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Una catástrofe en Francia: ¿lo mejor que le puede pasar a Le Pen?

"Un atentado reducido como el de Londres tendría una incidencia determinante en las elecciones", asegura un experto en seguridad internacional

Los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004 en Madrid se produjeron un jueves. El domingo había elecciones generales en España y ganó el partido socialista. Lo hizo contra todo pronóstico. No es la primera vez que un atentado cambia el rumbo político de un país. Ahora, a las puertas de las elecciones francesas, el terrorismo islamista se despliega como un elemento clave a la hora de influir en el electorado: en un sondeo reciente, los votantes de Le Pen aseguraban que las tres cosas que más les preocupaban eran la inmigración, la amenaza terrorista y la seguridad. En consecuencia, el aumento de estas tres preocupaciones desencadenaría una mejora en los resultados del Frente Nacional.

Las encuestas prevén lo siguiente: Marine Le Pen pasará con holgura la primera vuelta del 23 de abril. En la segunda, el 7 de mayo, ante el riesgo de que el país termine en manos de la extrema derecha, los votantes apoyarán en masa al único rival que se enfrente al Frente Nacional, dando por perdidas las esperanzas de Le Pen. En ese intervalo de tiempo, entre el 23 de abril y el 7 de mayo, el escenario con más posibilidades de corregir estas previsiones sería una agresión de signo yihadista. Un atentado para que gane Le Pen.

Una “especulación razonable”

Aunque estemos en el terreno de la especulación, el experto en seguridad internacional y terrorismo José María Gil, del International Security Observatory, señala que ese atentado se trata de “una especulación bastante razonable”. “Un atentado reducido pero de alto impacto mediático como el que se produjo recientemente en Londres tendría una incidencia determinante en las elecciones”, asegura.

“Los yihadistas —añade Gil— buscan la reacción islamofóbica y una polarización de la sociedad. Quieren una estigmatización del Islam para alimentar el radicalismo de sus potenciales seguidores. Aunque suene paradójico, el ISIS o cualquier grupo islamista intentará desequilibrar la balanza a favor de Le Pen, porque cualquier política orientada a la criminalización de lo musulmán es un mensaje que refuerza el discurso terrorista”.

Aunque suene paradójico, el ISIS o cualquier grupo islamista intentará desequilibrar la balanza a favor de Le Pen, porque cualquier política orientada a la criminalización de lo musulmán es un mensaje que refuerza el discurso terrorista

Ante la posibilidad de un ataque de bandera falsa yihadista, orquestado por grupos de extrema derecha interesados en la victoria de Le Pen, Gil apunta a que es una opción casi imposible: “Los grupos de extrema derecha violentos están totalmente controlados y no son perfiles que estén dispuestos a perder la vida. Además, para convencer a la opinión pública que se trata de un atentado yihadista tienen que darse las reacciones habituales de los círculos islamistas en las redes sociales. No se puede imputar al Islam tan fácilmente.”

En conversaciones con un investigador asociado a un think tank concentrado en relaciones internacionales escuchamos que "los terroristas son conscientes de la debilidad del sistema y de su poder para interferir en la vida de una democracia occidental. Ya hemos alcanzado ya el límite de medidas de seguridad para prevenir atentados terroristas y lo único que garantizaría totalmente que esto no pasara sería paralizar todo el país. Esto es algo que Francia no se puede permitir: ni cerrar aeropuertos, ni fronteras. No puedes inmunizar una sociedad occidental al terrorismo”.

Alerta terrorista máxima

Sin duda, la posibilidad de un atentado en ese tiempo planea sobre en la política francesa. El pasado 2 de marzo, el Ministro del Interior, Bruno Le Roux, dijo en una entrevista en CNews que “habría una vigilancia particular” ante el riesgo reconocido de atentados durante la campaña electoral. También advirtió que todos los cuerpos de seguridad estaban “movilizados” y aseguró que cada semana se están efectuando arrestos sobre la base de tentativas de ataques terroristas.

A esto, apunta Gil: “Estas advertencias nunca se producen de manera gratuita. Por ejemplo, antes del ataque de Westminster, la advertencia era clara. Este tipo de declaraciones se basan en informes de inteligencia: en las fases iniciales de un atentado siempre se detectan noticias, movimientos en las redes sociales o silencios sospechosos en perfiles fichados y que normalmente están activos”.

“El sistema de seguridad está a tope. Francia lleva en alerta terrorista máxima desde enero de 2015, después de la masacre en la redacción de Charlie Hebdo”, añade Gil. Desde entonces, según fuentes del Ministerio del Interior, se han frustrado 17 ataques terroristas.

Getty

Días antes de las declaraciones del ministro Le Roux, el 10 de febrero, la policía francesa detuvo en Montpellier a cuatro personas con vínculos yihadistas, que preparaban un gran ataque con explosivos en París. “Las primeras indicaciones son que un ataque inminente en suelo francés ha sido frustrado”, dijo el ministro en esa ocasión.

Sin embargo, el último evento relacionado con la amenaza yihadista se produjo el 18 de marzo, cuando también un musulmán francés investigado previamente por su extremismo disparó a un policía en un chekpoint a las afueras de París. Luego, en el aeropuerto de Orly, amenazó a una soldado al grito de “Alá es grande” e intentó hacerse con su arma. Finalmente fue abatido por otros militares antes de que eso sucediera.

En Francia, desde enero de 2015, pese al trabajo de las fuerzas de seguridad, han muerto 230 personas por actos terroristas.

Fallos de seguridad y oportunismo

Algunos expertos en seguridad coinciden en que eventos como el de Orly demuestran que el sistema tiene fallos de seguridad reales y que pocas cosas más de las que están haciéndose se pueden añadir. Igualmente, los ataques de 2015, y en particular los de Bataclan en noviembre, demostraron que las fuerzas de seguridad europeas no están coordinadas ni intercambian información.

Estas advertencias se basan en informes de inteligencia: en las fases iniciales de un atentado siempre se detectan noticias, movimientos en las redes sociales o silencios sospechosos en perfiles fichados y que normalmente están activos

Como ha sucedido con todos los ataques de signo islamista desde los atentados de Charlie Hebdo, Le Pen hizo un uso partidista del atentado en Orly: “Quiero que el Estado se haga cargo de garantizar la seguridad de los franceses”, dijo en un mítin en Metz después del suceso. “Los franceses no estarán protegidos por gente que rechaza enfrentarse a la realidad”.

También cargó contra el gobierno de François Hollande por haber provocado, con su “laxitud”, que Francia esté ahora mismo “sobrepasada por la violencia”. Después del suceso de Orly, el presidente quiso mandar un mensaje tranquilizador: “Estamos en una situación de vigilancia extrema porque ya hemos sido atacados y sabemos las consecuencias que esto puede tener”.

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