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La terrible historia de abusos a niños británicos en orfanatos extranjeros: "Nos enviaron al infierno"

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Entre los años 50 y 70, 150.000 niños británicos vulnerables fueron enviados al extranjero en busca de una vida mejor. Ahora una investigación revela que miles de ellos vivieron terribles experiencias de abusos sexuales y trabajos forzosos

alba losada

07 Marzo 2017 12:03

Entre los años cincuenta y setenta, el gobierno del Reino Unido envió a unos 150.000 niños huérfanos o pertenecientes a familias muy pobres a otras partes del Imperio Británico. Canadá, Australia, Nueva Zelanda y a Rhodesia del Sur, lo que hoy es el actual Zimbabue, fueron elegidos como países de destino preparados para darles a los niños una vida mejor.

Pero, a pesar de que la intención era buena, durante todos aquellos años muchos de esos niños vulnerables vivieron una auténtica pesadilla. Sufrieron abusos físicos y sexuales y fueron esclavizados en orfanatos o en las llamadas granja escuelas dirigidas por organizaciones religiosas.

Esta semana, casi 70 años después, han empezado las primeras audiencias públicas de una investigación británica de Independent Inquiry into Child Sexual Abuse que analiza lo ocurrido con el objetivo de desvelar toda la verdad.

A pesar de que no todos los niños vivieron esa agonía, cientos han recordado toda clase de abusos, la mayor parte de los cuales tuvieron lugar en Australia. Una de las primeras víctimas en contar su hisotria fue Clifford Walsh, de 72 años, que llegó a la ciudad australiana de Fremantle en 1954, con apenas 9 años.


Walsh fue destinado a un lugar llamado Bindoon, un orfanato dirigido por los Hermanos Cristianos. Un día después de su llegada, los clérigos obligaron a los menores a construir edificio en el recinto. Al segundo día, uno de los hermanos les enseñó su código moral dándoles una paliza. "Nos dio puñetazos, nos pateó, nos golpeó en la cara y después nos sentó en sus rodillas para decirnos que no quería lastimarnos, pero que nos habíamos portado mal", reveló Walsh.


Walsh tenía nueve años y, a pesar de que él no lo sabía, en los siguientes meses la vida que conocía cambiaría para siempre

 

Aquel solo fue el inicio de una serie de maltratos sistemáticos que Walsh sufriría durante los siguientes meses: un segundo hermano abusó de él, otro le violó y un cuarto le pegó tras acusarlo falsamente de tener relaciones sexuales con otro niño.


Como ocurría a muchos de aquellos niños, no podía hacer nada al respecto ya que no tenía a nadie a quien pedir ayuda fuera de esas instalaciones. Estaban solos, en un país desconocido, a más de 15.000 kilómetros de su hogar. "No teníamos padres, no teníamos familiares. No había nadie a quien pudiéramos acudir. Los hermanos debían pensar que estaban en un paraíso".

Con los años, cientos de historias similares a la de Walsh se conocieron gracias a que una trabajadora social de Nottingham, Margaret Humphreys, y el que fue presidente y director ejecutivo de la cadena de la televisión pública Australian Broadcasting Corporation (ABC), David Hill.

Niños jugando fútbol en el colegio Fairbridge en Pinjarra. GETTY IMAGES 

Hill había sido uno de los niños que pasaron por la granja de Fairbridge en Molong, otro de los lugares de Australia en los que se perpetraron los abusos. Pero, afortunadamente, su madre llegó al país antes de que le ocurriera nada y, gracias a ella, se libró de vivir una infancia atormentada.

"No teníamos padres, no teníamos familiares. No había nadie a quien pudiéramos acudir. Estos hermanos debían pensar que estaban en un paraíso"

Sin embargo, nunca se olvidó de su paso por Fairbridge.

Años después, Hill decidió reunir a todos los niños y niñas de Fairbridge para que le relataran sus historias. Impactado por su destino, Hill decidió denunciar todo lo que sabía a la Comisión Real Australiana. Después lo volvería a hacer al aceptar ser uno de los testigos que presentarán pruebas en la actual investigación británica.

Fuentes cercanas a la investigación que en estos momentos lleva acabo la Independent Inquiry into Child Sexual Abuse de Reino Unido, han asegurado a la BBC que se revelarán "nuevas e impactantes" pruebas sobre la magnitud de los abusos y sobre cómo las instituciones británicas y australianas intentaron esconderlos. ?

Una muestra de boxeo en un colegio en Pinjarra, Australia Occidental. GETTY IMAGES

El gobierno australiano y el británico se disculparon en 2009 y 2010, respectivamente. Pero, para Walsh y otras víctimas eso no es suficiente. Aún les falta una cosa para ser capaces de cerrar esas heridas: que se conozca toda la verdad.

"Nos enviaron a un lugar que era un infierno. ¿Cómo no lo sabían?, ¿por qué no lo investigaron? Y si hicieron, entonces fueron unos incompetentes o hubo un encubrimiento", se sigue preguntando Walsh.

[Vía BBC Mundo]

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