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Errekaleor: la resistencia de 150 personas en el mayor barrio okupado de España

Primero les dejaron sin sistema eléctrico. Ahora han aprobado la redacción del proyecto para derribar este barrio autogestionado.

"Un mundo mejor". Así se llamaba el actual barrio de Errekaleor, el mayor proyecto autogestionado de España, cuando se construyó a mediados de los años 50 en Vitoria (Álava). Fue durante la etapa franquista. Constituido por 32 bloques de viviendas, una Iglesia y un cine, el barrio fue construido para alojar a los trabajadores que se desplazaban hasta la región por el crecimiento de la nueva industria.

Este barrio en la periferia estaba destinado a desaparecer cuando, en 2002, el Ayuntamiento de Álava decidió derribarlo para construir casas más lujosas, como las del vecino barrio residencial de Salburua. La reminiscencia obrera no encajaba con los planes urbanísticos de casas dúplex con jardín que el entonces alcalde de Vitoria, Alfonso Alonso (PP), tenía diseñado para la ciudad.

El momento también acompañaba. En pleno auge de la burbuja inmobiliaria y con una jugosa oferta de las constructoras, el consistirio dio luz verde para derribar el barrio. Para ello, primero ofreció a las 192 familias varias opciones de realojo en pisos protegidos del mismo valor o superior. En este caso, deberían abonar la diferencia. Después de 20 años, serían los propietarios. La opción le costó al Ayuntamiento 22 millones de euros.

La diversidad de opiniones y la presión de las autoridades llevaron a los vecinos a dividirse. Finalmente, de las 192 familias, votaron 156, con el resultado que se esperaba. Tan solo 22 familias se negaron a irse. No fue suficiente para impedir el desalojo, que se produjo de forma paulatina y durante más de 10 años.

Los 13 jóvenes universitarios okuparon el barrio para denunciar la especulación urbanística. no sabían que iban a crear el mayor proyecto autogestionado de España

En ese lapso de tiempo, pasaron muchas cosas. Estalló la burbuja inmobiliaria y el proyecto de las nuevas casas se vino abajo. Las familias que se habían negado a dejar el barrio formaron la Plataforma de Afectados de Errekaleor y el barrio se fue quedando huérfano. Las casas sufrieron las consecuencias del abandono. También se cerraron los servicios, entre ellos, el cine.

Pero, en 2013, un grupo de 10 jóvenes universitarios, enterados de lo ocurrido decidieron emprender un proyecto de autogestión. Con el objetivo de recuperar las viviendas y denunciar la especulación urbanística, causante del abandono del barrio y de la dificultad de muchos jóvenes para encontrar vivienda, decidieron "okupar" las viviendas. No sabían que su proyecto iba a convertirse en el barrio autogestionado más grande de España. Nacía así Errekaleor Bizirik! (Errekaleor Vivo).

La idea, en un principio, era probar si era posible un modo de vida alternativa al que conocemos hoy. Un modelo de okupación basado en la propia gestión de los recursos, de manera sostenible y sobretodo, mucho más económica. Fueron los propios vecinos quienes, encantados con la propuesta, les dieron las llaves de las viviendas.

Fueron los propios vecinos quienes les dieron las llaves de las viviendas desalojadas

En 2016 se fue la última vecina que firmó el acuerdo con el Ayuntamiento. Al mismo tiempo, el proyecto crecía hasta las 150 personas que viven hoy en Errekaleor. Pero no todos están satisfechos con el plan. La comunidad de Errekaleor, en la que viven desde niños, jóvenes, embarazadas y jubilados, ha sufrido el intento de desalojo en varias ocasiones.

La última fue el pasado mes de mayo. Con un despliegue brutal de policía, en el que la comunidad mostró resistencia incluso encadenádonse por el cuello a los andamios, las autoridades vieron frustado su intento de desalojo. Esta vez, el motivo que alude el actual alcalde de Vitoria, Gorka Urtarán (PNV,) es el mal estado del sistema eléctrico de las viviendas. Se basa en un informe de 2015. Les cortaron la luz y ahora han aprobado la redacción de un proyecto para derrumbar las casas, siguiendo la misma lógica: el estado de deterioro de las casas.

"Dicen que ni las viviendas ni el sistema eléctrico están en buenas condiciones y que suponen un peligro para nosotros", explica Jon, de la comunidad de Errekaleor. "Sin embargo, lo que no cuentan es que, para llevar a cabo ese análisis técnico, tan solo estuvieron 10 minutos en el barrio. Si pensaban que esto nos iba a echar para atrás, se equivocan, porque ahora somo incluso más fuertes", añade.

La comunidad tiene previsto contraatacar de forma pacífica, como lo hicieron durante el frustrado desalojo de mayo. "Estamos preparando un informe elaborado por técnicos y arquitectos que analizan la estructura de las viviendas y el estado del sistema eléctrico. Todos han coincidido en que no hay ningún riesgo y que las condiciones para vivir aquí son completamente seguras", asegura Jon.

"Dicen que ni las viviendas ni el sistema eléctrico están en buenas condiciones basándose en un informe de 2015. Nosotros tenemos uno realizado por técnicos y arquitectos que aseguran todo lo contario", explica Jon, de la comunidad de Errekaleor.

Desde que entraron en 2013 no solo han revivido el barrio. También han restaurado las viviendas que, fruto del abandono, empezaban a resquebrajarse. "Tenemos una cooperativa. Cada uno aporta lo que puede y también y cada persona o familia que entra a vivir  en las casas sufraga  de su propio bolsillo las reformas para habilitarlas", sostiene Jon. " Aquí viven niños pequeños, seríamos los primeros en buscar otro sitio si fuese cierto que es un peligro para la comunidad", concluye.

El edil, en un principio, mostró su apoyo al proyecto y quiso conocerlo de cerca. Eso sí, antes de las elecciones. Ahora parece que ya no está tan convencido de la iniciativa que apoyaba antes de llegar al poder. Urtarán aseguraba hace unos días que "si el proyecto realmente merece la pena, el sitio es lo de menos". Vamos, que está dispuesto a seguir adelante con la destrucción de los 32 bloques de edificios. En su lugar tiene pensado instaurar en su lugar una huerta ecológica.

Lo que quizás no vio el alcalde en su visita al barrio es que la comunidad no solo ha sido la encargada de restaurar las casas. También han vuelto a abrir el cine y ahora tienen una panadería, una guardería, una biblioteca, un gallinero y un frontón. Han habilitado la antigua iglesia en un local de ensayo para los músicos y la antigua Casa Social hace las veces de escuela, taller de reuniones y de artesanías.  Incluso tienen un huerto ecológico, a pesar de que el alcalde quería transformar el barrio en uno nuevo.

Desde que llegaron en 2013 han reformado las viviendas, reabierto el cine y cultivado un huerto ecológico. También tienen una panadería, una guardería, una biblioteca y ahora esperan colocar 550 placas solares para generar su propia energía de manera sostenible

En Errekaleor todo está autogestionado por la asamblea, conformada por las 150 personas que viven en el barrio. Desde una niña que nació hace dos meses hasta el más anciano del lugar que tiene 65. El corte de luz no les ha desanimado. De hecho, ya llevaban tiempo gestionando un crowfounding para implantar 550 placas solares en las viviendas okupadas y generar su propia energía: sostenible, ecológica y limpia. El apagón les ha obligado a acelerar el proceso y les falta muy poco para reunir la cantidad necesaria: 50.000 euros.

De momento, el proyecto que ha demostrado que es posible vivir de una manera alternativa a la que conocemos, sigue en pie y tiene el apoyo de los vecinos. Un millar de asistentes salió a las calles de Vitoria para mostrar su apoyo a la comunidad. El proyecto para redactar el futuro derribo de los bloques será en julio. Quizás, para entonces, la situación haya cambiado.

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