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Los bebés tienen más sensibilidad visual que los adultos… pero es un problema

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Si no hubiéramos simplificado nuestra vista posiblemente estaríamos extinguidos

PlayGround

10 Febrero 2016 06:00

Como con todas las cosas que pasan cuando eres un bebé, no te acuerdas de nada. Pero hasta tus 4 meses podías distinguir, por ejemplo, hasta las más mínimas expresiones de la cara de un mono mientras que, desgraciadamente, de adulto, todas las caras de mono te parecen iguales.

Y sí, es verdad, los bebés tienen más sensibilidad en la vista que los adultos, pero también eso tiene una desventaja: un bebé cree que una cara de mono iluminada con un foco y la misma iluminada por la luz del sol pertenecen a monos diferentes. Mientras que cuando eres adulto, sabes que se trata del mismo mono.

El hallazgo se produjo en diciembre pasado. Un grupo de psicólogos dirigidos por Jiale Yang, de la Universidad de Chuo en Japón estudió a 42 bebés de entre 3 y 8 meses. Los científicos pusieron a los bebés pares de imágenes con diferentes texturas. Como los bebés no pueden describir lo que ven, los investigadores se centraron en el tiempo que los bebés miraban cada imagen.

Esta pérdida de sensibilidad de la vista es uno de los signos de evolución con nuestro entorno social y cultural. Cuando somos adultos identificamos los mismos objetos independientemente de su color o de las tonalidades que estos adquieren en función de la iluminación. Si nuestros antepasados tuvieran la sensibilidad de la vista de un bebé de hasta 4 meses podrían confundir a un amigo con un enemigo si este estuviera iluminado por la noche, ya que el tono de su piel sería completamente diferente.



Siendo adultos, sin embargo, esto no nos pasa: el rojo del cubo de Rubik sigue pareciéndonos rojo en ambas imágenes pero realmente es naranja en una imagen y lila en otra. Y así es como lo ve un bebé, que será completamente incapaz de identificar que se trata del mismo cubo, porque los colores son diferentes. Las texturas también hacen que los bebés perciban el mismo objeto como algo completamente diferente en función de si está enfocado o no.

Otras investigaciones habían demostrado que los bebés miran más tiempo los objetos nuevos que aquellos con los que están familiarizados. Y, en este caso, viendo una imagen de un objeto enfocado y otra con el mismo objeto desenfocado, el tiempo de observación era diferente: los bebés menores de 4 meses se sorprendían igual ante ambas imágenes, como si se trataran de representaciones completamente diferentes.

En los bebés más mayores, el tiempo de observación era largo al descubrir la imagen, pero totalmente fugaz al observar la misma imagen, ya que no se producía la excitación de la novedad, porque identificaban la imagen con el mismo objeto.

[Via: Salon]


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