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No apaguen sus teléfonos: el futuro del cine es el mensaje de texto

Mientras lo nuevo del director de Juno juega a mostrar lo que ocurre en la pantalla del móvil de sus personajes, los cines chinos proyectan los mensajes del público al lado de las películas

Cuántas tramas cinematográficas noventeras se habrían resuelto si los protagonistas hubieran llevado un móvil en el bolsillo. Ahora, salvo excepciones, todos los personajes de las películas ambientadas en la actualidad cargan con un smartphone, pero realizan acciones un tanto extrañas: conversan mirándose a los ojos en lugar de a sus respectivas pantallas y, si no se trata de mensajes relevantes para el curso de la historia, caminan por la calle sin escribir o juguetear con sus móviles.

Es curioso.Mientras el cine conjetura sobre un futuro a corto plazo marcado por la tecnología, no deja que las acciones cotidianas que ya nos suceden a todos se filtren en sus tramas. Las series, por supuesto, son otra cosa, y House of Cards o Glee giran la pantalla del móvil hacia el espectador para que este sepa de qué están hablando sus personajes.

En la mayor parte de los casos reales, siempre hay una tercera persona en escena. Chateamos mientras trabajamos, quedamos con alguien a la vez que tomamos café con otro o flirteamos con un desconocido en mitad de una reunión de amigos. Nuestra vida actual está llena de mensajes de texto y rostros ocultos. Al ámbito cinematográfico, sin embargo, le cuesta integrar a esa tercera persona que siempre, si hablamos de realismo, debería colarse en casi cualquier escena.

Por eso el nuevo proyecto de Jason Reitman (director de Juno o Up in The Air) tiene a las nubes de mensajes como protagonistas. Men, Women and Children habla de amor, soledad y frustraciones. El cineasta parece haberse dado cuenta de que, para ser fiel a la realidad, una trama semejante tiene que estar protagonizada por el texting.

En el tráiler se reflejan pasillos de instituto llenos de viñetas de texto, muros de Facebook o fotos de famosos. Flechazos o desengaños descubiertos vía Tumblr, mentiras en el perfil de una web de citas, rupturas digitales (con la persona a pocos metros de distancia) y una buena porción de acoso escolar invisible para el resto.

Nos pasamos media vida leyendo frases que brotan en nuestros dispositivos, y la cinta de Reitman traslada esa misma rutina al espectador. El problema es que será complicado empezar a subtitular escenas llenas de cuadros de texto simultáneos...aunque ya hay gente que piensa que esta dispersión de la atención que marca nuestras rutinas diarias debería llegar también al visionado de películas.

En China no están pensando llenar la pantallas con los mensajes que se envían los protagonistas, sino con los que salen de los móviles de sus espectadores. Ya hay cines en el país asiático no aptos para amantes de la instrospección: junto a la cinta, se proyectan en tiempo real las opiniones que van enviando los asistentes.

Si desde hace años los debates televisivos van acompañados de un rótulo por el que circulan los sms de la audiencia, y hoy cualquier programa tiene su propio hashtag de Twitter (e incluso algunas teles permiten integrar nuestro timeline a la programación), en algún momento tendría que ocurrir lo mismo con los estrenos cinematográficos, aunque el rito de acudir a una sala de cine siempre haya ido acompañado del acto de desconectar el teléfono y despreocuparse de las historias personales para dejarnos llevar por las ajenas.

"A la gente le está gustando. Veremos si a largo plazo termina afectando a la concentración. Pero por ahora vamos a seguir programando algunas películas juveniles con estas pantallas interactivas", cuenta el director de uno de los cines en The HollyWood Reporter.

Algunos directores también se muestran encantados con la noticia. "Vamos a explorar cómo afecta la respuesta de la audiencia a la película. Así ponemos a director y espectador al mismo nivel. Muchas de las opiniones del público pueden ser de ayuda para los cineastas", explica el director Shen Leping quien, al parecer, se ha olvidado de un pequeño detalle: dale a un grupo grande de gente un móvil y un objeto del que opinar y florecerán instintos trolls en un buen puñado de butacas.

La figura del crítico se está diluyendo entre opiniones de Twitter o Facebook y el debate en tiempo real es un paso lógico en la cadena. Pero si las películas comienzan a integrar pantallazos de los whatsapp de sus personajes y, al mismo tiempo, mensajes en vivo de la audiencia de la sala y, simultáneamente, subtítulos a cualquier idioma, o el cine se convertirá en un lugar para superdotados o todos saldremos de la misma película habiendo visto una historia diferente.

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