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Zero Waste: así es el movimiento que busca desterrar la basura para siempre

No producir residuos es la nueva tendencia ecologista que va más allá del simple reciclaje

Cada día, tiramos cerca de un kilo y medio de basura por persona. Es decir, cada año producimos más de media tonelada de desperdicios que muchas veces acaba en grandes basureros, pudriéndose bajo el sol o contaminando mares y ríos.

Pero, ¿y si pudiéramos llevar una vida produciendo cero residuos?

Una vida libre de bolsas, cajas de cartón y botes de plástico. Una vida libre de la sobreabundancia de envases y envoltorios que inevitablemente acaban en la papelera. De eso va Zero Waste.

El movimiento Zero Waste propone una serie de reglas muy simples con las que todos podemos reducir al máximo nuestra producción de residuos

El movimiento Zero Waste (cero residuos) propone una serie de reglas muy simples para reducir al máximo nuestra producción de residuos.

Defendido por blogueras como Lauren Singer o Kathryn Kellogg, cuyos residuos de todo un año pueden llegar a caber en un bote de 200 mililitros, el movimiento Zero Waste gana cada vez más adeptos entre los que quieren dejar de vivir una vida basada en el consumo ineficiente y la producción de basura.

Kellogg, autora de la página Going Zero Waste, combina su trabajo en una imprenta, su blog y sus sueños de ser actriz con su lucha incansable contra los residuos.

 Tarro de basura producida durante un año por Kathryn Kellogg.

Después de un tumor benigno en el pecho, Kellogg se empezó a plantear si lo que consumía y lo que llevaba encima era en verdad seguro. Descubrió que la mayoría de los productos no eran testados lo suficiente y las compañías ni siquiera especificaban de lo que estaban hechos.

Por cuestiones de salud, Kellogg comenzó a cocinar su comida desde cero (nada de tomate frito en bricks ni cremas de verduras empaquetadas) y a fabricar sus propios productos de higiene y limpieza.

Durante el proceso, descubrió que además de llevar una vida más sana que antes, estaba comenzando a producir muy pocos residuos, tan pocos que cabían en un tarro de cristal de mermelada.

A pesar de recibir críticas por cosas como usar papel higiénico o coger el coche o el avión, Kellogg sabe que sus consejos para los que quieran comenzar a reducir sus residuos son la base de una nueva forma de vida.

Singer o Kellog son la cara de la juventud consciente, pero la verdadera gurú del movimiento Zero Waste es una mujer californiana de 42 años y madre de dos hijos  llamada Bea Johnson.

Johnson, que lleva viviendo una vida sin basura desde 2008, se consolidó como inspiración del movimiento cuando publicó en 2013 un libro titulado Casa cero residuos: la última guía para reducir tu basura. Su lema es Negar, Reducir, Reusar, Reciclar y Pudrir.

El lema de Johnson, que lleva viviendo una vida sin basura desde 2008, es " Negar, Reducir, Reusar, Reciclar y Pudrir"

Rob Greenfield, un activista medioambiental conocido por haber estado un año entero sin ducharse y por no usar productos cosméticos, es uno de los pocos hombres conocidos que se han sumado al movimiento Zero Waste. 

Greenfield, autor de Un tío marcando la diferencia, el libro que escribió después de su viaje de cero residuos por todo EEUU en una bici de bambú, admite que durante su periplo él solo conoció a mujeres concienciadas con la reducción de residuos y la vida sostenible. 

Celia Ristow, que en su blog Litterless da consejos para reducir lo máximo posible los desechos que producimos, reconoce que, consideradas individualmente, sus acciones en un mundo en el que viven 7 mil millones de personas tienen unos efectos microscópicos en la reducción de la producción de gases de efecto invernadero. Sin embargo, el movimiento Zero Waste es la mejor opción que Ristow ha encontrado para combatir el cambio climático de forma individual y vivir de acuerdo a sus valores.

El movimiento Zero Waste es la mejor opción que Ristow ha encontrado para combatir el cambio climático de forma individual y vivir de acuerdo a sus valores

Bea Johnson comprando en una tienda de productos a granel.

Para sumarse a esta nueva tendencia ecológica, solo hay que seguir unos pasos tan simples como los de comprar verduras a granel y guardarlas en envases de cristal en vez de bolsas de plástico o usar bolsas de tela para llevar la compra.

Adquirir o fabricar tus productos de higiene biodegradables y sin químicos es también una buena opción, así como sustituir el papel de cocina por paños de algodón o las botellas de plástico por botellas de cristal rellenables.

Para evitar que los productos orgánicos acaben en el cubo de basura, lo mejor que se puede hacer es convertirlos en abono que luego se puede usar en las macetas.

La clave es buscar siempre que sea posible productos reciclables y reutilizar otros para conseguir que una vida sin basura se convierta en una realidad.

O eso, o acabar sepultados como mundo en nuestra propia basura.

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