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Científicos desentrañan los mecanismos fisiológicos que provoca el amor

Cuando te enamoras, tu corazón empieza a sufrir 'taquicardias afectivas' y varias cosas más

Se dice que el amor nos golpea el corazón, que hace que nos lata a un ritmo frenético, como si anduvíeramos perdidos en mitad de una rave de hardcore. Se me va a salir el corazón del pecho, decíamos de adolescentes cuando veíamos al amado de turno por los pasillos.

Esas palpitaciones desmedidas que nos pillan desprevenidos en realidad tienen un nombre: taquicardia afectiva. Y es solo uno de los procesos fisiológicos que desecadena esa ficción psicológica que llamamos amor.

La Universidad de Granada acaba de realizar uno de los estudios más completos hasta la fecha sobre esos mecanismos fisiológicos que provoca el amor en las personas, midiendo estos efectos tanto a nivel cerebral como a nivel periférico (todo lo que tine que ver con los ritmos cardíacos, las reacciones musculares y de sudoración).

Los científicos, pertenecientes al Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento, pidieron a los participantes —una muestra de estudiantes de la UGR, hombres y mujeres de entre 20 y 29 años— que les facilitaran una foto en blanco y negro y de expresión neutra de uno de sus progenitores o de su pareja sentimental, con quien debían llevar un mínimo de seis meses de relación. Luego les colocaron sensores en la cara, cabeza y manos y se lanzaron a medir sus reacciones mientras les mostraban 5 caras: dos de personas queridas, dos de personas desconocidas y una de un bebé (como grupo control).

La sola visión del rostro de la persona amada en una fotografía aumenta nuestra sudoración. Sucede tras apenas un segundo y medio de contemplación

Una de las primeras cosas que detectaron es que esa taquicardia afectiva a la que aludíamos más arriba hace que nuestro corazón experimente primero una deceleración, en la que se reduce nuestra frecuencia cardíaca durante unos segundos, para luego acelerarse estrepitosamente.

Pero hay más. La sola visión del rostro de la persona amada en una fotografía aumenta nuestra sudoración. Sucede tras apenas un segundo y medio de contemplación. También se activa el músculo cigomático facial —el responsable de la sonrisa—, lo que explica porque nuestros labios se curvan delatándonos con tanta facilidad.

El estudió observó que la sonrisa era más común en las chicas, algo que hay que achacar "probablemente, a cuestiones culturales, ya que las mujeres tienen una mayor facilidad para expresar sus emociones que los hombres", sostienen los investigadores.

Además de todos los mecanismos fisiológicos que el amor desata, también comprobaron que el amor es un protector contra el estrés. Cuando a los voluntarios les arreaban un susto con un fuerte ruido, el sobresalto era menor cuando estaban contemplando la foto de una persona querida.

Los tortolitos pueden celebrarlo.

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