémica crítica de su blog.

La dueña del restaurante se escudó en la baja afluencia de clientes que acudían al establecimiento tras la reseña de Doudet. "Algunos nos mostraban la página del blog y nos decían que habían dudado sobre si venir tras leer la crítica", explica en Europa Press. La acusación utilizó la supuesta influencia de Doudet, que acumulaba tres mil seguidores en su blog (ahora, tras la polémica, su influencia crecerá exponencialmente). "Esta decisión acaba de inventar un nuevo delito, el de aparecer bien posicionado en un buscador o tener demasiada influencia", contaba Doudet tras la sentencia en la BBC.

Pero lo cierto es que el precedente ya estaba sentado.

El verano pasado, una editorial de la India llamada OMICS demandó a un bloguero por nada menos que setecientos cincuenta mil millones de euros. Su delito era haber escrito en su blog que la página de OMICS, que aloja documentos de libre acceso, estaba llena de spam. Aún no se ha dictado sentencia, pero los editores hablan de "ofensa criminal", como si opinar sobre un determinado objeto de consumo fuese, en todos los casos, una difamación hacia la compañía que lo produce.

El sector literario es especialmente suspicaz a las críticas: en 2010, Dale Askey, un bibliotecario canadiense, escribió en su blog que los libros de la editorial Edwin Melle Press "eran demasiado caros para la calidad material que ofrecían". Dos años después, la editorial demandó por injurias no sólo a Askey, también a la universidad en la que trabajaba. Un petición firmada por más de tres mil bibliotecarios y profesores universitarios logró que estos terminaran por retirar la demanda.

Por otro lado, las demandas a comentaristas de blogs o revistas online se cuentan por decenas. Incluso existe una página web, Blog Law Blog, que recoge los casos americanos.

¿Críticos sí, blogueros no?

La pregunta entonces es: ¿puede un crítico reconocido opinar sobre un objeto de consumo cultural en una revista tradicional pero no puede hacer lo mismo una persona anónima desde su blog personal? Las dos principales páginas de opinión sobre lugares de ocio, Yelp y Trip Advisor, ya han sido investigadas por admitir, supuestamente, comentarios y comentaristas falsos que sólo pretenden desacreditar cualquier servicio. La investigación, obviamente, viene instigada por los dueños de dichos servicios.

El pasado invierno, el tribunal de Virginia obligó a Yelp a revelar la verdadera identidad de los comentaristas que había dejado opiniones negativas en la página de un servicio de limpieza de alfombras. Según cuenta la BBC, el juez consideró que a la gente que se oculta detrás del anonimato no le ampara la libertad de expresión. Por su parte, Trip Advisor está siendo investigado en Italia bajo sospecha de admitir comentarios de gente que realmente no ha estado en los lugares sobre los que opina.

Sobra decir que ambas páginas tienen una influencia global a la hora de elegir lugares de vacaciones, restaurantes o cualquier tipo de servicio. Quizá se deba a que las opiniones vienen de gente común, no de un experto crítico en gastronomía o un periodista de viajes. Esa es, tal vez, la misma razón por la que se acusa a los blogueros. Muchos dan libremente su punto de vista sin ninguna otra pretensión. Eso es lo que los convierte en líderes de opinión para muchos internautas y esa misma inexperiencia es la que, al parecer, está siendo motivo de demanda entre los propietarios de compañías y establecimientos.

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