Actualidad

El día que Walter White y Tony Soprano se encontraron en una fiesta

Parece una broma, pero no lo es: estos y otros protagonistas de nuestras series preferidas se dan cita en el libro de poesía 'Serial'

Walter White, Hannah Horvath, Tony Soprano, Punky Brewster y Hank Moody se encuentran en una fiesta. El primero reparte las drogas, la segunda se las toma, el tercero controla el cotarro, la cuarta mira asustada y el quinto, posiblemente, ya se haya metido en el cuarto de baño con alguna chica muy guapa. No se trata de un chiste, ni de un sueño alocado, sino de la vida real. Porque Serial (El Gaviero, 2014) es un libro real, y porque todos los personajes citados —junto a otros tantos llenos de historias ocultas que nosotros como espectadores conocemos a la perfección—, se han reunido en forma de poemas e ilustraciones para dar una visión diferente y más lírica de sus vidas. Texto de autores como Antonio Lucas, Javier Rodríguez Marcos, Elena Medel, Arturo Sánchez, Sandra Martínez o Unai Velasco e imágenes de la dibujante Patri Tezanos cierran esta colección para los que religiosamente ven las nuevas entregas de sus series preferidas, o para los que coleccionan libros raros, llenos de fiestas distintas.

Principio de Inasibilidad de Walter White,

(un poema de Robert Juan-Cantavella)

Walter White está vivo.

La cantidad de movimiento de Walter White cuando se desplaza en su automóvil verde por la autopista de las teleseries depende de su masa corporal sumada a la del coche, y de la velocidad a que circulan. Es el momentum Walter White, camino de Los Pollos Hermanos.

P[Walter White] = mv

Walter White está muerto.

El punto exacto en que se encuentra Walter White ahora mismo es latitud 35º 6’ 6’’, longitud -106º 38’ 9’’, altitud 1.503 m. Es la posición de Walter White, muy lejos de sus perseguidores.

Walter White no hay uno sólo.

Como dice el Walter White que no es sólo Walter White, si conocemos el momentum de Walter White no conocemos su posición, si conocemos la posición de Walter White no conocemos su momentum.

Walter White es inasible.

Todos determinamos a Walter White, su posición y velocidad sin certidumbre. Si miras, lo estás cambiando de lugar y alteras su rapidez. Si no miras, nunca sabrás si existió, cuántos había, si estaba ahí, dónde se ha ido.

Hank Moody vs. Hank Moody

(un poema de Vanity Dust)

Hank Moody se levanta por la mañana, 08:03

abdominales en la esterilla y flexiones en la barra del vestidor

traje Armani, reloj Cartier, corbata negra

pelo engominado, y raya al lado izquierdo.

09:14, deja su Bentley verde esmeralda

en el reservado del parking de la sede de JP Morgan, NY

saluda al guardia de seguridad, que lee God Hates Us All

gilipollez de libro, piensa Hank Moody.

09:19. Ascensor. Coincide con el jefe de inversiones

Charlie Runkle. Alto, delgado y esbelto

comentan el nuevo máximo histórico del S&P 500

al salir en la planta 98 y deciden qué venderán hoy.

Tumbado en el sofá de su despacho,

plagado de cifras y cuero negro,

toma un café Nespresso y en su iPhone5S lee

“Papá, te echo de menos, he sacado un diez en álgebra.

Tq. Becca.”

“Cariño, ¿cenamos en Gotham esta noche? Tq. Karen.”

Hank Moody sale de su trabajo, 18:36

no le importa quedarse algo más de tiempo

es su deber y lo que esperan de él

estar a la altura de las expectativas de todos es,

en resumidas cuentas, su trabajo.

Y lo ama.

Hank Moody se levanta pasadas las tres de la tarde

duda de quién es la rubia que duerme a su lado

no es Karen y tampoco le resulta familiar

se viste con la misma ropa de hace tres días

sale de esa casa sin despedirse.

A las cuatro o algo así aparca su Porsche

con el faro roto izquierdo en segunda fila delante

de la agencia de Charlie Runkle y saluda a su secretaria

con la que cree haberse acostado

en el ascensor se sube la bragueta y no piensa en nada.

Dan las cinco y Charlie Runkle le habla de un nuevo

proyecto millonario. Una cifra récord de pasta

garantiza Runkle. Le brilla la calva y su michelín

rebota en la mesa mientras gesticula

e insta a Hank Moody a aceptar el trabajo sí o sí.

A las seis y pico se levanta de su siesta en el despacho

Runkle se masturba con un vídeo de su iMac

Hank Moody pasa de decirle algo. Chequea su iPhone 4

“te odio. Becca.” “¿Cómo pudiste? Eres lo peor. Karen”

ha vuelto a equivocarse con sus mujeres.

Sale de la oficina de Runkle con las gafas de sol

sucias y rayadas, con pocas ideas y sigue su resaca

“¿Hank Moody?” Una chica joven y mona

le agarra del brazo y le sonríe

“me encanta tu libro, ¿tomamos una copa?”

Y no sabe decir que

no.

Mi vida como Hannah Horvath

(un poema de Elena Medel)

Padre, madre, amigas, hombres que dormís conmigo

cinco o seis noches, que me despertáis

porque os habéis despertado: esto es el fuego.

Esta es la manera en la que una mujer dice:

esta es la manera en la que el dedo índice de una mujer choca

contra su nuca —fijaos en el discreto posesivo,

fijaos en cómo calla la nuca de quién—, en que la piel

raspa la piel —fijaos— y entonces prende. Esto

es el fuego; esta es la forma en la que arde una mujer.

Si yo tuviera un hijo de cada uno de vosotros

—padre, madre, amigas, hombres que dormís conmigo

y cuyos cuerpos tanteo porque preferís con la luz apagada,

para no tropezarme; cuerpos con los que he dormido

cinco o seis noches, pero de los que desconozco

lunares y otras marcas con las que vuestras madres

tampoco os reconocerían tras arder— nacería

con una brújula dentro del estómago.

Cuerpos desde/hacia, sabed todos vosotros:

me he convertido en árbol. Estoy ardiendo, mirad:

estoy ardiendo, padre, madre, amigas,

hombres que dormís conmigo, todos aquellos que os interesáis

por el rumbo de mi vida y mi trabajo y mi escritura,

mirad cómo el calor

se extiende piel arriba, miradme arder así —esto es el

fuego—, mirad la piel oscura como el hombre al que amé una noche

justo al contrario del hombre de la noche siguiente y

sin embargo no sé qué diferencia entre los cuerpos

—me he convertido en piedra—

uno junto a otro junto a otro

no sé qué

vuestros cuerpos

no lo sé

mirad

miradlo todos:

me he convertido en llama.

Padre, madre, amigas, puede que algunos hombres

que no dormís conmigo, os miento: os miento sobre los golpes de mi piel,

escondo bajo la ropa lo que hago, me corto el pelo cuando

aspiro a que mi vida cambie, ya no escribo, ya no escribo, ya no

sé qué contar. De esta manera una mujer aprende por sí misma

qué es el fuego,

de esta manera una mujer prende arde poco a poco la llama piel

segunda arde arde está quemándose

—se ha convertido en llama el cuerpo—

de esta manera prende habla el calor de esta manera se

consume arde una mujer la llama

arde arde arde

se consume

desaparece

ya.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar