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Vero y Tania contra el país del coito obligatorio

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"Le están diciendo a una pareja de lesbianas que tienen que practicar el coito, la penetración vaginal, durante 12 meses. Eso es violencia sexual".

Ignacio Pato

21 Septiembre 2015 06:00

Fotografías de Shae Detar

[Vero y Tania son nombres ficticios a petición de las propias afectadas]

 Cuando hace poco más de dos años la exministra de Sanidad Ana Mato decía que "la falta de varón no es un problema médico", Vero y Tania quizá no imaginaban lo que eso supondría en sus vidas.

Vero y Tania son una pareja de mujeres que desean reproducirse. Tan simple como eso. Tan difícil, también, para quien impone cómo tienen que ser las vidas de las personas a través de órdenes ministeriales: Vero y Tania solo podrían recurrir a la inseminación artificial por la Seguridad Social en el caso de que no hubieran logrado quedarse embarazadas mediante un coito con un varón.


1. Una orden ministerial contra tres vidas

En octubre de 2014, Vero y Tania llevaban seis meses en tratamiento de reproducción asistida, tal y como la ley de 2006 se lo permitía a personas con problemas de fertilidad. Pero en aquel momento, todo se torció. Aquellas palabras de Ana Mato se hicieron ley.


Vero y Tania fueron excluidas de su proceso de reproducción asistida por falta de varón



Los tratamientos de reproducción humana asistida se realizarían solo en caso de "ausencia de consecución de embarazo tras un mínimo de 12 meses de relaciones sexuales con coito vaginal sin empleo de métodos anticonceptivos", según aparecía escrito en el Boletín Oficial del Estado.

A Vero y Tania les faltaba varón, como diría Ana Mato.

La Fundación Jiménez Díaz, el centro donde se llevaba a cabo el tratamiento a través de la Seguridad Social, comunicó a la pareja, primero verbalmente y luego por escrito, que quedaban excluidas del proceso.

2. Reproducción del modelo conservador

Vero y Tania decidieron demandar judicialmente al Ministerio de Sanidad, la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid y a la propia Fundación Jiménez Díaz. Esta semana se ha producido el juicio.

"Esa orden ministerial excluye del tratamiento a todas aquellas mujeres que carecen de pareja masculina", nos dice Carmen Miguel, la abogada que a través de la organización Women's Link Worldwide representa a Vero y a Tania.

La letrada lo tiene claro: "Es una discriminación por orientación sexual. Nosotras defendemos que esta orden obedece a criterios ideológicos y no médicos. Trata de imponer un modelo de familia y de determinar qué colectivo de mujeres son aptas para ser madres".


Vero y Tania luchan contra la imposición de un modelo de familia que determina qué colectivo de mujeres son aptas para ser madres



La defensa considera que más allá de su orientación sexual o de su estado civil, el derecho reproductivo debería prevalecer para toda mujer.

"Es una violación constitucional. Se niega el principio de igualdad, la no discriminación y los derechos de salud reproductiva de las mujeres", mantiene Carmen Miguel, que hace especial incidencia en las expectativas de maternidad violentadas.

Dos peritajes científicos apoyan a la pareja. En uno de ellos, el exministro socialista de Sanidad, Bernat Soria, afirma que "negar un proceso de fertilización in vitro a una ciudadana en base a razones que no son de tipo médico o biológico, puede suponer un daño irreparable en sus derechos reproductivos, carece de bases médicas y es una forma de opresión ideológica y negación de derechos de quienes no comparten tu forma de pensar".

3. Coito obligatorio

Tras una primera reclamación judicial, Vero y Tania fueron readmitidas por la Jiménez Díaz el mayo pasado, pero el daño ya estaba hecho. Decidieron continuar con la demanda porque llevaban seis meses excluidas, habían tenido que recurrir a una clínica privada para continuar el tratamiento y, sobre todo, por la propia salud de Tania.

A raíz de su exclusión, nos dice su abogada, "a mi clienta se le diagnosticó un trastorno por estrés postraúmatico y en la actualidad está bajo tratamiento psicológico". Los gastos de la clínica privada también se reivindican en un juicio cuya sentencia conoceremos en un par de semanas.

"Le están diciendo a una pareja de lesbianas que tienen que practicar el coito, la penetración vaginal, durante 12 meses. Eso es violencia sexual"


La lucha de Vero y de Tania no es únicamente por ellas. Tal y como asegura Carmen Miguel, el propósito es "conseguir que ninguna mujer vuelva a pasar por lo que ellas han pasado".

"Le están diciendo a una pareja de lesbianas que tienen que practicar el coito, la penetración vaginal, durante 12 meses. Eso es violencia sexual", zanja la letrada.


La falta de varón no es un problema. Punto



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