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Todas las grandes marcas de comida temen a esta bloguera

Su última denuncia advierte del uso de peces disecados para aclarar el color de la cerveza…

Cuando trabajaba como ingeniero informático hacía jornadas maratonianas, comía delante del ordenador y se alimentaba de comida basura. Ahora es la activista alimentaria más famosa de Internet. Vive de las suscripciones a su página web, Food Babe y, sobre todo, de las marcas de comida orgánica que se anuncian en ella.

Si Vani Hari tiene casi cuatro millones de visitas mensuales y ochocientos mil seguidores en Facebook es gracias a lo que ella llama “sus investigaciones”: vídeos que denuncian los elementos químicos nocivos para la salud que tienen algunos alimentos. Lo hace de una forma deliberadamente alarmista, en escenarios tan poco probables como un bosque o una fábrica abandonada, y utiliza un discurso más parecido al de un gurú que al de un nutricionista. Por eso, quizá, sus denuncias se han convertido en virales.

Su última denuncia, titulada “La cerveza es un realidad una sopa química” advierte del uso de peces disecados para aclarar el color de la bebida. Anteriormente denunció a la empresa de comida rápida Subway por utilizar u n compuesto químico que está presente en las colchonetas de yoga, el zodicarbonamido,  para fabricar pan. Sobre Starbucks ha dicho que usa pesticidas, exceso de fructosa en los frapuccinos y el ya conocido por los medios como “el ingrediente del Yoga” para cocinar sus galletas. La cadena de restaurantes Chik-a-fil adereza el pollo con antibióticos y los macarrones con queso de Kraft llevan colorantes artificiales.

Todas las marcas han retirado dichos componentes. Algunos han alegado que ya los estaban investigando antes de que se produjera la alarma viral de Hari. En cualquier caso, las marcas saben que la presión que ejercen su legión de seguidores supone un riesgo para su reputación.

Hari, que prepara un programa de televisión y un libro, se ha paseado por radios y programas de máxima audiencia. Concede entrevistas casi cada semana. En la última, según cuenta Bloomberg, fue desacreditada por su entrevistador: “No eres científica”, afirmó el locutor de un programa de la radio pública. “Pero soy ingeniero informático. He hecho muchos cursos de ciencia”. El presentador contraatacó con las declaraciones de Steven Novella, de la escuela de medicina de Yale, que al ver los vídeos de Hari la describió como “El peor ejemplo de miedo infundido por la charla pseudocientífica que he visto en mucho tiempo”.

Son muchos los que consideran que el alarmismo de Hari no tiene ninguna base científica. “Si el ingrediente le parece asqueroso, es porque no es sano. Esa es la lógica que sigue, es así de vacía”, afirma David Gorski, cirujano y editor de la web Science-Based Medicine. Lo hace en un artículo de Forbes titulado Mensajes de charlatana: por qué no deberíamos creer a la nueva loca de Internet. Y como ya anuncia el titular, su autor se dedica a recopilar fuentes que desacreditan las investigaciones de esta bloguera, y pide a los periodistas que no sigan el juego a estos nuevos personajes que buscan fama a toda costa.

Sea o no cierto el contenido de Food Babe, lo cierto es que su éxito responde a dos de los muchos cambios sociales que Internet ha traído a nuestras vidas: como cuenta el texto de Forbes, sólo hace falta un poco de alarmismo, una web bien editada y un portavoz con dones para predicar para que se tambaleen nuestras creencias. Pero, por otro lado, el caso de Food Babe pone de manifiesto que la industria alimenticia está dejando de tener el poder absoluto: un consumidor informado puede hacer frente a cualquier emporio milmillonario.

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