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Wolf 1061 c, el exoplaneta cercano en el que se buscan signos de vida

Localizado a solo 14 años luz de la Tierra, el planeta se encuentra dentro de lo que los científicos consideran la 'zona habitable'

Los cazadores de planetas extrasolares se dedican a buscar e investigar cuerpos celestes similares a la Tierra que puedan estar situados más allá de nuestro sistema solar. El astrofísico Stephen Kane es uno de ellos y esta semana, junto al equipo que encabeza, nos acercaba a un gran candidato para explorar si puede alberga vida microscópica.

Localizado a tan solo 14 años luz de distancia, dentro de la zona habitable del sistema solar Wolf 1061 —uno de los más cercanos al nuestro—, hay un planeta que, se cree, presenta condiciones óptimas para la vida.

Se trata de un mundo rocoso, al que bautizaron como Wolf 1061 c cuando lo descubrieron el año pasado, y se estima que posee una masa cuatro veces mayor que la Tierra. Este planeta, a diferencia de los otros dos que también existen en ese sistema y giran alrededor la misma estrella, capturó todo el interés porque orbita a una distancia prudente para que no se den temperaturas extremas.

Es decir, no se encuentra demasiado lejos de su estrella —como sí ocurre en el frío Marte donde el agua está congelada—, ni se ubica demasiado cerca —como le pasa a Venus, donde el agua está evaporada—. Por eso, los científicos quieren explorar si en su superficie puede haber agua líquida.

Wolf 1061 c orbita dentro la zona óptima de habitabilidad

Wolf 1061 c recuerda a Venus en sus primeros días. Después de calcular cuál podía ser la temperatura y la presión de la superficie analizando su orbita y la luminosidad de la estrella, los datos sugerían que podía tener una atmósfera similar a la que tuvo en sus inicios el planeta con el nombre de la diosa. Y eso no serían buenas noticias.

Si hubiera agua en estado líquido en Wolf 1061 c podría desaparecer pronto. En Venus, según apuntan investigaciones realizadas, las altas temperaturas causaron una excesiva evaporación del agua y el vapor en la atmósfera no hizo más que incrementar todavía más los grados debido a un fenómeno conocido como 'efecto invernadero desbocado'.

El otro escollo que haría peligrar una supuesta vida en Wolf 1061 c sería que, a diferencia de la Tierra, que apenas presenta variaciones en su órbita alrededor del Sol, la de Wolf 1061 c cambia a un ritmo rápido, lo que conduciría a cambios climáticos caóticos como Edades de Hielo o sobrecalentamientos bruscos.

A pesar de que todos los inconvenientes, el objetivo es saber si ahora hay vida en el planeta vecino. Para averiguarlo se tienen puestas las esperanzas en los nuevos telescopios más potentes, como el James Webb de la NASA, que permitirá explorar las condiciones atmosféricas para comprobar si en su superficie hay charcos o mares de agua.

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