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El vertido de Minas Gerais podría ser la causa de 32 muertes por fiebre amarilla

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Una bióloga apunta a la mayor catástrofe ambiental de Brasil como uno de los posibles causantes de la epidemia

A.G.

27 Enero 2017 18:27

En el estado de Minas Gerais, al sureste de Brasil, la fiebre amarilla prácticamente no existía. Hasta ahora.

Las autoridades sanitarias de la región investigan la posible relación de 83 muertes con esta enfermedad que habitualmente se da en las regiones amazónicas. 32 de las 83 muertes han sido confirmadas con causa en la fiebre amarilla. En total, se han notificado 391 casos del brote, de los cuales 58 han sido confirmados, según la web de información G1 del grupo Globo.

Lo que ahora se preguntan las autoridades es cómo una región que en los últimos años se mantenía al margen de esta enfermedad ha recibido de golpe esta dolencia.

¿Relación con el vertido tóxico de 2015?

La bióloga Márcia Chame, del instituto Fiocruz (uno de los más potentes en investigación sanitaria del país), ha encontrado una posible causa: como gran parte de las localidades afectadas están en las colindancias del Río Doce, la plaga podría tener que ver con el vertido tóxico de una represa de hierro en la localidad de Mariana que contaminó el río en 2015.

"Los cambios bruscos en el medio ambiente provocan un impacto en la salud de los animales, incluyendo a los monos. Con el estrés de los desastres y la falta de alimentos, se vuelven má susceptibles a enfermedades como la fiebre amarilla", dijo al diario local Estado de Sao Paulo.

"Los ambientes naturales están siendo destruidos. En el pasado, el ciclo de fiebre amarilla se mantenía en la selva. Con la degradación del medio ambiente, los animales acaban también más cerca del hombre, aumentando los riesgos de contagio", agregó Chame, que coordina la Plataforma Institucional de Biodiversidad y Salud Silvestre del Instituto Fiocruz.

O sea, el vertido tóxico ha dejado a los animales más débiles y su impacto en el ecosistema ha generado migraciones que les ha acercado al ser humano. Con esto, la transmisión del virus (que se da através del mosquito haemagogus) es más rápida y factible.

Esta visión es una teoría sin confirmar, avalada, eso sí, por una investigadora de referencia en el campo.

Otras regiones habitualmente no contaminadas por la fiebre amarilla, como el estado de Santa Catarina o el de Espírito Santo (por donde también transcurre el Río Doce), han registrado un aumento de casos en los últimos tiempos, pero a un nivel mucho menor que Minas Gerais.

El gobierno brasileño ordenó el pasado miércoles 25 la compra de 11,5 millones de vacunas para paliar el peor brote de la enfermedad desde el año 2000, informó AP. Y también se ha ordenado cerrar dos parques naturales ante el peligro de contagio.

Brasil entra en la crisis de la fiebre amarilla cuando aún se está recuperando de la epidemia de zika que en 2016 causó presuntamente un aumento de microcefalia en bebés recién nacidos.

El peor desastre ambiental de la historia de Brasil

El 5 de noviembre de 2015, los vecinos del distrito rural de Bento Rodrigues, en el municipio de Mariana, oyeron un fuerte estruendo. Después, vieron cómo una avalancha de barro tóxico se les venía encima y dejaba su vecindario arrasado. 17 vecinos fallecieron y 1.200 —todos— tuvieron que abandonar sus casas.

"Al asomarme por la ventana empecé a ver una avalancha de barro bajando por la ladera, derribando árboles y edificios. Avisé a mi madre y conseguimos huir, como la mayoría de los vecinos. Luego rescatamos varios cuerpos muertos. Fue muy triste", contó seis meses después al diario El Mundo Jefferson Inácio, que estaba a la espera de recibir una vivienda de las que la empresa minera responsable del accidente, Samarco, tenía que construir y entregar. 

Pero los daños no acabaron en la barriada. El barro tóxico siguió su camino río abajo hasta enturbiar 700 kilómetros de su curso, hasta acabar con la vida de al menos nueve millones de peces. Con ello, también empeoró las condiciones de los pescadores de la región.


El impacto del vertido de 2015 en el Océano Atlántico equivale a la explosión de nueve bombas atómicas en el mar, según un biólogo



Y aún hay más: el lodo tóxico llegó al mar y tuvo un impacto sobre el ecosistema del Océano Atlántico. Según dijo el biólogo André Ruschi también a El Mundo, el impacto del vertido en el mar equivalía "a la explosión de diez bombas atómicas dentro del océano".

"Al entrar en la cadena alimenticia, los residuos empezarán a quedar concentrados, pues no son eliminados por los organismos, cada depredador mayor que se alimente de peces más pequeños adquirirá una carga tóxica hasta alcanzar cargas fatales y todos morirán", abundó Ruschi, que falleció unos meses después de la entrevista.

El peso de los sedimentos tóxicos ha hecho que el lodo se haya ido sedimentando en el fondo del río y del océano, con lo cual el marrón mate es hoy mucho menos visible que hace un par de años.

Los pescadores también han podido volver a su trabajo, a un ritmo mucho menor que antes del desastre. Pero la poca presencia de estudios ambientales independientes en la región hace que sea muy difícil conocer el alcance real del desastre en términos ambientales.

En las próximas semanas, se podrían conocer más detalles sobre la posible relación entre el vertido y el brote de fiebre amarilla.



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