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Vuelve el gran fotógrafo del sexo en la moda

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Mario Sorrenti, el que fuera responsable del fenómeno Kate Moss vuelve a hablarnos de intimidad, sexo y desnudos en la nueva campaña de #ckmeforme

Leticia García

31 Julio 2014 22:49

"Es la única persona por la que me quitaría la ropa", afirmó en una ocasión la actriz Milla Jovovich. Y cumplió su palabra. Mario Sorrenti la retrató desnuda en una de las imágenes que se incluyeron en el mítico calendario Pirelli. Él se encargó de la edición del año 2012, y junto a Jovovich aparecieron renombradas modelos y actrices sin maquillar, mostrando su cuerpo sobre rocas, acantilados y otros parajes naturales.

Entre ellas, obviamente, estaba Kate Moss. La que quizá sea la modelo más icónica de todos los tiempos debe gran parte de su fama al fotógrafo, que supo retratar su desinhibición posadolescente sin caer en clichés y lugares comunes. Desde entonces, la modelo británica ha sabido explotar esa vertiente entre la inocencia y el descaro en centenares de campañas, desfiles y editoriales. Pero fue Sorrenti el primero que supo ver (y construir) esa imagen en la modelo británica.

Mario Sorrenti, el que fuera responsable del fenómeno Kate Moss vuelve a hablarnos de intimidad, sexo y desnudos en la nueva campaña de CK One

"Obsesión", susurraba una Moss semidesnuda a la pantalla mientras esta jugaba a ilustrar la intimidad del momento con planos crudos y cercanos de su cuerpo. Aquella campaña para Obsession, la fragancia de Calvin Klein, es aún hoy una de las más recordadas de la modelo. Y el primer trabajo importante de Sorrenti. Si Calvin Klein quería retratar a la verdadera Kate, desnuda por dentro y por fuera, sabía que, para ello, tendría que contar en el equipo con su entonces novio.

Durante todo este tiempo han protagonizado decenas de sesiones fotográficas juntos. Han sido artista y musa, han posado ambos como modelos (Sorrenti fue modelo antes que fotógrafo) e incluso han invertido los papeles; ella ha ejercido como fotógrafa y él como protagonista de la sesión.

Si Moss ha sabido hacer de su desnudo uno de los reclamos más importantes de marcas y diseñadores, Sorrenti es, veinte años después de aquella sesión, el fotógrafo que más y mejor desnuda a sus modelos. Pero lejos de cosificarlas, o de mostrarlas como maniquís perfectas, lo suyo es exponer su fragilidad y expresar una deshinbición inocente. Sorrenti no habla de sexo a gritos: lo integra en lo cotidiano, susurrándolo a través de gestos, poses y actitudes.

Mario Sorrenti, el que fuera responsable del fenómeno Kate Moss vuelve a hablarnos de intimidad, sexo y desnudos en la nueva campaña de CK One

Por eso, además de ser asiduo a las distintas ediciones de Vogue, es el fotógrafo fetiche de la revista Lui, la mítica publicación erótica que acaba de resucitar con éxito el escritor Frédéric Beigdeber. Ante el objetivo de Sorrenti, modelos y celebridades que nunca se desnudarían ante otros fotógrafos se despojan de sus vestidos.

Por extraño que pueda parecer, Rihanna nunca había aparecido en topless en una revista hasta que llegó Sorrenti. Él es el autor de las imágenes, también realizadas para la revista francesa, por las que cerraron el Instagram de la cantante. Y, como no podía ser de otra manera, es el fotógrafo que abandera el movimiento #freethenipple (libera el pezón). Suyas son las imágenes que la hija de Demi Moore y Bruce Willis se hizo en topless por las calles de Nueva York para denunciar los tabúes que aún van asociados al cuerpo femenino.

Ahora Sorrenti vuelve a desplegar su imaginario en la campaña que celebra el 20 aniversario de ck one. Y quién mejor para filmar la historia de un grupo de jóvenes que retratan sus momentos íntimos con sus teléfonos móviles. Bajo la dirección y producción de Mother New York, estudio y agencia creativa de Calvin Klein, la nueva campaña de ck one Obsession recupera el interés de la firma por los nuevos talentos emergentes.

En época de selfies, exhibicionismo y narcisismo digital, el trabajo de este fotógrafo hace que lo que en principio puede sonar artificial e impostado acabe mostrándose como algo cotidiano y profundamente generacional. Que el sexo no sea sinónimo de escándalo sino de naturalidad. Y que la transgresión acabe viéndose como una travesura inocente. Deléitense:

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