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El artista noruego que partió una isla por la mitad

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Jonas Dahlberg diseña el memorial para los muertos en la masacre de Utøya

Natxo Medina

10 Marzo 2014 08:46

Hacer frente a los traumas de una comunidad puede ser complicado. Como artista, puede caerse en el sentimentalismo, o en la épica de baratillo. Los mejores homenajes, pienso por ejemplo en el Memorial al Holocausto de Berlín, siempre son aquellos que apelan a la sobriedad y que hacen suya la tristeza profunda e irremediable de la pérdida de vidas humanas. Las tragedias ocurren, y cambian la manera en la que los grupos humanos se entienden a sí mismos. Y sin embargo, la vida sigue, porque tiene que seguir. En esta categoría de discreta solemnidad cae también el proyecto que el artista Jonas Dahlberg ha ideado para honrar a los muertos de la masacre de Utøya, en Noruega.

El 22 de julio de 2011, el país nórdico sufrió la más severa conmoción de su historia contemporánea: 77 personas fueron asesinadas por un fanático nacionalista. 8 murieron en un ataque con coche bomba en el centro de Oslo. El resto en la masacre de la isla de Utøya. Cerca de allí es donde, tres años después se empiezan a planear las obras del memorial de aquella tragedia. ¿Cómo puede uno simbolizar las heridas todavía por cerrar? Dahlberg ha optado por hacerlo de forma casi literal: abriendo una herida en el paisaje.

Su proyecto "Memory Wound" cortará por la mitad la pequeña península de Tyrifjorden, abriendo en ella una brecha de 3,5 metros de ancho. En una de las paredes se grabarán los nombres de todas las víctimas. Desde el otro lado, podrá accederse a través de un túnel a un mirador desde el cual los nombres quedarán a la vista pero fuera del alcance. Una forma directa y poderosa de recordar que la pérdida que aquellas muertes supusieron es irreparable, que los desaparecidos no volverán, pero que siempre podremos recordarles.

Con la tierra y árboles que se remuevan en la isla, se construirá la segunda parte del proyecto, en Oslo: un camino curvo que nos recordará que, por mucho que a veces ocurran trágicos desvíos que nos aparten del camino, la vida puede y debe continuar.

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