PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Now

El adolescente turco que puso a un presidente contra las cuerdas

H

 

#InsultErdogan, o cuando tratar de callar al pueblo se vuelve en contra de quien manda

Natxo Medina

29 Diciembre 2014 13:55

Si existe algo aún peor que la total impunidad con la que muchos personajes poderosos se manejan en el panorama político actual, es su incapacidad para tolerar las críticas. Conforme las brechas sociales se profundizan a nivel global y crece la indignación del pueblo llano, también parece crecer el autoritarismo del poder. No sólo tienes que tolerar los abusos, sino que ni siquiera puedes levantar la voz contra aquel que abusa de ti. Si no, te puede pasar como al joven turco Mehmet Emin Altunses, de dieciséis años, que dio con sus huesos en la cárcel por llamar "estúpido" y ladrón" al primer ministro Tayyip Erdogan durante una concentración de protesta contra la corrupción gubernamental.

Esto ocurrió el pasado jueves, y aunque Altunses fue liberado por los tribunales el mismo viernes, durante unas horas su destino fue incierto. El código penal turco considera un crímen insultar al presidente, y el joven podría haberse enfrentado a una pena de hasta cuatro años de prisión. La cosa no pintaba bien cuando el primer ministro Ahmet Davutoglu defendió publicamente la detención del chico porque al presidente "hay que mostrarle respeto". Aunque sobre él pesen numerosas acusaciones de corrupcción y aunque se haya construido un palacio de 600 millones de euros con dinero público, cuidado con lo que dices: te puede caer una gorda por protestar.

Por suerte la jugada cayó de nuevo del lado de la cordura, y todo el episodio cristalizó en un hastag furibundo, #InsultErdogan, con el que se invitaba al mundo entero a soltar dardos envenenados apuntando al dirigente. En una lógica natural de "si no quieres caldo, toma tres tazas", cientos de miles de turcos se han lanzado a las redes en una cruzada para dejar claro que no les gusta demasiado la manera de actuar de su presidente.

No es la primera vez que Twitter se rebela contra la muy controvertida figura de Erdogan. En marzo, coincidiendo con una serie de concentraciones masivas en su contra, el gobierno decidió bloquar el servicio de mensajería, sólo para encontrarse que uno, la comunidad hacker tardó escasos minutos en difundir maneras de saltarse el bloqueo, y dos, el tribunal constitucional deshizo el bloqueo declarando que vulneraba los derechos de libre expresión.

Y es que los viejos gobernantes no sólo se llevan mal con el disenso y la democracia: demuestran una y otra vez que tampoco tienen mucha idea de cómo funcionan las redes. Ni por supuesto el corazón humano. Suerte que ahí está toda Turquía para recordárselo.


share