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Ser sordo y utilizar el sonido para hacer arte es posible

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La discapacidad de Christine Sun Kim podía haber jugado en su contra y en la de su arte, sin embargo, decidió que tuviera el efecto contrario

Helena Moreno Mata

30 Noviembre 2015 11:16

Ser sorda en un mundo de sonidos es como vivir en un país desconocido, siguiendo las normas y las costumbres sin cuestionarlas. El sonido es, en cierto modo, como el dinero o el poder. Podría haberme desempoderado a mí y a mi arte; sin embargo, yo escogí que me empoderase”.

Así es como describe Christine Sun Kim su discapacidad. 

Christine es una artista sorda que hace del arte una auténtica experiencia sonora. ¿Cómo? Entendiendo el sonido como algo que no sólo se produce a través de los oídos sino también mediante las vibraciones en el cuerpo.

A Kim le interesan las vibraciones que produce el sonido cuando alguien habla o el motor de un coche ruge. También entiende el sonido como un fantasma: algo que sabe que está ahí aunque no sepa muy bien de qué se trata.


Christine Sum Kim es una artista sorda que hace del arte una experiencia sonora a partir de las vibraciones del cuerpo


Christine ha sido artista residente en el Museo Whitney de Nueva York, sus trabajos fueron escogidos en la exhibición para el MoMA PS1 y, recientemente, ha dado una conferencia TED sobre lo fascinante del sonido en el lenguaje. En ella, su intérprete Helsa Borinstein traduce en palabras el bello mundo que la artista lleva dentro y explica cómo, a pesar de ser sorda, el sonido está muy presente en su día a día.

Desde muy pequeña, Kim sintió interés por el mundo del arte. Sin embargo, asegura que no fue hasta los veintitres años cuando lo estudió formalmente. El programa educativo para sordos que siguía no estaba interesado en potenciar esa faceta de su personalidad y se centraba exclusivamente en la ciencia y en las letras.

Eso sí, una vez que se adentro en el mundo del arte, le costó encontrar su propia visión. Quería dibujar diferentes cosas pero, cuando lo hacía, pensaba: “este podría ser el trabajo de cualquiera. No se asocia a mí”.



Años más tarde, si algo resalta de su obra es, precisamente, esa singular concepción de la sordera como algo que puede estar fuertemente vinculado al arte.

En una de las primeras piezas en la que esta performer, ilustradora y pintora evidenció la falta de lenguaje y la necesidad de sonido fue en My Inner Bartesque Voice, en referencia a la figura de Bart Simpson.

La artista es fan de Los Simpson y la obra es un pequeño homenaje a Matt Groening, a quien conoció hace tiempo. Cuando le preguntan qué significa para ella la figura de Bart, responde: “Pienso que para ser artista tienes que ser muy Bartesco. Por un lado, convivir con tu visión, que no es fácil. Pero también ser intransigente, y eso es muy Bart.”


Desde pequeña Kim sintió interés por el mundo del arte, pero no fue hasta los 23 cuando lo estudió formalmente



Precisamente esa intransigencia es la que la ha llevado a explorar su mundo interior. Tal y como ella misma explica, el ámbito de los artistas del sonido no termina de ser bienvenido. Cuando decidió investigarlo, muchos expertos, incrédulos, se preguntaron qué era lo que estaba aportando de nuevo. Incluso cuando habla del sonido con sus amigos, es aún un tema tabú para ellos.



Pero ese sentimiento de rechazo es el que continuamente ha renovado sus fuerzas para seguir apostando por proyectos que incorporen el sonido y dejen en un segundo término el lenguaje.





En Pianoiss . . . issmo, Christine evidencia, mediante un dibujo, cómo se reduce la intesidad de la p como símbolo musical de piano. El esquema empieza con una sola p y, conforme este avanza, esas letras aumentan. De esta forma se potencia gradualmente la idea de lentitud. Esa idea del sonido la desarrolla en muchas de sus ilustraciones, donde la p de piano se combina con la f de forte, pero también de futuro, algo que asegura preocuparle tanto personal como políticamente.


También asegura que, para ella, la gente es como unos grandes altavoces o que, en el mundo de los sordos, el movimiento es el equivalente al sonido. Trata además la relación que existe entre este y la música: una nota no se puede expresar de forma completa sobre un papel, y lo mismo ocurre con el lenguaje de signos. Ambos son espaciales, y si creas un signo y lo reproduces una y otra vez puede convertirse en una pieza de música visual.


El sentimiento de rechazo es el que continuamente le ha hecho seguir apostando por proyectos que incorporen el sonido



La lucha de Christine Sun ha creado una sensibilidad especial que le recuerda al mundo que, en realidad, la comunicación no es sólo cuestión de palabras o idiomas, sino de desarrollar esa empatía que nos permita llegar a sentir cosas fuera de lo común.



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