PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Now

Violencia y sadismo en el salón de belleza

H

 

La artista visual Jessica Ledwich se caracteriza por crear imágenes perturbadoras: esta es su visión sobre los requisitos estéticos que la sociedad propone a las mujeres

Carlota Ming

30 Marzo 2014 09:09

Como si fuera la nieta punk del artista plástico Joan Brossa, Jessica Ledwich explora, a través del impacto visual, temas tan espinosos como la moralidad, la antropología y los ideales contemporáneos.

Su don es generar sensaciones fuertes en el público. En este caso, estamos ante un trabajo que lanza una pregunta clara: ¿Hasta qué punto es monstruoso aquello de “para lucir hay que sufrir”? A través de las fotografías de “El imaginario, Feminidad Monstruosa”, Jessica Ledwich profundiza en la feminidad como construcción cultural en Occidente, que combina los estándares de belleza física con un determinado comportamiento social y los designios de la moda.

Ledwich niega de plano la idea de que los trabajosos rituales de belleza ensalcen los atributos físicos de las mujeres, y por lo tanto las encumbren. La artista adopta una posición tan crítica como sádica. La feminidad, según su visión, es algo indispensable para generar atracción sexual en el sexo opuesto (del mismo modo que la virilidad se impone como requisito para los hombres), y una cruel herramienta para la integración social de las mujeres, para un control autoinducido.

No es un debate nuevo. Depilarse, hacerse la manicura, broncearse o llevar tacones torturantes, tan aparentemente inofensivos, ¿son actos voluntarios, de cuidados a una misma, o ritos esclavizantes que ni siquiera cuestionamos? Cada imagen de Ledwich es más extraña y violenta que la anterior, y eso es exactamente de lo que la autora quiere hablarnos: de violencia extraña y autoinflingida.

La artista, residente en Melbourne, estudió Bellas Artes en Australia, pero encontró su verdadera vocación en los efectos fotográficos como herramienta para el arte visual. Su exposición “The Promise”, en 2013, supuso su selección para la Bienal de Artes Visuales de Castelmaine. En la isla se la considera una maestra de la provocación y la seducción a partes iguales, y si hay algo que habla de la obra de Jessica Ledwich es que la mayor parte de sus incómodas fotografías forma parte de colecciones privadas.

 Monstruosidad Femenina

 Monstruosidad Femenina

 Monstruosidad Femenina

 Monstruosidad Femenina

 Monstruosidad Femenina

 Monstruosidad Femenina

 Monstruosidad Femenina

 Monstruosidad Femenina

 Monstruosidad Femenina

 Monstruosidad Femenina

 Monstruosidad Femenina

 Monstruosidad Femenina

share