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¿El mejor remedio contra el resfriado? Abrazos

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Por lo visto, no solo sirven para contagiarlo

Guiem Alba

30 Diciembre 2014 07:00

Te duele la cabeza, sientes como si te faltaran las fuerzas, tu nariz gotea sobre el teclado como un grifo mal cerrado y de cuando en cuando de entre tus labios resecos sale disparado un ¡aaaachís! No cabe duda: estás resfriado, y lo que necesitas es calor. Calor humano.  

Según un curioso estudio de la Universidad Carnegie Mellon publicado en la revista Psychological Science, los abrazos son de gran ayuda contra el resfriado. "Sabemos que la gente que atraviesa conflictos con los demás es menos capaz de combatir los virus del resfriado", asegura Sheldon Cohen, director del estudio.

De entrada, puede que estés pensando en ese fenómeno de 'amor para todos', esos tipos que van por la calle con un cartel que dice 'Abrazos gratis' y reparten un cariño abstracto a un montón de desconocidos porque lo han visto en internet. No, hablamos de cariño sincero.

Los investigadores utilizaron un cuestionario para medir la percepción de apoyo social que tenían 404 adultos que, por los niveles de estrés que soportaban, podrían ser más susceptibles a enfermar. Luego, les expusieron a todos al virus del resfriado y los mantuvieron en cuarentena para monitorizar sus síntomas y observar el progreso. Resulta que los abrazos representan un tercio del calor social que percibimos en la sociedad, y que quienes más recibieron de ese calor durante las semanas que duró el estudio evolucionaron mucho mejor en la enfermedad. Es decir, según el estudio, los abrazos tienen un efecto positivo sobre nuestro sistema inmunológico. "El aparente efecto protector del abrazo puede atribuirse al mismo contacto físico o a que el abrazo es un indicador del apoyo y la intimidad", según Cohen.

En Carnegie Mellon aseguran incluso que esa sensación de sustento social derivada del abrazo disminuye el riesgo de infección. Paradójico, porque el abrazo sigue siendo una buena manera para contagiar el resfriado a los demás y, si le sumas un beso, tendrás el doble de cariño, a la vez que un puente abierto de par en par para que circulen los virus. Por eso, regalemos en invierno el cariño a quienes no les importe arriesgarse a pillar un buen catarro por nuestra culpa. Por lo visto, la enfermedad también se lleva mejor si es compartida.


Los abrazos representan un tercio del efecto protector que percibimos en la sociedad, y su poder curativo llega hasta lo clínico



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