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El arte conceptual llega a tu comida favorita

La idea de una pieza de sushi hecha de un solo grano de arroz de entrada puede parecer absurda, pero un chef japonés la sirve en su restaurante. ¿Habrá lista de espera?

Por alguna razón difícil de entender, mucha gente está obsesionada con la miniaturización. Normalmente, llama más la atención el texto completo del Quijote escrito en el anverso de un sello de correos que no una edición crítica profesional. A veces tenemos la impresión de que lo pequeño tiene un valor inmenso en sí mismo, y se puede comprender: todo lo que esté por debajo o por encima de la escala humana, tanto física como moral — el hombre es la medida de todas las cosas”, decía el pre-socrático Protágoras— nos fascina por su extravagancia. Todo lo que conocemos se ha reducido en alguna manera: ciudades enteras reconstruidas a una escala mínima, globos terráqueos, cabezas humanas en manos de los jíbaros, libros y también comida. La paella más pequeña del mundo, microchorizos, tortillas de patatas del tamaño de un guisante, y ahora también el microsushi, una invención culinaria que seguramente haga revolverse el estómago a los ultras de la comida japonesa, pero que también existe.

Hironori Ikeno no es precisamente Jiro Ono, el aclamado como mejor sushi master de todos los tiempos, pero al menos tiene imaginación, y su criatura consiste en el sushi hecho de un solo grano de arroz. No se puede ir a menos, no se puede hacer más pequeño (a menos que optemos por fórmulas ya doblemente absurdas como el medio grano), y además sirve sus delicatessen en su propio restaurante en Tokio, evidentemente a un precio abusivo, porque una tira mínima de pescado y un grano de arroz necesariamente tendrían que salir casi gratis.

Los que entienden de sushi tendrán razón al decir que la técnica de Ikeno es un insulto, además de ser culinariamente imposible. La gracia del sushi no está en su reconceptualización, sino en la elección del pescado más fresco y carnoso —una loncha sabrosa de pez recién salido del mar— y un arroz bien cocido, en su punto. Es la explosión de sabor la que hace de comer buen sushi una experiencia orgásmica. ¿Qué queda de ello cuando es un sushi que no es casi nada? Queda lo mismo que en mucho arte contemporáneo: el concepto. El sushi conceptual, que se entiende con el intelecto pero nunca satisfará los instintos.

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