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Wonderland, ser transgénero entre los manglares

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El fotógrafo Álvaro Laiz presenta su proyecto Wonderland la próxima semana en la Galería Fúcares

Marta Delatte , Mahala Marcet

16 Enero 2014 13:30

Cada año la prestigiosa revista de fotografía The British Journal of Photography lista a aquellos fotógrafos emergentes que hay que tener en cuenta, aquellas miradas hay que seguir. Este año ha sido una buena cosecha para Álvaro Laiz (León, 1981), uno de los fotógrafos mencionados por la revista inglesa. La próxima semana –del 22 al 29 de enero– expone en la Galería Fúcares de Madrid su maravilloso proyecto “Wonderland”, sobre los extraños habitantes del Delta Amacuro en la desembocadura del Orinocco. En el laberinto de manglares, Álvaro encontró a los Warao, una de las últimas tribus originarias de Sudamérica. Una comunidad donde ser transgénero no es tabú.

En primer lugar, ¿cómo descubres la existencia de una comunidad que acepta plenamente la diversidad de género? ¿Cómo es todo el proceso hasta que llegas al Delta del Orinocco?

En un viaje a Caracas coincidí con Diana Vilera, una antropóloga que lleva realizando un magnífico trabajo de documentación y acondicionamiento del Delta desde hace más de 20 años. Encontramos un lenguaje común en la fotografía. Concretamente, yo terminaba de presentar 'Transmongolian', un trabajo sobre la comunidad transexual y transgénero de Mongolia, y ese fue el punto de partida. Más adelante conocería a través de Diana que en el delta existe la figura del Tidawena o transgénero, aceptado e integrado en la sociedad warao. Digamos que fue mitad casualidad, mitad causalidad.

¿Qué historia te planteabas explicar antes de llegar? ¿Cuáles eran tus intereses y conocimientos anteriores sobre el tema?

Al llegar allí tenía muy claro que mi historia pivotaría sobre la figura del transgénero y su relación con el chamanismo, buscando los vestigios de estas tradiciones precolombinas. Sin embargo el Delta del Orinoco es un lugar con sus propias reglas.

Cuéntanos un poco sobre el diálogo que existe entre la naturaleza, el individuo y la comunidad. Se puede apreciar un claro interés por tu parte en este y otros proyectos anteriores tuyos.

En el siglo XVI esas reglas fueron modificadas sustancialmente. El nomadismo, la religión, la vestimenta... todo eso cambió con la llegada de los conquistadores y los misioneros, que introdujeron métodos de cultivo y alimentos desconocidos hasta entonces como el okumo chino (nombrado así por los monjes capuchinos), lo que derivó en una reducción de las poblaciones nómadas y condujo a la formación de poblaciones estables mucho mayores, pero sobre todo una ordenación social absolutamente distinta basada en los preceptos cristianos. Sirva un ejemplo aparentemente trivial para ilustrar este proceso de aculturación. La ropa, que apenas tenía sentido en un hábitat de clima templado y tremendamente húmedo, pasó a ser un símbolo adoptado por los propios Warao de civilización y status. Eso por no hablar de la persecución de toda doctrina contraria a la fe cristiana como el chamanismo o los tidawena.

Sin embargo aún falta un nuevo salto para llegar al escenario actual. El Delta es un lugar en el que la materia prima básica es la madera, por tanto la llegada de tecnología a partir de principios del siglo XX en forma de motores, televisores o placas solares ha supuesto una auténtica revolución. Documentar estos tres universos en choque continuo y el híbrido que emerge de dicha colisión fue lo que me motivó a ampliar mi campo de acción.

¿Cómo decides enfocar el tema a nivel gráfico? ¿Lo tenías planeado de antemano o esperaste a llegar, ver lo que te encontrabas y construir la narración luego?

Creo que cada proyecto debe tener su propia personalidad así que procuro evitar cualquier tipo de prejuicio antes de llegar al lugar y dejar que la narrativa sea la que dicte la estética posterior del trabajo. Intento pasar todo el tiempo posible conviviendo con la gente que fotografío, así que el proceso es más bien algo que comienza a rondarme la cabeza y que en un momento determinado toma forma.

¿Estás trabajando en nuevos proyectos también relacionados con el género? Háblanos sobre 'Transmongolian' y otros planes de futuro.

Me interesaba mucho documentar la situación del colectivo transexual en un país como Mongolia, inmerso en una gigantesca reconversión economico-cultural. Así es como comencé a investigar sobre la historia y las tradiciones mongolas y di con un sorprendente hallazgo: "La Historia Secreta de los Mongoles". En la actualidad, Mongolia se encuentra en un proceso de búsqueda de identidad desde que inició la transición de un modelo comunista a otro capitalista radical. En muchas ocasiones puedes medir el grado de evolución de un país prestando atención a sus minorías. En este caso los transgénero, que además de ser un colectivo al que se le niega la expresión de su propia identidad, son también un ejemplo muy representativo sobre el devenir del país desde hace 800 años. En "La Historia Secreta de los Mongoles", el primer libro escrito en lengua mongola, se relata el ascenso al poder de Genghis Khan y de cómo, una vez en el poder, con el objetivo de aumentar la población para hacer frente al poderosísimo ejército chino, declaró ilegal la homosexualidad bajo pena de muerte. Hoy en día Mongolia es el país soberano con la densidad de población más baja del mundo (menos de dos habitantes por kilómetro cuadrado) y ser homosexual continúa siendo tabú.

En realidad mi interés radica más allá del género. Me interesa averiguar qué es lo que nos hace ser como somos, cuáles son las claves de la construcción de una identidad, ya sea documentando la vida de los transgénero en Mongolia, ex niños soldado del Ejército de Liberación del Señor, huérfanos del sida ugandeses o el universo de los Warao. La respuesta a esta pregunta es un poco el hilo conductor que me lleva de un lugar a otro.

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