Actualidad

La fiebre por la 'Viagra del Himalaya' amenaza con destruir Nepal

El boom de la yarsagumba, un hongo afrodisiaco, puede tener devastadoras consecuencias para el pequeño país

Durante los últimos cinco siglos, los campesinos del Himalaya han subido cada año hasta alturas imposibles en busca de un humilde hongo. Hoy, hasta 60.000 recolectores acampan en la meseta nepalí durante la temporada de recogida, entre mayo y junio. Las condiciones de trabajo son duras, pero una buena cosecha puede asegurar su supervivencia y la de sus seres queridos hasta la siguiente recolecta. Un pequeño pellizco de un negocio que puede llegar a mover 8.000 millones de euros en el mercado internacional. ¿Qué tiene la yarsagumba que despierta semejante fiebre? Fácil: es un poderoso afrodisiaco natural.

“Es un importante tónico nutritivo”, cuenta a Al Jazeera Jit Narajan Sah, profesor de ciencias forestales de la Universidad de Tribhuvan. “Regula el funcionamiento de varias partes del cuerpo y refuerza el sistema inmune y el circulatorio. Se ha utilizado para curar la impotencia o el dolor de espalda e incrementar la producción de esperma”. Un refuerzo milagroso para la virilidad que, sin embargo, hasta 2001 no representaba un volumen muy importante de la economía nepalí, ya que una prohibición del gobierno chino restringía el libre mercado exterior del producto.

Un mercado por las nubes

La fiebre por la 'Viagra del Himalaya' amenaza con destruir Nepal

Una vez esta restricción desapareció, el comercio se disparó, sobre todo las exportaciones hacia China, precisamente, donde el mercado de yarsagumba está por las nubes. Los precios del hongo ya llevaban tiempo creciendo año tras año debido, sobre todo, a las tasas cada vez más altas con las que se ha ido gravando su comercio. Entre unas cosas y otras, hoy Nepal registra unos ingresos de unas 5 millones de rupias al año sólo en impuestos derivados de la compra-venta de yarsagumba.

La desregulación de su comercio exterior, sin embargo, ha provocado importantes desequilibrios entre los ingresos mínimos que perciben los recolectores y lo que puede llegar a pagarse por el hongo fuera del país. Un ciudadano nepalí medio puede pagar un kilo del hongo a 15.000 euros y venderlo por el doble en Katmandú, capital del país. Pero cuando la mercancía llega a Shangai, puede estar vendiéndose a 80 euros el gramo, lo que significa que el precio se multiplica casi por 10 durante el trayecto. Evidentemente, los que reciben un trato más desigual en esta cadena son los recolectores, que en muchos casos confían el sustento de sus familias a la suerte de la cosecha, lo que les lleva a arriesgar la vida a miles de metros de altura. Una situación similar a la que viven los sherpas del Himalaya, de la que ya hablamos aquí en otra ocasión.

Además, el descontrol en la gestión del mercado está teniendo consecuencias directas sobre el terreno. La revista Nature advertía de que la sobreexplotación de las reservas de yargasumba están diezmando su número y capacidad reproductiva. Esto, en un ecosistema tan frágil como el de la montaña, puede tener a la larga consecuencias inesperadas. Y por supuesto, el boom del hongo y la falta de vigilancia gubernamental ha potenciado la aparición de un floreciente mercado negro, con sus robos y crímenes violentos correspondientes. Y aunque en 2011, seis hombres fueron condenados a cadena perpetua por asesinar campesinos, muchos de los casos de corrupción y violencia pasan por debajo del radar.

Aún con todo, mientras los gobiernos de China y Nepal se nieguen a poner un poco de orden en el mercado del hongo viril, muchos campesinos recolectores volverán a las montañas el año que viene; de ello depende su supervivencia. Y todo por una cuestión de poder sexual. Por lo visto, el tamaño sí que importa.

[Vía Al Jazeera]

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar