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El juego mortal del gato y el ratón en las fronteras más peligrosas del mundo

El documental 'Walls' se propone analizar cómo afectan a la vida de las personas los muros fronterizos más vigilados

“Nosotros somos los ratones y ellos son el gato”.

Esta frase puede englobar a la perfección las sensaciones que experimenta una persona que trate de rebasar alguna de las fronteras más vigiladas del mundo. Son palabras que pueden escucharse en el documental Walls, que tiene previsto su estreno en el próximo otoño. Las historias de Walls se desarrollan a lo largo de las fronteras entre Sudáfrica y Zimbabwe, México y Estados Unidos, India y Bangladesh y Marruecos y España.

La directora de producción, Itziar García Zubiri, nos cuenta más sobre este proyecto. "En Zimbabwe tenemos a Meza, un actor que trata de advertir a sus compatriotas de los peligros de la frontera con Sudáfrica tras haber sido repetidamente deportado. Al dedica el tiempo libre que le ha otorgado su jubilación a repartir agua en las rutas migratorias a través del desierto para que los mexicanos puedan hidratarse antes de intentar entrar en Estados Unidos. Gariba, con dos hijos y un marido enfermo, trabaja como mula para los contrabandistas entre Marruecos y España".

Pero no sólo vamos a poder ver aquí en acción a los "ratones". El proyecto trata de perfilar también a los "gatos", a algunas de esas personas encargadas de vigilar estos grandes dispositivos de control político y económico. "En Melilla se encuentra Jaime, un agente de la Guardia Civil encargado de custodiar la valla. También Izak, guardia privado de Sudáfrica, patrulla día y noche a lo largo de la frontera intentando evitar que nadie cruce desde el otro lado", resume García Zubiri.

Walls es una coproducción entre Arena Comunicación y Txalap.art. Ambas, una desde Pamplona y otra desde San Sebastián, ya fueron responsables de Nömadak Tx (2006) y de Pura Vida(2012), que narra la operación de rescate del montañero navarro Iñaki Ochoa de Olza en el macizo nepalí Annapurna. Otra situación extrema.

En esta ocasión, los sentimientos pueden fluctuar entre la nostalgia por lo dejado atrás y el miedo a un futuro incierto por desconocido. Según su directora de producción "Meza, por ejemplo, siempre va a tener miedo a un futuro incierto en Sudáfrica, a la vez que una gran nostalgia por lo que deja atrás. A los subsaharianos que esperan para pasar en Marruecos nunca les vencerá la nostalgia de lo dejado atrás, que lo miran con terror. Ellos miran con ilusión el futuro al otro lado".

A pesar de que el documental trata de evitar las referencias a conflictos geopolíticos, centrándose en retratos íntimos de una realidad más amplia, es inevitable pensar que los flujos migratorios vigilados siempre se producen en las mismas direcciones. Del Sur al Norte. Aquella separación física entre las personas y su voluntad se ha dado en llamar frontera y se ha institucionalizado en base al color de banderas y documentos de identidad.

Esas fronteras están construidas por el ser humano. Y es este, por medio de ellas, quien decide - y no hay nada más político que esto- quién tiene derechos. Entre ellos, el de aspirar a una vida mejor. Mientras existan esos muros, existirán las ganas de derribarlos.

¿Alguna vez te has preguntado por qué a un ejecutivo estadounidense que va a España o a México a trabajar no se le llama inmigrante?

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