Actualidad

El plan extremista que quiere acabar con las distintas zonas horarias

La misma hora en todo el mundo al mismo tiempo, ¿absurdo o necesario?

Tener la misma hora al mismo tiempo en todo el mundo. Eso es lo que proponen dos catedráticos estadounidenses que quieren destruir nuestro actual sistema de zonas horarias y cambiarlo por uno nuevo.

Su plan es que cuando en Londres sean las 5 de la tarde, en Washington también sean las 5 de la tarde. Y en Sidney. Y en Moscú. Y en Nueva Delhi. Y en Ciudad de México. Y en... cualquier otro lugar del planeta.

El economista Steve Hanke y el astrónomo Dick Henry están detrás de una campaña para adoptar el Tiempo universal coordinado (UTC) como única referencia temporal para todos. Es decir, quieren una Zona Horaria Universal. ¿Por qué? "Porque desde el punto de vista de la física, ¡sólo existe un tiempo!", explica la pareja en The Washington Post. "Y ese principio de la física se alinea perfectamente con los principios de la economía".

Steve Hanke y Dick Henry quieren que prescindamos del actual sistema de zonas horarias para adoptar el Tiempo universal coordinado como única referencia temporal en todo el mundo

Mapa de las actuales zonas horarias. CIA (Laris Karklis / The Washington Post)

Las actuales zonas horarias son, básicamente, una cuestión política. Sin ir más lejos, el año pasado cinco países del mundo cambiaron de zona horaria.

En Rusia, por ejemplo, hay 11 zonas horarias distintas. En EEUU hay 5. La mayor parte de los países de la Unión Europea nos regimos por la misma hora, a pesar de que geográficamente no todos nos encontramos en las mismas franjas horarias.

El verano pasado, por ejemplo, para celebrar los 70 años del fin de la ocupación japonesa, Corea del Norte decidió introducir su propio huso horario: la hora Pyongyang. Es decir, media hora menos que Japón, media hora más que China. Puro capricho.

Frente a eso, la motivación última de la propuesta de Hanke y Henry es ganar en eficiencia, adaptar el sistema horario a la nueva realidad del comercio internacional y las cadenas globales de valor.

La hora solar local estaba bien cuando casi toda la actividad era local. Hoy en día, la mayoría de la actividad es global, y eso pide que exista un tiempo único (Hanke y Henry)

Como decíamos, según su propuesta, las 5 de la tarde serían las 5 de la tarde en todo el mundo. Eso no quiere decir que fuéramos a tener que adaptar nuestros hábitos y nuestros ritmos al nuevo reloj universal: mientras los londinenses estén teniendo su hora del té, los washingtonianos estarían pensando en tomarse su brunch.

El problema de la aplicación de su idea es, pues, un problema de adaptación mental: tener que empezar a pensar que, aunque sean las 5 de la tarde, es tu hora del almuerzo, o que tu nueva hora de cenar pueda ser a las 3 de la mañana, o que a las 4 de la noche pueda estar brillando el sol.

Hanke y Henry proponen adoptar un calendario permanente en el que el 1 de enero sea siempre lunes y el resto de las fechas caigan, año tras año, en el mismo día

Actualmente, la Tierra se divide en 24 husos horarios. El meridiano 0º se encuentra en Greenwich (Inglaterra) y a partir de él se coordinan el resto de los relojes. Todo lo que esté al este de Greenwich suma horas. Todo lo que esté al oeste, resta.

Hanke y Henry. Y para su modelo toman como ejemplo el de China. El gigante asiático tiene la misma hora oficial en todas sus ciudades aunque geográficamente no estén situadas todas en las mismas zonas horarias. Luego, para cuestiones más prácticas, cada zona cuenta con su hora local que depende de la luz solar. Es decir, oficialmente pueden ser las 3 de la tarde pero un chino del oeste se acaba de despertar y empezar su jornada laboral.

Y, ¿qué pasaría con nuestro calendario?

Después de decidir que teniendo la misma hora en todo el mundo simplificaríamos nuestras relaciones, viajes y negocios entre los diferentes países, Hanke y henry también decidieron que había que modificar nuestro calendario.

Su propuesta supone un calendario permanente en el que el 1 de enero sea siempre lunes. Y el resto de las fechas caerían, año tras año, en el mismo día.

Como nuestros meses no tienen la misma cantidad de días, se produciría un desajuste importante con respecto a los días de la semana. Para solucionarlo, el calendario universal propone añadir a final de diciembre una semana extra cada 5 o 6 años.

No sabemos si estas dos propuestas saldrán algún día adelante, pero sus creadores están convencidos de que nuestra vida sería más fácil si se aplica la universalización total del tiempo.

[Vía The Washington Post / Hanke-Henry]

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar