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El Che Guevara vive y es una marica de Chile

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Un encuentro con Víctor Hugo Robles, activista loca de izquierdas

Ignacio Pato

18 Septiembre 2015 06:00

"Comunacha" es en principio un insulto. En Chile, esta palabra sirve para denigrar a las mujeres de izquierdas, llamándolas facilonas. Es un 2 por 1 de los conservadores, siempre tan austeros también con las palabras.

Víctor Hugo Robles me dice que él es una comunacha, pero en realidad es mucho más. Periodista, apóstata y loca, Víctor Hugo lleva casi dos décadas convirtiéndose en el Che de los gays. Como con el término "comunacha", Víctor Hugo se apropia de término e imagen y los subvierte políticamente.

Vestido a la manera del guerrillero argentino, se le ve en las masivas luchas por la educación pública chilena, en el 1 de Mayo o en las manifestaciones feministas y por el pueblo mapuche.

Su presencia en Barcelona presentando su libro El diario del Che gay en Chile era demasiado tentadora como para no concertar una cita con él.


VER TAMBIÉN: "Mi abuelo, Salvador Allende, usaba el humor como arma de seducción"


1. El Che: un Cristo marica

Me hace mucha gracia que Fidel Castro decía que "hay que ser como el Che" y tú...

Se me pasó un poco la mano, ¿no?

¿Cómo empezaste a ser el Che de los gays?

En el 97 toda la universidad estaba llena de grafitis del Che. Me dieron ganas de hacer algo con uno de esos grafitis y al más bonito le pinté la boca con pintalabios rojo, por provocar. Nadie dijo nada porque era una universidad muy de izquierdas. Así que se me ocurrió vestirme yo mismo del Che.



El Che no quería estar en un mausoleo, sino seguir en la lucha reencarnado en homosexuales, lesbianas y trans de América Latina



Es curioso, porque los huesos del Che, 30 años perdidos, los descubrieron ese mismo año. El 28 de junio: el día del orgullo LGTB.

Claro, con eso hago una lectura medio psicomágica, creo que él me buscó a mí, no yo a él. Creo que por eso me dio esa calentura de ser el Che Guevara gay. Además creo que el Che no quería estar en un mausoleo, sino seguir en la lucha reencarnado en homosexuales, lesbianas y trans de América Latina.


¿Cuánto de amor platónico tienes por el Che?

Era un hombre muy guapo, aunque aparece muy poco desnudo, las piernas siempre se las tapaba. Claro que hay una fascinación por esa especie de locura, por ese niño asmático que no venía de una familia pobre, por ese hombre tan débil y fuerte a la vez.


El Che era un hombre muy guapo. Tengo una fascinación por esa especie de locura, por ese niño asmático que no venía de una familia pobre, por ese hombre tan débil y fuerte a la vez


Se dice que el Che era un poco homófobo.

Sí parecen ciertos los fusilamientos de homosexuales en las unidades militares de apoyo a la producción. Yo trato de exorcizar esa culpa. Mariela Castro, la hija sexóloga de Raúl, dice que si el Che viviera sería el primero que apoyaría la causa LGTB.

El Che es el Cristo comunista y a la vez el símbolo de la masculinidad guerrillera. Cogiéndolo, activas una bomba dentro de la izquierda misma.

Es la figura del héroe macho. Mi personaje es tributo y a la vez contaminación del personaje. El Che que yo represento es un poco el de la derrota. El cuerpo muerto del Che se reencarna en un cuerpo de marica viva.


2. Las re-sentidas sienten doble

Vámonos a Chile. La primera concentración pública gay en tu país fue durante el gobierno de Allende y la izquierda se mofó de ella. 

Sí, pero fíjate que el libro lo cierra Alejandro, el nieto gay de Allende, lo que demuestra el dicho de que en cada familia hay un maricón. Él estuvo en la tripa de su madre en La Moneda durante el golpe de estado y luego de ahí emergió una vida homosexual. La sociedad avanza y siempre ocurren cosas maravillosas.

Pero la sociedad chilena tiene fama de conservadora. Las relaciones homosexuales masculinas estaban penadas hasta 1999.

Sí, es una de las herencias españolas, junto a las enfermedades de transmisión sexual. Tenemos una ley antidiscriminación para la que ha tenido que morir apaleado un chico homosexual en 2012, Daniel Zamudio.


En Chile tenemos una ley antidiscriminación para la que ha tenido que morir apaleado un chico homosexual en 2012, Daniel Zamudio


Este año Chile acaba de aprobar la unión civil. Pero tú eres muy crítico con esa especie de homonormatividad que replica actitudes y ritos típicamente heteros.

Ahora están todas las locas planeando sus bodas, pero mucha gente, como los travestís, quedan fuera de estos "pactos de democracia".

Cuando sales a la calle no buscas visibilización, buscas confrontación. ¿Esa actitud viene en parte de querer devolver a la sociedad su hostilidad hacia los gays?

De niño sufrí mucho. Ahora lo llaman bullying. Intenté cambiar la voz, intenté hasta tener novia. Ahora soy un maricón emancipado, pero también soy un homosexual resentido. Y como decía Pedro Lemebel, las personas "re-sentidas" sienten doble.


De niño sufrí mucho. Ahora soy un maricón emancipado, pero también un homosexual resentido. Y las personas 're-sentidas' sienten doble



3. Cuchilladas igualadas

Tu familia es importante para ti. Vives con tu abuela Luzmira, a la que adoras y a quien has dedicado el libro. Y a través de tu familia también fuiste protagonista de una de las escasos puntos de unión pública entre homosexualidad y fútbol profesional.

Sí, mi hermano Héctor ha sido futbolista profesional de primera división en Chile. Entonces yo di una entrevista en la que me salió decir que él era mi hermano. Yo mismo me había autoimpuesto hasta entonces no decirlo. Y claro, empezaron a llamarle los periodistas. Dio una entrevista en la que decía 'me quito el sombrero por mi hermano gay'. Fue muy valiente.

¿Hay una homosexualidad de privilegios?

Claro, yo soy pobre. En Chile hay una fundación de gays ricos y de derechas. Les entrevistan siempre porque son guapos y tienen conexiones sociopolíticas. Y se llaman Iguales.




Los gays bienvenidos son los que parecen hombres, que son masculinos, jóvenes, guapos y van perfumados


Tú les llamas las igualadas. Supongo que son ese tipo de gays que son bienvenidos, esos que no se nota que son gays.

Sí, son esos que parecen hombres, que son masculinos, jóvenes, guapos y van perfumados. Son mucho más aceptados que una loca fea y piojosa.

A ti te pasa un poco al revés. En el libro dices que te gusta el hombre popular, callejero, peligroso. Eso es política pura. Es muy Pasolini.

Las fronteras no están definidas. Para mí es mucho más atractivo un chico duro y ese sexo peligroso.

¿Peligroso por qué?

Bueno, una vez por mirona, porque yo soy muy mirona, me acuchillaron en el culo. Es interesante que haya sido en el culo, ¿no crees?

Bueno, al menos ahí hay carne. Mejor que en el pecho.

No sé, yo creo que a lo mejor hay una cosa homosexual por ahí.

Y solo por mirarle.

Es que mientras me acuchillaba el culo me decía ''¡cómo te crees que yo soy maricón!'. El problema no era que yo le mirase, sino que su sexualidad quedase en entredicho. Pues sí: yo creo que ese chico era gay.



Incomodar con sentido es una virtud al alcance de muy pocos



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