Actualidad

"La píldora anticonceptiva me provocó años de depresión y ataques de ansiedad"

Vicky Spratt, editora de la revista The Debrief, comparte su "pesadilla" personal después de una década tomando anticonceptivos. ¿Cuál es tu experiencia?

"No podía aguantarlo más. Pensé que iba a perder la cabeza. Notaba que estaba perdiendo el control, que mi piel era demasiado débil para soportes el mundo exterior. Todo me afectaba. Me sentía inútil y no podía dejar de sentir miedo hacia todo lo que me rodeaba. Llegué a tener incluso pensamientos suicidas".

Hace pocos meses conocíamos la noticia de la aparición de un anticonceptivo para hombres. Las investigaciones previas se detuvieron por los efectos adversos que se reportaron en los ensayos clínicos. No saldrá al mercado.

Quienes hayan tomado alguna vez la píldora anticonceptiva recordarán el kilométrico prospecto sobre posibles efectos adversos que incluye la caja de pastillas. Entre los efectos más comunes: migrañas, dolores de cabeza, trombosis, hinchazón en las piernas, desaparición del deseo sexual y un largo etcétera de insoportables consecuencias.

Entre los "menos comunes": depresión, ansiedad o cambios de humor. La editora Vicky Spratt ha decidido contar su historia con esos síntomas indeseables a través de una carta abierta publicada en la BBC en la que relata la pesadilla sufrida después de una década probando distintas marcas de anticonceptivos.

"Con 14 años mi madre me llevó al ginecólogo porque llevaba más de tres semanas con la regla. Me recetaron la píldora anticonceptiva. Me informaron sobre los riesgos que conllevaba no utilizar otro método de protección, ya que la píldora no evitaba la transmisión de enfermedades sexuales. Tenía 14 años, el sexo no estaba en mi agenda. Pero lo que no me explicaron fueron las consecuencias que tendrían esas pastillas en mi salud".

 

"Fue entonces cuando mi pesadilla empezó. Hace 14 años. Desde entonces no paré de jugar a lo que yo llamo 'la ruleta de la píldora'. Iba probando distintas marcas, intentando encontrar la que mejor me sentaba, siempre bajo prescripción médica. He probado las combinadas con estrógenos y progesterona; las que eran más bajas de estrógenos; las que eran más altas de estrógenos; las que no tenían estrógenos -la llamada miníldora- y así un sinfín de marcas".

"Mientras tanto, mi vida iba pasando. Dejé de ser una adolescente pero mis síntomas, que eran cada vez más pronunciados, ya no casaban con los "típicos" efectos de la edad del pavo. Empecé la universidad y aparecieron los ataques de pánico, seguidos por temporadas de depresión y cambios de humor. Rompí con mi pareja porque mi libido era inexistente y cada vez que acudía al médico para comentar si podía ser causa de la píldora, me miraban con cara de póker, como si lo que estaba diciendo fuese una tontería y me recetaron ansiolíticos. Esa fue su gran contribución".

Después de 14 años, Vicky Spratt decidió dejar las pastillas anticonceptivas. La mejoría de su estado de ánimo es más que notable, aunque la editora asegura que ha sido una larga batalla y que, aunque ya no toma ansiolíticos, siempre tiene que tener una caja de emergencia en sus bolsos y en casa, por si vuelven los ataques de pánico.

"Mi vida se estaba desmoronando. Tomaba ansiolíticos pero los ataques de pánico no desaparecían. Cualquier cosa me costaba el triple que al resto. Rompía a llorar sin motivo o me aterraba cualquier ruido de la calle. Mis amigos y familiares estaban desesperados porque no sabían cómo ayudarme. Mi última caja de anticonceptivos fue de la marca Cerazette. Fue hace un año y fue cuando toqué fondo. Tenía la regla prácticamente todos los días y mi estado de ánimo era un carrusel de emociones. Mi ginecóloga seguía insistiendo en que mi ansiedad y mi depresión no se debía al uso de las pastillas. Una noche de insomnio decidí buscar en internet: Cerazette + depresión. Allí estaba. Miles de foros y páginas sobre los efectos mentales y físicos que vivían a diario miles de mujeres que tomaban la píldora".

"Hace un año que dejé de tomar la píldora anticonceptiva. Mi calidad de vida ha ido mejorando, pero poco a poco. Ya no tomo ansiolíticos, pero tengo que llevarlos siempre encima por miedo a que me dé un ataque de pánico. Decidí iniciar una investigación sobre la relación entre la toma de antinconceptivos y la aparición de ansiedad y depresión. También comencé a recopilar distintos testimonios de mujeres. El resultado es bastante aterrador".

Hay pocos estudios que hablen de este tema que afecta a millones de mujeres. La universidad de Copenhagen es una de las pioneras en realizar este tipo de investigaciones. Entre 2002 y 2016 se han presentado 839 casos de reacciones psiquiátricas al Desogestrel, que se puede encontrar en 6 tipos de píldoras, entre ellas Cerazette. Lo que se traduce en que, de media, 60 personas al año han escrito sobre los efectos que pueden provocar los anticonceptivos orales.

Levonorgestrel, utilizado en 8 tipos distintos de pastillas, Norgeston y Norplant tampoco se quedan atrás. Desde 1999 se han registrado 1377 casos que relacionan estas hormonas con problemas mentales.

"El pasado noviembre decidí preguntar a mis lectoras sobre la píldora. Del total de personas que respondió -1022 lectoras con edades comprendidas entre los 18 y los 30 años-, el 93% estaba tomando o había tomado pastillas anticonceptivas. De ese 93%, un 45% había sufrido ansiedad y otro 45% depresión. Un 46% aseguraba que la píldora les había disminuido el apetito sexual y un 58% está convencida de que los anticonceptivos orales provocan efectos graves en la salud mental".

"La solución no está en tirar ahora mismo la caja de pastillas ni en aceptar que los efectos sean parte de nuestro día a día. No podemos tomar decisiones buenas sin información. Necesitamos que se investigue más sobre cómo los anticonceptivos pueden afectar a nuestra salud mental y apoyar y entender a las mujeres que lo sufren".

[Vía BBC]

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar