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6 cosas que hemos aprendido del hombre que ganó 16.000 euros por estar tumbado

No es tan divertido como suena

Cobrar casi 16.000 euros por estar tumbado en una cama puede parecer el sueño de muchos. No obstante, puede convertirse en un trabajo tan exigente como cualquier otro, tanto a nivel físico como mental. 

Si no, que le pregunten al hombre que lo experimentó en sus carnes: Andrew Iwanicki pasó 70 días postrado en una cama sin poder levantarse bajo ningún concepto.

Le acababan de despedir del trabajo cuando recibió una llamada de la NASA. Le admitiían en un estudio para averiguar cómo se atrofian los músculos y los huesos de los astronautas en el espacio. Dicho así no suena muy bien, pero, cuando le ofrecieron 16.000 euros, lo vio claro.

Convertido en una cobaya humana con mucho tiempo libre, Iwanicki ha relatado su experiencia en dos artículos en Vice y participado en una AMA en Reddit, dónde ha contestado las preguntas de los usuarios del foro. Esto es lo que hemos aprendido de su experiencia.

1. Será mejor que tengas muchas cosas que hacer.

Cuando te pagan por estar tumbado, no hay remordimientos; solo horas y horas de aburrimiento. Cada participante en el estudio llenaba el tiempo como podía. "Uno estaba trabajando en una novela y, a la vez, ahorrando para comprarse su primera moto; otro tenía un bebé en camino y quería ganar dinero extra antes de que naciera", cuenta Iwanicki en su primer artículo. Pero si lo que quieres es, simplemente, evadirte del mundo real, también puede servirte: "Varios gamers vinieron porque este entorno es una excusa ideal para escapar al mundo digital sin las responsabilidades de la vida diaria". Iwanicki aprovechó para jugar al Starcraft y para engancharse a series como True Detective, House of Cards, The Wire...

2. No podrás ir al baño. Nunca.

Probablemente, nunca hayas probado a cagar tumbado, porque eso no tendría sentido. Pero, cuando tu trabajo es estar tirado en una cama las 24 horas, no te queda otra. Así lo sufrió Andrew Iwanicki: "Es imposible conservar el más mínimo pedazo de dignidad cuando estás cagando en posición horizontal, hacer eso simplemente desafía el diseño anatómico de un humano". Por si fuera poco, cuando se le despertaba el deseo sexual tampoco podía encerrarse en un baño. Tenía que tocarse a escondidas para engañar a las cámaras de vigilancia, y eso no le gustó nada: redactó una queja para la NASA por ignorar el tema de la masturbación, cuenta en Reddit. Pero sí, se hacía pajas.

3. Puedes volverte completamente loco.

En sus primeras semanas, Iwanicki pasaba horas hablando por teléfono con sus amigos, familiares y con su novia. Sin embargo, el aislamiento le fue cambiando poco a poco el carácter, y cada vez se volvía más antisocial. "En la cuarta semana, sentí un cambio psicológico importante (...) Estaba seguro de que me encontraba a un mal día de distancia de un colapso mental", confiesa en el segundo artículo.

4. Tendrás que volver a aprender a caminar.

Después de completar los 70 días tumbado, tuvo que invertir dos semanas más en recuperarse. "Me faltaba la coordinación que no usé durante meses. Sentía dolores punzantes en los tobillos y pies mientras me movía por la pista de obstáculos y, por supuesto, no podía caminar en línea recta". Teniendo en cuenta que Iwanicki se dedica a, entre otras cosas, correr triatlones 'ironman', nos hacemos una idea del desgaste físico de la experiencia.

5. Tampoco pagan tan bien.

"Con 16.000 euros en mi cuenta, el calendario abierto y libre de cualquier protocolo, me sentía mejor que en años". Así se sentía Iwanicki tras completar el reto. Ciertamente, 16.000 euros suena a cifra grande, pero ¿cuánto valen 70 días sin poder levantarse de una cama? "Te han pagado solo 147,09 euros al día. Teniendo en cuenta que trabajabas las 24 horas, eso son 6,12 euros la hora", dice uno de los comentarios en el artículo. A juzgar por el desgaste físico y mental, quizá no salga a cuenta. Pero, claro, tampoco tienes gasto alguno durante los día que dura la experiencia, así que ahorras bastante.

6. Le coges el gustillo.

Por increíble que parezca, algunos de sus compañeros repetían experiencia. "Me intrigaban, sobre todo, los veteranos. Uno de ellos iba por el tercer estudio en cama de la NASA. Con lo que ganaba aquí y en otros laboratorios del país, se había mantenido durante años. Su historia no era tan inusual". Por lo visto, ser una cobaya de laboratorio es un trabajo como cualquier otro y, además, tiene algo de adictivo. El mismo Iwanicki reconoce que lo volvería hacer.

¿Por cuánto dinero estarías dispuesto a olvidarte de caminar?

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