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El barco de la ultraderecha que persigue a los migrantes en el mar

Un movimiento extremista fleta un buque para bloquear a ONG humanitarias y devolver migrantes a las costas libias

Un barco de la ultraderecha europea está en la zona de rescate cerca de las costas de Libia en estos momentos. A bordo del llamado C-Star, que mide 40 metros de largo, viajan jóvenes pertenecientes a una organización xenófoba apodada Generación Identitaria. Llevan colgadas dos enormes pancartas rojas en las que se lee en inglés y en árabe un mensaje: De ninguna manera haréis de Europa vuestra casa.

No es una simple protesta antiinmigración. Aseguran que van a impedir que las frágiles balsas en las que montan inmigrantes y refugiados accedan al continente y que bloquearán el paso a los barcos de rescate humanitarios. Sin embargo, nadie tiene muy claro cómo lo pretenden hacer sin poner en riesgo las vidas de los que se lanzan al mar.

C-Star está envuelto en una turbia opacidad. Hace unos días, las autoridades egipcias retuvieron la embarcación para comprobar si portaban armas y, en la isla de Chipre, al capitán se le acusó de posible falsificación de documentos y de tráfico ilegal de inmigrantes. Cuando detuvieron el barco, veinte tripulantes de Sri Lanka afirmaron haber pagado dinero en negro para poder alcanzar clandestinamente Italia. Aunque el movimiento extremista lo negó, se sospecha que pudo ser una vía de financiación para costear la misión bautizada Defend Europe. Por eso a pesar de que publican sus movimientos en redes sociales, con este grupo no se sabe qué es verdad.

Lo que se sabe es que persiguen obstaculizar a los que cruzan el tramo de mar más mortífero del mundo. En el mediterráneo central, han muerto 2221 personas ahogadas en lo que va de año. Salen desesperanzados desde costas libias a italianas. Barcos de oenegés intentan rescatar a gente amontonada en barcas a las que las mafias ponen escasa gasolina y dan salvavidas que no flotan.

"En balsas de goma, que no podrían ir ni 20 personas, meten a 150. En las barcas de madera que poseen varias cubiertas hacinan hasta mil. No es raro que encontremos cadáveres por asfixia y golpes de calor", traslada a PlayGround Gerard Canals, coordinador de la ONG Proactiva Open Arms (POA).

Las organizaciones alertan del peligro que supone la embarcación ultra.

I. Quiénes son los nuevos fascistas

La nueva cara de la ultraderecha aparece maquillada. Los de Generación Identitaria no van con sus cabezas rapadas ni portan símbolos nazis.  Como además señaló un artículo The New York Times, los activistas del fascismo del siglo XXI no hablan de que una raza es superior a otras, "sino de apreciar la diversidad y tratar de conservarla evitando que se mezclen, es decir, evitando la migración, el multiculturalismo y el mestizaje".

"Somos la generación de la fractura étnica, el fracaso total de la convivencia y la mezcla forzada de razas", sostienen en uno de los vídeos que suben a sus redes sociales. El austríaco Martin Sellner, el francés Clément Galant o el italiano Lorenzo Fiato encabezan el movimiento que peligrosamente crece al calor de la crisis. Detrás de su vestuario informal y de la nueva retórica del odio, se esconden fervientes partidarios de Marine Le Pen, el Partido del Pueblo Suizo o Movimiento por una Hungría Mejor.

La ultraderecha ha lavado su cara: ya no llevan cabezas rapadas ni hablan de razas superiores. Se centran en que para preservar los culturas es mejor no mezclarse

Se presentan como los salvadores de Europa, los que preservarán la patria. Suman escalofriantemente 20.000 seguidores en Facebook. En su discurso acusan a las oenegés humanitarias de "criminales" porque alientan a que más inmigrantes se suban a las barcas para emprender un viaje en el que puede morir. Omiten que todos se seguirían lanzando al mar porque porque huyen de la guerra y de la pobreza extrema.

"En Libia están proliferando los mercados de esclavos. A las mujeres que salvamos en el mar las han violado sistemáticamente. Rescatamos a una chica que se había desfigurado la cara con un tenedor porque fue la única solución que encontró para escapar de los hombres que la violaban. No son precisamente terroristas los que embarcan", cuenta Canals, de la oenegé POA.

Pero con su mensaje, Defend Europe podría haber recaudado alrededor de 160.000 euros en un crowdfunding para alquilar C-Star, un buque que pertenece a un defraudador sueco ex convicto. "El dueño del barco es Sven Tomas Egerstrom, director de Marine Global Services LTD que fue condenado a dos años y medio de cárcel en 2002", nos informan desde Hope not Hate, una organización británica que investigó al movimiento.

Desde la Red Española de Inmigración y Ayuda al Refugiado se quedan perplejos con que ninguna institución detenga el barco. Han interpuesto una querella criminal amparándose en que el abordaje, bloqueo o retención de barcos humanitarios entra dentro del delito de piratería. Patrullar por el mediterráneo y controlar los flujos migratorios podría además suponer una usurpación de la función policial.

"Estos fascistas han creado un cuerpo en el que se dedican a imponer su propia ley saltándose los convenios internacionales", declara Rafael Escudero, director de organización denunciante. "¿Por qué la inoperancia de los Estados ante esta organización?".

II. Dejar que el mediterráneo sea un cementerio

Todo barco que se encuentre en esas aguas no puede desatender una llamada de socorro. Como saben que está penado, la tripulación de Defend Europe asegura que rescatará pero los devolverá a costas libias. Ninguna organización les cree. Los guardacostas libios disparan sin miramientos a cualquiera que se acerque a sus aguas. "Y si lo hicieran, los ultras violarían el derecho al asilo o a estudiar si la vida de ese persona corre peligro en su país de origen", manifiesta Nuria Díaz, de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR).

Lamenta que ni siquiera la Unión Europea sea garante de las derechos humanos. Firmó el acuerdo con Turquía para que mantuviera a los refugiados detrás de las alambradas de sus fronteras. Ahora la European Naval Force Mediterranean está formando y dando medios a los guardacostas libios para que ellos se encarguen de frenar ese flujo migratorio.

"La UE vende que Libia es un país seguro donde retener a los refugiados pero no lo es. Cualquier cosa que te imagines está sucediendo en ese territorio", resume Canals, de Proactiva Open Arms.

Ante la mayor crisis migratorio desde la Segunda Guerra Mundial, Europa solo ha acogido a un 23% de los 160.000 refugiados a los que se comprometió hace dos años. "Los movimientos extremistas infunden miedo diciendo que son muchos. Es la gran mentira. Si España hubiera cumplido con su cuota -17.000- serían solo tres refugiados por cada 10.000 habitantes", recuerda Díaz de CEAR.

Sin vías de acceso seguras, el Mediterráneo suma cuerpos a su cementerio. A la par, crecen los mensajes que llaman a odiar.

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