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122 naciones firman un tratado 'histórico' para la prohibición global de las armas nucleares

Una importante declaraciones de intenciones... de difícil aplicación

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Naciones Unidas quiere prohibir, de una vez por todas, las armas nucleares. Y casi que apetece decir que el organismo está cerca de lograrlo con la firma, ayer viernes, de un tratado que desde la misma ONU se califica como “histórico”. El problema es que en ese acuerdo siguen faltando los de siempre.

Ayer, los representantes de 122 naciones votaban a favor del texto definitivo del primer tratado global para prohibir las armas nucleares. Singapur se abstuvo. Solo Holanda votó en contra. El resultado se celebró con una larga ovación. Pero hay truco.

“El mundo ha estado esperando esta norma legal durante 70 años, desde las bombas de Hiroshima y Nagasaki”, declaró Elayne Whyte Gomez, presidente de la Conferencia de las Naciones Unidas para negociar un instrumento jurídicamente vinculante que conduzca a la total eliminación del armamento nuclear. “Hemos conseguido sembrar la primera semilla para lograr un mundo libre de armas nucleares”.

Elayne hace bien al hablar de “la primera semilla”, porque el desarme nuclear sigue siendo una quimera.

Ayer, solo Holanda votó en contra. Pero eso fue así porque varios de los principales Estados miembros ni siquiera acudieron a la votación.

Ningún estado miembro de la OTAN, salvo Holanda, participó en la votación. Tampoco Japón asistió. Aún más importante, los nueve países que se cree pueden estar en posesión a día de hoy de armas nucleares (Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán, Corea del Norte e Israel) han mantenido su boicot a la negociación del tratado desde el principio.

El tratado, pues, está lejos de tener ningún efecto real inmediato.

Los nueve países que se cree pueden estar en posesión a día de hoy de armas nucleares (Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán, Corea del Norte e Israel) han mantenido su boicot a la negociación del tratado desde el principio

Los embajadores ante las Naciones Unidas de Estados Unidos, Reino Unido y Francia han emitido un comunicado conjunto en el que afirman su intención de no sumarse nunca al tratado recién aprobado, al entender que sus objetivos son ingenuos e inalcanzables. Consideran que dicho acuerdo “ignora las realidades en el entorno de la seguridad internacional” y es “ incompatible con la política de disuasión nuclear, que ha sido esencial para el mantenimiento de la paz en Europa y Asia durante más de 70 años”.

Para ellos, el tratado no ofrece soluciones a situaciones como “la grave amenaza que supone el programa nuclear de Corea del Norte, y tampoco aborda los retos que hacen la disuasión nuclear necesaria”.

Una prohibición como la acordada “no puede resultar en la eliminación de una sola arma nuclear y no va a mejorar la seguridad de ningún país”, sostienen en su comunicado. “Va a lograr exactamente lo opuesto, al crear aún mayor división en un momento en el que el mundo necesita permanecer unido para hacer frente a las crecientes amenazas”.

Los tres países han expresado su preferencia por fortalecer el actual Tratado de No Proliferación, firmado en 1968, que estipula un compromiso hacia el desarme futuro, pero no prohíbe las armas de este tipo.

Los embajadores ante las Naciones Unidas de Estados Unidos, Reino Unido y Francia han emitido un comunicado conjunto en el que afirman su intención de no sumarse nunca al tratado recién aprobado, al entender que sus objetivos son ingenuos e inalcanzables

El tratado deberá ser ratificado por los países firmantes a partir de septiembre. Los países que lo suscriban se comprometen a “nunca usar armas nucleares” y a “no desarrollar, probar, producir, fabricar, adquirir, poseer o almacenar armas nucleares u otros dispositivos explosivos nucleares bajo ninguna circunstancia”.

Las naciones firmantes también se comprometen a “no llevar a cabo ensayos de explosiones de armas nucleares o ningún otro tipo de detonación nuclear”. La transferencia de armas nucleares entre estados queda prohibida, igual que queda prohibido el uso del poder nuclear como amenaza.

El tratado deberá ser ratificado por los países firmantes a partir de septiembre

Los partidarios de la propuesta confían en que el amplio apoyo logrado por el tratado pueda acabar generando una presión política y moral que podría persuadir a quienes se oponen a reconsiderar su postura. A medida que más países se adhieren a estas convenciones, aumenta la vergüenza en aquellos que los rechazaban.

“El elemento esencial es que cambia el paisaje legal”, explica Richard Moyes de la organización antiarmamentística Article 36 a la agencia AFP. Bajo su punto de vista, la importancia del tratado radica en que “acaba con la posibilidad de que los Estados con armas nucleares puedan seguir escondiéndose tras la idea de que no están actuando de manera ilegal”.

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