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Cuando la pandilla de Moby se bajó los pantalones y se restregó contra… Trump

Las memorias de Moby vienen con alto voltaje

Hay un rumor bastante extendido según el cual, hace unos años, Moby y sus amigos repetían la misma broma en las fiestas. La broma consistía en que uno de ellos se desabrochaba los pantalones y se sacaba el pene, y entonces sus compañeros le retaban a que fuese a un famoso y se frotara con él. Aprovechando que el músico está de promo a propósito de su nuevo libro de memorias, Porcelain, la periodista del Guardian Miranda Sawyer le preguntó si esta historia es cierta o si solo es un invento.

—Ambas cosas —dice Moby—. Hay algo gracioso en esta historia. Debería cambiarla porque no sé si quiero que esto me persiga para siempre, pero el caso es que yo tenía algunos viejos amigos que hacían eso. Se ponían muy borrachos, se sacaban el pene y lo frontaban contra la gente. Solo porque era divertido. Pero te contaré que un amigo una vez le hizo esto a Donald Trump —la periodista se ríe—. Fue en un restaurante en Park Avenue a la altura de la calle 20, en alguna fiesta para recaudar fondos, cuando Trump solo era un promotor inmobiliario.

Estos días, una de las cosas que más se están repitiendo acerca de las memorias de Moby es que, a diferencia de lo que suele pasar con los libros firmados por músicos, las expectativas se cumplen. El tema de Porcelain son los años 90, la época que va desde que Moby tiene 23 años hasta sus 33, y también el tiempo que transcurre desde que Moby vive en okupas hasta su transformación en un músico celebrado e todas partes tras la publicación de Play. O como leemos en el Guardian, “hubo un momento en que Moby fue el Adele de la música dance: a todo el mundo le gustaba lo que hacía”.

Como explica Porcelain, Moby es un personaje de extremos. Lo mismo practica el veganismo y la abstemia radical que sufre alcoholismo, se rodea de celebrities y tiene sexo guarro.

—Salía a tomar un par de copas y volvía a casa a las 8 de la mañana, con desconocidos en mi casa y bolsas de drogas, tras haberme tomado 15 copas y follar con un completo desconocido. Esto está genial, pero en aquel tiempo yo intentaba beber con moderación. Además, yo pensaba que estaba teniendo grandes aventuras, pero lo cierto es que lo único que hacía era ir de un bar a otro en Ludlow Street.

Hoy, sin embargo, la gran fijación de Moby son los derechos animales.

—Ese es mi día. Hacer música y escribir libros y hacer otras cosas es lo que amo, y es divertido, pero no lo veo como un trabajo. Ya sabes, hay un montón de activismo que es activismo de un solo día. Por ejemplo, alguien hace una campaña para convertir unas tierras en un parque. Tienes la tierra, lo conviertes en un parque y beneficias a la comunidad. Eso está bien, pero es limitado. Sin embargo, la agricultura animal afecta a todo el mundo. Está el lado animal del asunto: el grueso de la población que no son sociópatas puede estar de acuerdo en que el sufrimiento animal no es una cosa buena. Pero luego está el tema del cambio climático, la deforestación, las hambrunas… la razón por la que hay hambrunas es porque la comida que podría servir a los humanos se da a los animales… luego están las afecciones cardiacas, la diabetes, el cáncer, la disfunción eréctil. El activismo animal es mi propósito de vida. Si alguien viniese y me dijera que mi muerte serviría para salvar animales, aceptaría sin dudarlo.

[Vía Guardian]

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