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Wu-Tang Clan: 20 años a cara de perro

El Clan rememora la gestación de su seminal "Enter the Wu-Tang: 36 Chambers", que estos días cumple dos décadas

Puede que quien estuviera presente en el concierto que Wu-Tang Clan ofrecieron en el pasado Primavera Sound, quien los conociera por primera vez en ese escenario, que tan poco tiene que ver con el gueto del que salieron hace ya dos décadas, sea incapaz de entender lo que esta numerosa crew supuso en su momento no sólo para el hip-hop como territorio musical, sino para toda una comunidad, para todo una cultura. El Fórum de Barcelona, con sus edificios de acero y cristal, y la heterogénea mezcla de públicos que se dan cita en el festival son puro 2013, con todo lo que eso comporta, mientras que los fundamentos de la banda, aquellos que la hicieron grande y sobre los que todavía hoy descansa, están firmemente anclados en otra época y en otro lugar.

Y es que las cosas, como es lógico, han cambiado mucho desde 1993, año en el que publicaron su álbum de debut “Enter The Wu-Tang: 36 Chambers”, verdadera piedra de toque del género y manual de cómo generar un universo propio con un sólo disco. Eran tiempos en los que se estaban grabando en piedra los nombres de la Golden Era, de la vieja escuela, y el hip-hop era, a nivel comercial y visto desde su ubicuidad actual, un monstruo todavía esperando a despertar, un Godzilla en miniatura esperando el momento de comérselo todo. Si bien grandes combos como Public Enemy, Run-DMC, NWA, Erik B & Rakim o Gangstarr ya habían publicado un puñado de obras maestras y definido muchos de los referentes estéticos del género, la cultura hip-hop todavía necesitaría un par de nombres más para acabar de apuntalar su crédito universal y lanzarse después a convertirse en fenómeno de masas. Y algunas de esas claves éticas y estéticas que faltaban en la mezcla las aportarían unos jóvenes salvajes de Staten Island que habían llegado al bizness para cambiarlo todo.

Wu-Tang Clan eran la alquímica mezcla de talentos de una serie de raperos superdotados (las carreras en solitario de Method Man, GZA, RZA, Ghostface Killah o Raekwon así lo atestiguan, tanto por calidad como por ventas) asociados detrás de un concepto, rapeando bajo una bandera, como si lo hicieran en nombre de algo superior a ellos (Cappadonna, en el video que podéis ver más abajo, realizado por Revolt TV, habla incluso de una misión divina, algo que les supera). Era el orgullo del clan, que se identificaba con la dura vida del gueto, pero que al mismo tiempo iba mucho más allá de la simple narración de pistolas y drogas y destrucción. En las rimas de los Wu-Tang había ingenio, había texturas diversas, voces diversas, había humor y muerte, había malabares léxicos y profundidad, agresión y ligereza. Todo regado con una serie de producciones crudas y con alma, de las que definen una era, salpimentado con su particular gusto por las películas de artes marciales de serie B, y complementado con esa imagineria oscura, de guerrilla urbana, de armada de los callejones, tan característica.

Tras esa irrupción estelar, de la que el sábado pasado se celebraba el 20 aniversario (el también mítico “Midnight Marauders” de A Tribe Called Quest cumplía también dos décadas el mismo día), el resto es Historia. Cuatro discos largos, multitud de recopilaciones, discos en solitario como para parar un tren (algunos de ellos a la altura de la leyenda, otros no tanto) y una crew que ha ido ganando en fama y peso conforme el mundo hip-hop se hacía con una buena porción del mainstream universal y los artistas del gueto iban convirtiéndose en algo más parecido a una mezcla entre rockstar pasada de rosca, hombre negocios de traje clásico y puro en boca y modelo de alta costura (hablamos, por ejemplo, de Jay-Z o K’Ye, por citar algunos).

Si bien es cierto que los hombres de Wu-Tang siguen manteniendo sus pies bastante más anclados al barrio y la ética común de las esquinas y el low riding (baste ver este reportaje, con Method Man como protagonista), es difícil negar que a su alrededor todo ha cambiado tanto que poco se parecen ellos o su entorno a lo que eran hace 20 años. El barrio ha entrado en las pasarelas, y si hay dudas al respecto sólo hace falta darse cuenta de que dos de los entrevistados en el video que hemos mencionado son, respectivamente, el jefe de una empresa de ropa street y una periodista de moda que, según sus palabras “creció con ellos”.

Aún así, y a la espera de un nuevo disco que se está haciendo esperar más de la cuenta, si es que ha de llegar (según palabras de RZA, él y Method Man parecen los más interesados en esa reunión, mientras que GZA, Ghostface Killah o Raekwon estarían en el otro lado; unos hablan de diferencias creativas, otros de agendas complicadas), el 20º cumpleaños de este disco es una ocasión perfecta para reconectar con el sonido y la actitud de toda una época y reconectar en parte con unas raíces un tanto olvidadas, algo siempre importante al hablar de música, pero tal vez todavía más dentro de un género tan vivo, cambiante y diverso como es el hip-hop.

En el siguiente vídeo, realizado por Revolt TV con motivo del aniversario de “Enter The Wu-Tang: 36 Chambers”, los propios miembros de Wu-Tang Clan rememoran sus comienzos.

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