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Yann Leto quiere convertir el Congreso de los Diputados en un club de striptease

El artista francés habla con nosotros sobre su obra "Congress Topless", su presencia en ARCO y otros asuntos

Yann Leto es francés pero lleva ya seis años viviendo en nuestro país de pandereta. Un país que aunque a muchos nos saca los colores y la bilis, a él le inspira. No podría ser de otra manera, teniendo en cuenta que su omnívoro arte se alimenta de lo que tiene alrededor, de los aspectos más crudos y absurdos de nuestra sociedad de consumo. Y parece que la inspiración es grande, porque además de sus pinturas e ilustraciones, variaciones distorsionadas y surrealistas de cierta cultura pop, pasadas por el oscuro filtro de lo real, también crea instalaciones y toca el bajo en su banda No Truck Truckers.

Como cabría esperar, sus obras no dejan indiferente. En la pasada edición de ARCO expuso "Pharmacy Laws", una cruz gamada de neón a modo de señal de farmacia que levantó más de una ampolla. Para la edición de 2014, que se inaugura hoy mismo, también va fuerte: su instalación "Congress Topless", financiada mediante crowdfunding, reproduce un pequeño club de striptease en el que el espectador puede disfrutar de los sensuales bailes de dos strippers reales, que se contonearán al ritmo de una pieza creada para la ocasión por Chelis y Hybakusha. Todo ello utilizado como metáfora de un Congreso de los Diputados que cada vez más parece una casa de putas, privada, oscura, decadente y ajena al discurrir cotidiano de la vida ciudadana. Sobre este y otros temas, hablamos con él.

Tu obra “Congress Topless” habla bastante por sí misma. Aún así, ¿puedes explicarnos el concepto que hay detrás y las sensaciones que te gustaría provocar?

'Congress Topless' es una obra que llevo madurando desde hace un año. Reúne la instalación y la performance. El espectador podre sumergirse en un club de striptease con bailarinas ofreciendo pases casi privados ya que se trata de un espacio reducido (5 metros cuadrados). No me parece una obra provocativa en si, sino mas bien sexy y atractiva. Y ofrece una reflexión sobre la situación que atraviesa el país hoy en día.

Has financiado tu obra vía crowdfunding. ¿Es una apuesta por un modelo de gestión o sólo una vía para realizar un proyecto puntual? ¿Lo ves como una posible vía válida para el mercado del arte contemporáneo y sus artistas? ¿Prefieres el DIY por encima de los tratos con el aparato público, instituciones, etc?

Mientras un artista pueda producir sus obras, todos los medios son buenos. Está claro que esta obra no podía requerir fondos públicos, pero tenía un coste importante, y no podía afrontarlos yo solo. Por eso decidí ponerme a financiarla via crowfunding. Es un buen medio porque teniendo que convencer a la gente para que aporten dinero vas detallando ciertos puntos y de esta manera madurando tu trabajo, hay que aprovecharse de los nuevos medios que se encuentran a nuestra disposición. La verdad es que por el contenido de mi obra, pocas veces he recurrido a las instituciones públicas, directamente lo veo una pérdida de tiempo.

Tus trabajos suelen tener una importante conexión con la realidad social y política que te rodea. Como persona nacida y criada fuera, ¿cómo percibes el panorama político español? ¿Qué es lo que más te choca del funcionamiento del entramado político y de la sociedad civil aquí?

En Francia no fui un artista completo, estaba más bien poco inspirado. Ni siquiera acabe Bellas Artes. Desde que llegue a España hace unos 7 años creo que mi obra fue madurando de una manera más clara. Es un país a veces tan surrealista que inspira. Las desgracias a las que nos someten diariamente las decisiones de nuestros políticos son tan caricaturescas que me inspiran de una manera espectacular. Creo que es el único país que permite a los corruptos seguir en el poder, y tener poder de decisión sobre nosotros. Pero mi obra no esta únicamente enfocada a la política, ni mucho menos. No les quiero dar mucha importancia.

¿Crees que el arte puede ser una herramienta de cambio político real, que puede existir un arte activista? ¿O lo planteas más desde una perspectiva de exposición de ideas o de hechos?

Una obra debe cumplir una función, sino no tiene lugar de existir. La mía se sitúa en un compromiso socio-politico y intento siempre ofrecer una visión objetiva que permite al espectador darle un sentido y reflexionar sobre lo que le aporta. Pero cuando visitas una exposición, te apetece escapar de todo esto, asi que no creo que sea conveniente que los artistas tengamos sólo esta dinámica. Es importante ofrecer al espectador otros factores estéticos, reflexiones sobre hechos históricos y sociales. Mi obra se inspira mucho en la imagen en sí y este impacto es muchas veces más fuerte que el texto que la acompaña.

¿De qué manera se relaciona esta perspectiva política de la obra con el mercado del arte, ferias como ARCO y su tendencia a lo espectacular, al consumo rápido? ¿Cómo es para ti vivir esa contradicción, la de ser un artista que trabaja sobre un cierto compromiso dentro de unas dinámicas de poder y capital?

Vivimos en un mundo de inmediatez y consumo desde hace ya muchos años. La capitalización del arte es clara y es ridículo luchar contra ella. Yo sigo su corriente y no me importa ser activista a pesar de esto. No tenemos porque luchar contra ello, podemos afrontar esta realidad viviéndola desde dentro. Si no conoces tu enemigo no puedes vencerlo.

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